Informe sobre las inversiones en el mundo 2010 - Unctad

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Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo

ADVERTENCIA El contenido del informe conexo no podrá ser citado ni resumido por la prensa, radio o televisión o por medios electrónicos antes de las 17.00 horas (hora media de Greenwich) del 22 de julio de 2010

Informe sobre las inversiones en el mundo 2010 Panorama general Invertir en una economía de bajo carbono

Vigésimo aniversario

Naciones Unidas

Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo

Informe sobre las inversiones en el mundo 2010 Panorama general Invertir en una economía de bajo carbono

Naciones Unidas Nueva York y Ginebra, 2010

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Nota Como órgano que se ocupa, dentro del sistema de las Naciones Unidas, de las cuestiones relacionadas con la inversión y la empresa, y basándose en sus 30 años de experiencia en estos asuntos, la UNCTAD, por conducto de su División de la Inversión y la Empresa, promueve la comprensión de las cuestiones fundamentales, sobre todo relacionadas con la inversión extranjera directa (IED). La División también ayuda a los países en desarrollo a atraer IED y beneficiarse de ella, y a fomentar su capacidad de producción y su competitividad en los mercados internacionales. En su labor, la División procura aplicar un enfoque integrado de la inversión, el desarrollo de la capacidad tecnológica y el fomento de la empresa. Cuando se hace referencia a "países o economías" en el Informe, el término se aplica también a territorios o zonas, según el caso; las denominaciones empleadas en esta publicación y la forma en que aparecen presentados los datos que contiene no suponen, de parte de la Secretaría de las Naciones Unidas, juicio alguno sobre la condición jurídica de países, territorios, ciudades o zonas, o de sus autoridades, ni respecto de la delimitación de sus fronteras o límites. Además, los nombres de los grupos de países utilizados solo tienen por finalidad facilitar el análisis general o estadístico y no implican juicio alguno sobre la etapa de desarrollo alcanzada por cualquier país o región. Los grandes grupos de países usados en el Informe siguen la clasificación de la Oficina de Estadística de las Naciones Unidas. Estos grupos son: Países desarrollados: los países miembros de la OCDE (con exclusión de Chile, México, la República de Corea y Turquía), los nuevos países miembros de la Unión Europea que no son miembros de la OCDE (Bulgaria, Chipre, Letonia, Lituania, Malta y Rumania), y Andorra, Israel, Liechtenstein, Mónaco y San Marino. Economías en transición: Estados de Europa Sudoriental y de la Comunidad de Estados Independientes. Países en desarrollo: en general todas las economías no mencionadas más arriba. A efectos estadísticos, en los datos correspondientes a China no se incluyen los de la Provincia china de Taiwán, la Región Administrativa Especial de Hong Kong (RAE de Hong Kong) ni la Región Administrativa Especial de Maca (RAE de Macao). El hecho de que se haga referencia a una empresa o a sus actividades no significa que la UNCTAD dé su respaldo a esa empresa o a sus actividades. Los límites, los nombres y las denominaciones que se han empleado en los mapas que se reproducen en esta publicación no suponen el respaldo o la aceptación oficial de las Naciones Unidas. En los cuadros se han utilizado los símbolos siguientes: • Dos puntos (..) indican que los datos faltan o no constan por separado. Se ha prescindido de una fila en algún cuadro en aquellos casos en que no se disponía de datos sobre algunos de los elementos de la fila. • La raya (–) indica que la cantidad es nula o insignificante.

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• Un espacio en blanco en un cuadro indica que los datos no se aplican a menos que se indique otra cosa. • La barra (/) entre dos años, por ejemplo 1994/95, significa un ejercicio económico. • El guión (-) entre cifras que expresen años, por ejemplo 1994-1995, significa que se trata de todo el período considerado, ambos años incluidos. • Por "dólares" se entiende dólares de los Estados Unidos de América, a menos que se indique otra cosa. • Las tasas anuales de crecimiento y de variación son tasas compuestas, a menos que se indique otra cosa. La suma de los datos parciales y de los porcentajes no siempre coincide con el total indicado porque las cifras se han redondeado. El material contenido en el presente estudio se podrá citar libremente siempre que se indique la fuente.

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Prefacio La recuperación financiera y económica mundial sigue siendo frágil y está amenazada por nuevos riesgos, restricciones en la inversión pública y otros factores. Si se quiere que la recuperación continúe, la inversión privada es crucial para estimular el crecimiento y el empleo. La inversión extranjera directa (IED) tiene que desempeñar una importante función. El Informe sobre las inversiones en el mundo 2010 presenta unas perspectivas prometedoras: tras un descenso significativo de la IED mundial en 2009, se prevé que este año las corrientes mundiales se recuperen ligeramente, recuperación que será más sólida en 2011 y 2012. En general, los países siguen liberalizando y fomentando la inversión extranjera, aunque también ha habido un aumento de las nuevas medidas reguladoras de dicha inversión. Los países se mantienen receptivos a la IED, ya que la consideran una importante fuente externa de financiación del desarrollo. El Informe de este año se centra en el cambio climático y en particular en el papel de las empresas transnacionales. Al tener vastos conocimientos, tecnología avanzada y alcance mundial, las empresas transnacionales ocupan necesariamente un lugar destacado en las iniciativas mundiales encaminadas a reducir las emisiones de gases de efecto invernadero y conseguir una economía de bajo carbono. En el Informe se pone de relieve que, con las iniciativas, los incentivos y los marcos reguladores apropiados, las empresas transnacionales pueden y deben contribuir de manera significativa a la mitigación de y la adaptación al cambio climático. También se propone una alianza mundial para estimular la inversión en actividades económicas de bajo carbono y se propugnan iniciativas concretas como un nuevo centro de asistencia técnica en apoyo de la formulación y ejecución de políticas apropiadas en los países en desarrollo. En el vigésimo aniversario de esta serie de publicaciones, la presente edición del Informe sobre las inversiones en el mundo mantiene la tradición de servir de referencia principal para responsables políticos, organismos de promoción de inversiones, empresas, el mundo académico, la sociedad civil y otras entidades. Esta serie ha contribuido a la formulación de políticas de inversión a nivel nacional e internacional. La recomiendo a todos los que participan en nuestros esfuerzos comunes por construir un mundo mejor para todos. Nueva York, junio de 2010

Secretario General de las Naciones Unidas

Ban Ki-moon

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Expresiones de agradecimiento El Informe sobre las inversiones en el mundo 2010 ha sido preparado por un equipo dirigido y gestionado por James Zhan. Los miembros fundamentales del equipo fueron Quentin Dupriez, Masataka Fujita, Thomas van Giffen, Michael Hanni, Fabrice Hatem, Kalman Kalotay, Joachim Karl, Ralf Krüger, Guoyong Liang, Sarianna Lundan, Anthony Miller, Hafiz Mirza, Nicole Moussa, Malte Schneider, Astrit Sulstarova, Elisabeth Tuerk, Jörg Weber y Kee Hwee Wee. También contribuyeron al Informe Kiyoshi Adachi, Amare Bekele, Hamed El Kady, Jan Knörich, Abraham Negash, Lizzie Medrano, Matthias Meier, Shin Ohinata, Sergey Ripinsky, Diana Rosert, Christoph Spennemann, Yunsung Tark y Dong Wu. La labor de apoyo en investigación y estadística corrió a cargo de Mohamed Chiraz Baly, Bradley Boicourt, Lizanne Martínez, Sara Tougard de Boismilon y los pasantes Wolfgang Alschner, Jan-Christoph Kuntze, Jia Lin, Katlego Moilwa, Celeste Simone Owens y Peter-Jan Zijlema. La producción y difusión del Informe recibió el apoyo de Tserenpuntsag Batbold, Séverine Excoffier, Natalia Meramo-Bachayani, Madasamyraja Rajalingam, Chantal Rakotondrainibe y Katia Vieu. El Informe fue editado por Caroline Lambert, el texto fue corregido por el editor de la UNCTAD, la tapa fue diseñada por Sophie Combetter, y Teresita Ventura se encargó de la publicación electrónica. El Informe contó con el asesoramiento de Peter Buckley. Se recibieron aportaciones específicas de Anne Arquit-Niederberger, Tudor Constantinescu, Pietro Erber, Jonathan Gage, Jayme Buarque de Hollanda, Thomas Jost, Hyojin Kim, Padma Mallampally, Marcus Orellana, Steven Porter, Raymond Saner, Claudia Salgado y Han-koo Yeo. El Informe de 2010 se ha beneficiado asimismo de las observaciones y sugerencias hechas por los participantes en una reunión de intercambio de ideas celebrada en Ginebra en noviembre de 2009 y en un seminario sobre el Informe que tuvo lugar en mayo de 2010. Durante las diversas fases de su preparación se recibieron comentarios y sugerencias de Laura Altinger, Lucas Assunção, Anna Autio, Matthew Bateson, Nathalie Bernasconi, Richard Bolwijn, Anatole Boute, Thomas Brewer, Douglas Brooks, Jeremy Clegg, Paul Clements-Hunt, Rudolf Dolzer, Lorraine Eden, Michael Ewing-Chow, Heiner Flassbeck, Susan Franck, Kai Remco Fischer, Kevin Gallagher, Stephen Gelb, Charles Gore, Eric Haites, Wahid Ben Hamida, Michael Herrmann, Elke Hoekstra, Ulrich Hoffmann, Jeff Huang, Gábor Hunya, Anna Joubin-Bret, John Kline, Ans Kolk, Robert Lipsey, Yuebing Lu, Nannan Lundin, Michael Mortimore, Peter Muchlinski, Samson Muradzikwa, Lilach Nachum, Rajneesh Narula, Richard Newfarmer, Federico Ortino, Terutomo Ozawa, Sheila Page, Guido Palazzo, Nicolas Perrone, Jonatan Pinske, Christos Pitelis, Rebecca Post, Eric Ramstetter, Matthias Rau-Göhring, Mohammad Reza Salamat, Thomas Scott, Josef Schmidhuber, Sophia Twarog, Peter Utting, Kenneth Vandevelde, Dirk te Welde, Obie Whichard, Peter Wooders, Henning Wuester, Stephen Young y Zbigniew Zimny. Contribuyeron también al Informe numerosos oficiales de bancos centrales, oficinas de estadística, organismos de promoción de inversiones y otros organismos públicos y funcionarios de organizaciones internacionales y organizaciones no gubernamentales. Para elaborar el Informe se contó asimismo con la colaboración de la Universidad Erasmus, de Róterdam, y de HEC Montreal, Canadá. Se agradece profundamente el apoyo económico de los Gobiernos de Finlandia, Noruega y Suecia.

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Índice Página

Principales mensajes.................................................................................................

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Panorama general .....................................................................................................

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Tendencias y perspectivas de la inversión extranjera directa.........................

10

Novedades recientes en las políticas de inversión .........................................

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Impulsar la inversión extranjera en favor de una economía de bajo carbono...

26

La inversión para el desarrollo: problemas pendientes .................................

35

Lista de los Informes sobre las inversiones en el mundo .........................................

37

Anexo Lista de gráficos 1.

Índice trimestral de la IED mundial del primer trimestre de 2000 al primer trimestre de 2010 ............................................................................

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2.

Corrientes mundiales de IED, 2002-2009, y proyecciones para 2010-2012 .....

11

3.

Proporción de las entradas y salidas mundiales de IED correspondiente a las economías en desarrollo y en transición, 2000-2009................................

14

4.

Corrientes mundiales de IED, 20 mayores economías, 2008-2009 ...............

16

5.

Cambios en las políticas nacionales, 1992-2009............................................

23

6.

Tendencias de los tratados bilaterales de inversión, los tratados sobre doble tributación y los acuerdos internacionales de inversión, 2000-2009....

24

IED en tres actividades económicas de bajo carbono, por grupos de de economías, 2003-2009 ..............................................................................

29

7.

Lista de cuadros 1.

Indicadores selectos de la IED y la producción internacional, 1990-2009 ....

13

2.

Corrientes de IED, por regiones, 2007-2009..................................................

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Principales mensajes Tendencias y perspectivas de la inversión extranjera directa La inversión extranjera directa (IED) mundial registró una recuperación modesta e irregular durante el primer semestre de 2010. Esto despierta un optimismo prudente acerca de las perspectivas de la IED a corto plazo y una recuperación completa para más adelante. La UNCTAD prevé que las entradas mundiales de IED superarán los 1,2 billones de dólares en 2010, para luego seguir aumentando hasta los 1,3-1,5 billones de dólares en 2011 y alcanzar los 1,6-2 billones de dólares en 2012. Sin embargo, estas perspectivas están expuestas a diversos riesgos e incertidumbres, en particular la fragilidad de la recuperación económica mundial. Las economías en desarrollo y en transición atrajeron la mitad de las entradas mundiales de IED e invirtieron una cuarta parte de las salidas mundiales de IED. Van a la vanguardia de la recuperación de la IED y seguirán siendo destinos atractivos para esa inversión. Se prevé que la mayoría de las regiones verán un repunte de las corrientes de IED en 2010. La naturaleza y la función de la IED varían de una región a otra. África registra la emergencia de nuevas fuentes de IED. El progreso industrial logrado gracias a la IED en Asia se está difundiendo a más industrias y más países. Las empresas transnacionales (ETN) latinoamericanas están adquiriendo una dimensión mundial. Los bancos extranjeros desempeñan un papel estabilizador en Europa Sudoriental, pero su presencia en gran escala plantea posibles problemas. Los altos niveles de desempleo en los países desarrollados suscitaron preocupación por las repercusiones que las inversiones en el extranjero tenían para el empleo en los países de origen. Superar las barreras para atraer IED sigue siendo un desafío fundamental para las economías pequeñas, vulnerables y débiles. La asistencia oficial para el desarrollo (AOD) puede servir de catalizador para reforzar el papel de la IED en los países menos adelantados (PMA). Si desean atraer IED, los países en desarrollo sin litoral tienen que cambiar de estrategia y ocuparse más de la distancia que los separa de los mercados que de la que los separa de los puertos. Para que los pequeños Estados insulares en desarrollo puedan atraer IED, es crucial que se concentren en nichos de mercado claves.

Novedades en las políticas de inversión Se está creando una dicotomía en las tendencias de las políticas de inversión. Estas se caracterizan por la adopción simultánea de medidas para impulsar una mayor liberalización y promoción de las inversiones, por una parte, y para reforzar la regulación de las inversiones con el fin de promover algunos objetivos de las políticas públicas, por otra. Los paquetes de estímulos económicos y las ayudas estatales han repercutido en la inversión extranjera, aunque hasta el momento no se observa ningún proteccionismo significativo en materia de inversiones. Los acuerdos internacionales de inversión (AII) están en rápida expansión y en la actualidad existen más de 5.900 de esos tratados (lo que supone por término medio la firma de 4 tratados por semana durante 2009). El sistema de los AII está experimentando también una rápida evolución y los países están revisando y actualizando activamente sus regímenes de AII, movidos por la necesidad básica de garantizar la coherencia y la interacción con otros ámbitos normativos (por ejemplo, el económico, el social y el medioambiental).

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Las iniciativas globales tales como la inversión en agricultura, la reforma de los sistemas financieros mundiales y la mitigación del cambio climático, tienen cada vez más un impacto directo en las políticas de inversión.

Invertir en una economía de bajo carbono Las ETN son al mismo tiempo importantes emisoras de carbono e inversoras en actividades de bajo carbono. Por consiguiente, son parte del problema del cambio climático y también parte de la solución. Las ETN pueden contribuir a las iniciativas mundiales para combatir el cambio climático mejorando los procesos de producción en las operaciones que realizan en los países de origen y en el extranjero, proporcionando bienes y servicios más limpios y facilitando el capital y la tecnología de vanguardia necesarios. La UNCTAD estima que en 2009 las corrientes de IED de bajo carbono en los tres sectores industriales fundamentales para la reducción del carbono (las energías renovables, el reciclaje y la manufacturación mediante tecnologías de bajo carbono) ascendieron a 90.000 millones de dólares. En su totalidad esas inversiones son mucho mayores, pues hay que tener en cuenta las inversiones de bajo carbono integradas en otras industrias y las formas de participación no accionarial de las ETN. Las inversiones transfronterizas de bajo carbono ya son importantes, pero presentan un potencial enorme en un momento en que el mundo evoluciona hacia una economía de bajo carbono. Para los países en desarrollo, la inversión extranjera de bajo carbono por parte de las ETN puede facilitar la expansión y la mejora de su capacidad de producción y de la competitividad de sus exportaciones, ayudándoles a hacer la transición hacia una economía de bajo carbono. Sin embargo, dicha inversión entraña también riesgos económicos y sociales. La "fuga de carbono" tiene repercusiones tanto para los intentos de reducir las emisiones mundiales como para el desarrollo económico. Con todo, resulta difícil evaluar el alcance de este fenómeno y sus consecuencias. Esta cuestión, en vez de abordarse en frontera (como se menciona en el debate actual), podría afrontarse en origen, utilizando mecanismos de gobernanza empresarial, como una mejor información y seguimiento de los problemas ambientales. Es preciso aumentar al máximo los beneficios y reducir al mínimo los riesgos relacionados con las inversiones de bajo carbono, de acuerdo con las diversas condiciones sociales, económicas y reguladoras de los países. Para apoyar las iniciativas mundiales de lucha contra el cambio climático, la UNCTAD sugiere una alianza mundial con el fin de lograr una sinergia entre la promoción de inversiones y la mitigación del cambio climático y estimular las inversiones de bajo carbono para conseguir un crecimiento y un desarrollo sostenibles. Dicha alianza constaría de los elementos siguientes: • Establecer estrategias de promoción de inversiones limpias. Esto comprende la preparación de marcos normativos favorables en los países receptores (incluidos mecanismos de creación de mercados) y la ejecución de programas eficaces de promoción (cuyas funciones principales serían la captación de inversores, el fomento de vínculos y la atención después de la inversión). Las instituciones financieras internacionales y los países de origen tienen que apoyar estrategias de promoción de inversiones de bajo carbono, en particular mediante la promoción de inversiones en el extranjero, las garantías de inversiones y la cobertura del riesgo crediticio.

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• Facilitar la difusión de tecnología limpia. Esto significa establecer un marco propicio para facilitar las corrientes de tecnología transfronterizas, promover los vínculos entre ETN y empresas locales a fin de aumentar al máximo los efectos secundarios positivos, mejorar la capacidad de las empresas locales para formar parte de las cadenas de valor mundiales, potenciar la capacidad de absorción de tecnología limpia por parte de los países en desarrollo, y alentar los programas de colaboración para la generación y difusión de tecnología entre los países. • Lograr la contribución de los AII a la mitigación del cambio climático. Esto consiste en introducir disposiciones favorables para el clima (por ejemplo, la promoción de inversiones de bajo carbono, las excepciones ambientales) en futuros AII, y un acuerdo multilateral para garantizar la coherencia de los AII existentes con las nuevas políticas mundiales y nacionales relacionadas con el cambio climático. • Armonizar la divulgación de información sobre las emisiones de gases de efecto invernadero por parte de las empresas. Eso requiere crear una norma mundial única para la divulgación de información sobre las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) por parte de las empresas, aumentar la información sobre las operaciones en el extranjero y las actividades dentro de las cadenas de valor, e integrar las mejores prácticas de divulgación de información sobre las emisiones por medio de los mecanismos reguladores existentes de la gobernanza empresarial (como los requisitos para la cotización en bolsa). • Establecer un centro internacional de asistencia técnica de bajo carbono. Dicho centro podría ayudar a los países en desarrollo, en especial a los PMA, a formular y aplicar estrategias y planes de acción nacionales orientados a la mitigación del cambio climático, y dedicarse también al fomento de la capacidad y la creación de instituciones. El centro ayudaría a los beneficiarios a alcanzar sus objetivos y aspiraciones de desarrollo, beneficiándose por ejemplo de inversiones extranjeras de bajo carbono y de las tecnologías conexas. Entre otras cosas, este centro reuniría conocimientos técnicos a través de los canales existentes y de nuevas vías, como los organismos multilaterales.

La inversión para el desarrollo: problemas pendientes La evolución de las ETN, junto con las nuevas políticas de inversión, plantea tres tipos de problemas a la inversión para el desarrollo: • Conseguir el justo equilibrio entre las políticas (liberalización frente a regulación; derechos y obligaciones del Estado y de los inversores); • Promover las interfaces cruciales entre la inversión y el desarrollo, como por ejemplo entre la inversión extranjera y la pobreza, y los objetivos nacionales de desarrollo; • Lograr la coherencia entre las políticas de inversión nacionales e internacionales, y entre las políticas de inversión y otras políticas públicas; Todo ello requiere un nuevo paradigma para la inversión y el desarrollo y un régimen internacional sólido para las inversiones que promueva de manera eficaz un desarrollo sostenible para todos.

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Panorama general Tendencias y perspectivas de la inversión extranjera directa Las corrientes de inversión extranjera directa (IED) a nivel mundial tocaron fondo durante el segundo semestre de 2009 y luego registraron una modesta recuperación en la primera mitad de 2010, lo que despertó un optimismo prudente acerca de sus perspectivas a corto plazo (gráfico 1). A más largo plazo, la recuperación de las corrientes de IED no tardará en cobrar mayor impulso (gráfico 2). Se prevé que repunte el volumen de entradas a nivel mundial hasta superar los 1,2 billones de dólares en 2010, seguir aumentando hasta 1,3-1,5 billones en 2011 y apuntar hacia los 1,6-2 billones de dólares en 2012. Sin embargo, estas perspectivas de la IED están expuestas a diversos riesgos e incertidumbres, en particular la fragilidad de la recuperación económica mundial. La recuperación actual de la IED tiene lugar después del descenso brusco de las corrientes de IED en todo el mundo registrado en 2009. Tras descender un 16% en 2008, las entradas mundiales de IED disminuyeron otro 37% hasta los 1,1 billones de dólares, mientras que las salidas se redujeron alrededor de un 43% y fueron tan sólo de 1,1 billones de dólares. Algunos cambios importantes en las pautas mundiales de la IED precedieron a la crisis actual y probablemente se intensifiquen a corto y mediano plazo. En primer lugar, está previsto que siga aumentando el peso relativo de las economías en desarrollo y en transición como países de destino y de origen de la IED mundial. Estas economías, que en 2009 absorbieron casi la mitad de las entradas de IED, son las que impulsan más activamente la recuperación de las inversiones. En segundo lugar, no es probable una reversión del nuevo descenso reciente de la IED destinada al sector manufacturero, en comparación con la que va a parar al sector de los servicios y al sector primario. En tercer lugar, a pesar de su fuerte repercusión en la IED, la crisis no ha frenado la creciente internacionalización de la producción. Gráfico 1 Índice trimestral de la IED mundial del primer trimestre de 2000 al primer trimestre de 2010 (Base 100: promedio trimestral de 2005)

350

300

250

200

150

100

50

0 T1 T2 T3 T4 T1 T2 T3 T4 T1 T2 T3 T4 T1 T2 T3 T4 T1 T2 T3 T4 T1 T2 T3 T4 T1 T2 T3 T4 T1 T2 T3 T4 T1 T2 T3 T4 T1 T2 T3 T4 T1 2000

2001

2002

2003

Fuente: UNCTAD, World Investment Report 2010.

2004

2005

2006

2007

2008

2009

2010

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Gráfico 2 Corrientes mundiales de IED, 2002-2009, y proyecciones para 2010-2012 (En miles de millones de dólares) 2 500

2 000

1 500

1 000

500

0 2002

2003

2004

2005

2006

Basededereferencia referencia Base

2007

Optimistas Optimistas

2008

2009

2010

2011

2012

Pesimistas Pesimistas

Fuente: UNCTAD, World Investment Report 2010.

IED: en vías de recuperación Todos los componentes de las corrientes de IED: inversiones en capital social, préstamos intraempresariales y reinversión de utilidades, experimentaron una contracción en 2009. Los bajos niveles de fusiones y adquisiciones transfronterizas, así como los menores beneficios de las filiales extranjeras, han tenido una grave repercusión en las inversiones en capital social y en la reinversión de utilidades. Sin embargo, el aumento de los beneficios empresariales ha dado pie a una modesta recuperación de la reinversión de utilidades desde el segundo semestre de 2009. La IED experimentó un renovado dinamismo en el primer trimestre de 2010. Las fusiones y adquisiciones transfronterizas, que en 2009 no habían superado los 250.000 millones de dólares, aumentaron un 36% en los cinco primeros meses de 2010, en comparación con el mismo período del año anterior. La mayor parte del descenso de la IED en 2009 se explica por la disminución de las fusiones y adquisiciones transfronterizas. Las adquisiciones en el extranjero experimentaron una contracción del 34% (un 65% en valor) en comparación con la reducción del 15% registrada en el número de proyectos de IED en nuevas instalaciones. Las fusiones y adquisiciones suelen ser más sensibles a las condiciones financieras que los proyectos de nuevas instalaciones. Ello se debe a que las turbulencias de los mercados bursátiles impiden ver las señales de los precios en que se basan las fusiones y adquisiciones, y a que los ciclos de inversión de las fusiones y adquisiciones suelen ser más breves que los de las inversiones en nuevas instalaciones. La crisis mundial recortó la financiación disponible para la IED, reduciendo así el número de adquisiciones. Si bien la depresión de los precios de las acciones hizo bajar el valor de las operaciones, este hecho, junto con la reestructuración global, creó oportunidades para las empresas transnacionales que todavía podían conseguir financiación. Aunque ambas modalidades de IED dan señales de recuperación en 2010, las fusiones y adquisiciones repuntan con mayor rapidez.

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La IED disminuyó en los tres sectores: el primario, el manufacturero y el de los servicios. Las industrias cíclicas como la del automóvil y las químicas no fueron las únicas víctimas. La IED en industrias que en un principio habían resistido bien a la crisis, como las farmacéuticas y la elaboración de alimentos, también se vio afectada en 2009. Tan sólo un pequeño número de industrias recibieron más IED en 2009 que en 2008, a saber: la distribución de electricidad, gas y agua, así como los aparatos electrónicos, la construcción y las telecomunicaciones. En total, la más afectada fue la IED en el sector manufacturero, lo que se reflejó en una disminución del 77% en las fusiones y adquisiciones transfronterizas en comparación con 2008. La contracción de esas operaciones en el sector primario y los servicios fue menos grave: un 47% y un 57%, respectivamente. De este modo siguió aumentando su peso relativo en las fusiones y adquisiciones transfronterizas mundiales a expensas del sector manufacturero. Sin embargo, algunas industrias de esos sectores se vieron también gravemente afectadas: en particular el valor de las fusiones y adquisiciones transfronterizas en los servicios financieros se desplomó un 87%. En 2009 el valor de la IED procedente de fondos de inversión privados disminuyó un 65%, mientras que la efectuada por fondos soberanos se incrementó un 15%. Estos fondos representaron en conjunto más de una décima parte de las corrientes mundiales de IED, o sea, por encima del nivel inferior al 7% registrado en el año 2000, pero menos del nivel máximo del 22% alcanzado en 2007. La IED procedente de fondos de capital privado se vio afectada tanto por el descenso de su captación de fondos como por el hundimiento del mercado de las adquisiciones apalancadas. El valor de las fusiones y adquisiciones transfronterizas financiadas por fondos de capital privado descendió a 106.000 millones de dólares en 2009, o sea menos de la cuarta parte del valor máximo alcanzado en 2007. Sin embargo, las operaciones por montos menores resistieron bien a la crisis y de hecho aumentó el número de adquisiciones en que intervinieron fondos de inversión privados. Las actividades de esos fondos están dando señales de recuperación en 2010, pero la reglamentación propuesta en la Unión Europea (UE) puede restringir futuras operaciones. La financiación de los fondos soberanos también se vio afectada en 2009, a causa del descenso de los precios de los productos básicos y de los excedentes comerciales. Con todo, su IED no disminuyó, como consecuencia del crecimiento relativamente elevado de las economías emergentes que poseen dichos fondos. Las nuevas inversiones se reorientaron hacia el sector primario y las industrias menos vulnerables a las variaciones financieras y también hacia las regiones en desarrollo.

Continúa la internacionalización de las empresas A pesar de su repercusión en las corrientes de IED, la crisis mundial no ha detenido la creciente internacionalización de la producción. En 2008 y en 2009, las ventas y el valor añadido de las filiales extranjeras de empresas transnacionales (ETN) registraron una reducción menor que la economía mundial. Por este motivo, la parte correspondiente a las filiales extranjeras en el producto interno bruto (PIB) mundial alcanzó un máximo histórico del 11% (cuadro 1). En 2009 el número de trabajadores de ETN en el extranjero aumentó ligeramente a 80 millones. El ascenso de las economías en desarrollo y en transición se pone de manifiesto en las pautas internacionales de producción. Es en estas economías donde se encuentra ahora la mayor parte de la fuerza de trabajo de las filiales extranjeras. Además, en 2008 eran el origen del 28% de las 82.000 ETN existentes en todo el mundo, dos puntos porcentuales más que en 2006. Esa proporción era inferior al 10% en 1992, lo que pone de relieve la creciente importancia que también tienen esas economías como países de origen. Los activos de las filiales en el extranjero aumentaron un 7,5% en 2009, sobre todo gracias al incremento del 15% del acervo mundial de entradas de IED que alcanzó el valor de 18 billones de dólares. El incremento de este acervo fue debido al repunte significativo de los mercados

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bursátiles mundiales y a las constantes entradas de IED, que se mantuvieron positivas pero aumentaron con mucha mayor lentitud. Cuadro 1 Indicadores selectos de la IED y la producción internacional, 1990-2009 Valor a precios corrientes (Miles de millones de dólares) Concepto

Entradas de IED Salidas de IED

Tasa de crecimiento anual (Porcentaje)

1990

2005

2008

2009

1991-1995 1996-2000 2001-2005

208

986

1 771

1 114

22,5

40,0

241

893

1 929

2008

2009

5,2 -15,7 -37,1

1 101

16,8

36,1

Acervo de entradas de IED

2 082 11 525 15 491 17 743

9,3

18,7

13,3 -13,9

9,2 -14,9 -42,9 14,5

Acervo de salidas de IED

2 087 12 417 16 207 18 982

11,9

18,4

14,6 -16,1

17,1

Utilidades de la IED de entrada

74

791

1 113

941

35,1

13,4

31,9

-7,3 -15,5

Utilidades de la IED de salida

120

902

1 182

1 008

20,2

10,3

31,3

-7,7 -14,8

99

462

707

Fusiones y adquisiciones transfronterizas

250

49,1

64,0

Ventas de las filiales extranjeras

6 026 21 721 31 069 29 298

8,8

8,2

Producto bruto de las filiales extranjeras

1 477

5 812

6,8

7,0

Activos totales de las filiales extranjeras

5 938 49 252 71 694 77 057

13,7

19,0

15,4 -22,2

Exportaciones de las filiales extranjeras Empleo de las filiales extranjeras (miles)

1 498

4 327 4 319

6 163 6 663

0,6 -30,9 -64,7 18,1

-4,5

-5,7

13,9

-4,3

-5,7

20,9

-4,9

7,5

5 186

8,6

3,6

14,8

24 476 57 799 78 957 79 825

5,5

9,8

6,7

-3,7

1,1

22 121 45 273 60 766 55 005

5,9

1,3

10,0

10,3

-9,5

11,5 -10,3

Memorando PIB (a precios corrientes) Formación bruta de capital fijo Ingresos por regalías y derechos de licencia Exportaciones de bienes y servicios

5 099

5,4

1,1

11,0

..

14,6

8,1

14,6

4 414 12 954 19 986 15 716

7,9

3,7

14,8

29

9 833 13 822 12 404 129

177

8,6

..

15,4 -21,4

Fuente: UNCTAD, World Investment Report 2010.

La mitad de las entradas mundiales de IED van a parar ahora a las economías en desarrollo y en transición Tras seis años de crecimiento ininterrumpido, las entradas de IED en las economías en desarrollo y en transición disminuyeron un 27% a 548.000 millones de dólares en 2009 (cuadro 2). Si bien sus entradas se redujeron, este grupo de países parecía resistir mejor la crisis que los países desarrollados, ya que su descenso fue menor que el registrado por estos últimos (44%) (cuadro 2). Su participación en las entradas mundiales de IED siguió en aumento: por primera vez en la historia, las economías en desarrollo y en transición absorben en la actualidad la mitad de las entradas de IED a nivel mundial (gráfico 3).

14

Gráfico 3 Proporción de las entradas y salidas mundiales de IED correspondiente a las economías en desarrollo y en transición, 2000-2009 (En porcentaje) 60

50

40

30

20

10

0 2000

2001

2002

2003

2004

2005

Entradas de IED

2006

2007

2008

2009

Salidas de IED

Fuente: UNCTAD, World Investment Report 2010.

Tras cinco años consecutivos de tendencias alcistas, las corrientes de IED procedentes de economías en desarrollo y en transición experimentaron una contracción del 21% en 2009. Sin embargo, con el auge de las ETN de esas economías, la reducción de la IED saliente fue también más moderada que en los países desarrollados, donde las salidas de IED disminuyeron un 48% (cuadro 2). La IED de los países en desarrollo repunta también con mayor rapidez. La proporción de sus inversiones sigue siendo mucho menor, pero se está incrementando de manera acelerada y constituye una cuarta parte de las salidas mundiales de IED (gráfico 3). Cuadro 2 Corrientes de IED, por regiones, 2007-2009 (En miles de millones de dólares y porcentajes) Salidas de IED

Entradas de IED Región

2007

2008

2009

2007

2008

2009

Total mundial

2 100

1 771

1 114

2 268

1 929

1 101

Economías desarrolladas

1 444

1 018

566

1 924

1 572

821

Economías en desarrollo

565

630

478

292

296

229

63

72

59

11

10

5

164

183

117

56

82

47

78

90

68

47

38

23

259

282

233

178

166

153

91

123

70

52

61

51

África América Latina y el Caribe Asia Occidental Asia Meridional, Oriental y Sudoriental Europa Sudoriental y la CEI

15

Entradas de IED

Salidas de IED

2007

2008

2009

2007

2008

2009

42,5

62,1

50,5

5,3

5,8

4,2

Países menos adelantados

26

32

28

2

3

1

Países en desarrollo sin litoral

16

26

22

4

2

3

5

8

5

0

1

0

Economías desarrolladas

68,8

57,5

50,8

84,8

81,5

74,5

Economías en desarrollo

Región a

Economías estructuralmente débiles, vulnerables y pequeñas

Pequeños Estados insulares en desarrollo Memorando: porcentaje de las corrientes mundiales de IED

26,9

35,6

42,9

12,9

15,4

20,8

África

3,0

4,1

5,3

0,5

0,5

0,5

América Latina y el Caribe

7,8

10,3

10,5

2,5

4,3

4,3

Asia Occidental Asia Meridional, Oriental y Sudoriental Europa Sudoriental y la CEI Economías estructuralmente débiles, vulnerables y pequeñasa Países menos adelantados

3,7

5,1

6,1

2,1

2,0

2,1

12,3

15,9

20,9

7,9

8,6

13,9

4,3

6,9

6,3

2,3

3,1

4,6

2,0

3,5

4,5

0,2

0,3

0,4

1,2

1,8

2,5

0,1

0,2

0,1

Países en desarrollo sin litoral

0,7

1,5

2,0

0,2

0,1

0,3

Pequeños Estados insulares en desarrollo

0,3

0,4

0,4

0,0

0,0

0,0

Fuente: UNCTAD, World Investment Report 2010. a Sin contar los países repetidos, ya que varios de ellos pertenecen a dos de esos tres grupos.

Entre los mayores receptores de IED, en 2009 China pasó a ocupar el segundo lugar después de los Estados Unidos. La mitad de los seis principales países de destino de las corrientes de IED son en la actualidad economías en desarrollo o en transición (gráfico 4). Más de dos terceras partes de las fusiones y adquisiciones transfronterizas todavía tienen lugar en países desarrollados, pero la proporción de esas operaciones que se realizan en las economías en desarrollo y en transición ha aumentado del 26% en 2007 al 31% en 2009. Además, en 2009 este grupo de países atrajo más del 50% de los proyectos de nuevas instalaciones. Por lo que respecta al origen de las inversiones, Hong Kong (China), China y la Federación de Rusia, por ese orden, figuran entre los 20 mayores inversores del mundo (gráfico 4).

16

Gráfico 4 Corrientes mundiales de IED, 20 mayores economías, 2008-2009a (Miles de millones de dólares) a) Entradas de IED

b) Salidas de IED 129,9

Estados Unidos

324,6 95,0

China 59,6 62,3

Francia

59,6

Reino Unido

38,7

24,4

35,6

Federación de Rusia

35,5 38,2 34,6 40,4 33,8

Arabia Saudita India Bélgica

Suecia

17,0 27,3

9,3

Países Bajos

26,9

Brasil

25,9

Islas Vírgenes Británicas

25,3

Islas Vírgenes Británicas

25,0

Irlanda

18,7

Singapur

16,8 10,9 15,0

España

2009 2008

20

40

60

80

100

120

140

160

180

200

74,9

15,8 13,9 15,5

Dinamarca

55,3

73,3 0

17,8 20,1 16,3

España

46,7

Canadá

32,8

Países Bajos

22,6

Australia

161,1

18,4

Australia

44,6

80,8

20,8 13,5 18,5

Irlanda Reino Unido

45,1

134,6

34,2 29,5 30,3 27,8 26,5 39,2

Noruega

30,5

Italia Luxemburgo

43,9 43,8 38,8

Italia Canadá 110,0

128,0

52,3 50,6 48,0 52,2 46,1 56,1

China

75,5

Alemania

74,7 62,7

Hong Kong (China)

91,5

Federación de Rusia

161,1

Alemania

45,7

248,1 330,5

147,2

Japón

48,4

Hong Kong (China)

Estados Unidos Francia

108,3

Suiza

2009 2008 51,1

15,0 16,6

Luxemburgo 0

20

40

60

80

100

120

140

160

180

200

Fuente: UNCTAD, World Investment Report 2010. a Por orden de mayor a menor volumen de IED en 2009.

Los resultados en materia de IED varían según las regiones Como ponen de relieve algunos de los datos presentados anteriormente, el panorama global de las corrientes mundiales de IED esconde una realidad regional más heterogénea. La mayor parte de la IED en las economías en desarrollo y en transición se ha dirigido a un pequeño número de países, principalmente los grandes mercados emergentes. Tras registrar un crecimiento ininterrumpido durante casi una década, las corrientes de IED hacia África descendieron a 59.000 millones de dólares —una disminución del 19% en comparación con 2008 (cuadro 2)— debido principalmente a la contracción de la demanda mundial y la caída de los precios de los productos básicos. Los productores de productos básicos del África Occidental y Oriental se vieron afectados. También disminuyeron los flujos con destino al África Septentrional, a pesar de que recibía una IED más diversificada y aplicaba programas de privatización sistemáticos. La contracción de la inversión en el sector de servicios de África fue menos pronunciada que en otros sectores. Gracias a la expansión de sus actividades, la industria de las telecomunicaciones se convirtió en la principal receptora de IED. Se prevé que la recuperación de los precios de los productos básicos y el persistente interés de las economías asiáticas emergentes por esos productos harán posible un lento incremento de las corrientes de IED hacia África en 2010. En los últimos años han aumentado las inversiones en África de ETN de países en desarrollo y economías en transición, que en el período 2005-2008 representaron el 22% de las corrientes de inversión hacia la región, frente al 18% de 1995-1999. Los inversionistas de China, Malasia, la India y el Consejo de Cooperación de los Estados Árabes del Golfo (CCG) están entre los más activos, aunque África no absorbe sino una fracción de esa IED. Los inversores del África Meridional y Septentrional también han reforzado su presencia en la región. Esas nuevas fuentes

17

de inversión no sólo ofrecen nuevas oportunidades de desarrollo, sino que también se espera que tengan más capacidad de resistencia que las fuentes tradicionales y sirvan de amortiguador en caso de crisis. Las inversiones en el extranjero procedentes del continente africano en su conjunto se redujeron a la mitad, retrocediendo a 5.000 millones de dólares. Ahora bien, las corrientes procedentes del África Meridional aumentaron a 1.600 millones de dólares en 2009, impulsadas por las inversiones de Sudáfrica, destinadas principalmente al resto del continente. Con todo, la principal fuente de inversiones regionales siguió siendo el África Septentrional, donde se originó alrededor del 50% de esas corrientes. Las corrientes de IED destinadas al Asia Meridional, Oriental y Sudoriental han registrado su mayor descenso desde 2001, pero son las primeras en repuntar tras haber tocado fondo a causa de la crisis actual. En 2009, las entradas de IED en la región bajaron un 17% a 233.000 millones de dólares (cuadro 2), debido sobre todo a la disminución de las fusiones y adquisiciones transfronterizas, que fue particularmente pronunciada en el sector de los servicios (-51%). Al desplomarse la inversión procedente de países desarrollados, la IED intrarregional ganó terreno y representa ahora cerca de la mitad del acervo de entradas de IED en la región. El total de las salidas de IED de la región se redujo alrededor del 8% pasando a 153.000 millones de dólares, y las fusiones y adquisiciones transfronterizas de empresas decayeron en un 44%. Las inversiones chinas en el sector no financiero extranjero, en cambio, siguieron creciendo, impulsadas por la persistente búsqueda de recursos minerales y de oportunidades de fusión y adquisición creadas por la reestructuración de la industria mundial. En el Asia Oriental y Sudoriental la IED ya ha empezado a repuntar y es probable que ese aumento se acelere, dado que la región está a la vanguardia de la recuperación económica mundial. Las entradas de IED en China y la India, especialmente, empezaron a aumentar ya a mediados de 2009 y se prevé que en 2010 las salidas continuas de IED de esos países permitirán reanudar el crecimiento de las inversiones de la región en el extranjero. Aun así, es probable que el repunte de la IED hacia y desde las cuatro economías de industrialización reciente (Hong Kong (China), la Provincia china de Taiwán, la República de Corea y Singapur) sea lento y modesto. La creciente inversión intrarregional en Asia ha contribuido a la difusión de tecnologías, el "reciclaje" de ventajas comparativas y el aumento de la competitividad. Ha sido un factor determinante de la modernización progresiva de las industrias en países que se encontraban en diferentes etapas de desarrollo. La integración regional y el despegue de China están acelerando ese proceso, creando oportunidades de desarrollo para una mayor diversidad de países, como Camboya, Myanmar y la República Democrática Popular Lao, que pertenecen a la categoría de los PMA. Además, ese proceso de modernización progresiva no se ha limitado a sectores como la industria electrónica, sino que se ha extendido a otros productos de alta tecnología. La restricción del crédito en los mercados financieros internacionales y la contracción del comercio internacional incidieron en las corrientes de IED destinadas al Asia Occidental, que en 2009 se redujeron en un 24% y fueron de 68.000 millones de dólares (cuadro 2). A excepción de Kuwait, el Líbano y Qatar, las entradas de IED disminuyeron en toda la región. Los Emiratos Árabes Unidos y Turquía fueron los países más afectados. En Turquía, las fusiones y adquisiciones transfronterizas se desplomaron y las industrias orientadas a la exportación se vieron afectadas por la crisis mundial. Las salidas de IED de la región, las cuales se originan en un 87% en los países del Consejo de Cooperación de los Estados Árabes del Golfo (CCG), descendieron un 39% hasta los 23.000 millones de dólares. El aumento de las inversiones en el extranjero procedentes de Arabia Saudita no fue suficiente para compensar el impacto negativo de la crisis de la empresa

18

Dubai World. Si amaina esta crisis y se estabilizan los mercados internacionales de capitales, cabe prever que la firme determinación de los gobiernos del Asia Occidental de llevar a cabo ambiciosos proyectos de infraestructura sustentará un repunte de las entradas de IED en 2010. Las inversiones en el extranjero, en cambio, seguirán siendo modestas a corto plazo. Las entidades estatales —los principales inversores de la región— han vuelto a centrar la atención en sus economías nacionales y la crisis de Dubai World seguirá pesando en la IED de los Emiratos Árabes Unidos en el extranjero. A consecuencia de las turbulencias económicas y financieras mundiales, la IED destinada a América Latina y el Caribe se redujo a 117.000 millones de dólares, lo que supuso un descenso del 36% con respecto a 2008 (cuadro 2). Aunque el Brasil, que absorbió un 42% menos de inversiones extranjeras, resultó más afectado que el conjunto de la región, siguió siendo el principal receptor de IED. Las fusiones y adquisiciones transfronterizas de la región cayeron drásticamente y registraron números negativos en 2009 debido a las ventas de filiales extranjeras a empresas nacionales, sobre todo en el Brasil. Se prevé que las entradas de IED repuntarán en 2010 y seguirán creciendo a mediano plazo, ya que el Brasil y México siguen gozando de la preferencia de los inversores, según las encuestas. Las IED del Brasil en el extranjero arrojaron la cifra negativa de -10.000 millones de dólares, debido a la multiplicación de préstamos intraempresariales concedidos por filiales extranjeras de empresas brasileñas a sus matrices. A consecuencia de ello, las inversiones de la región en el extranjero se redujeron en un 42%. Sin embargo, las adquisiciones transfronterizas realizadas por ETN de la región, principalmente en países desarrollados, aumentaron un 52% y se cifraron en 3.700 millones de dólares. El desarrollo de las ETN de la región, que empezó en 2003, impulsará la IED en el extranjero a mediano plazo. Las salidas de IED de América Latina y el Caribe pasaron de una media de 15.000 millones anuales en 1991-2000 a 48.000 millones anuales en 2003-2009. Un número creciente de empresas latinoamericanas, principalmente brasileñas y mexicanas, se han ido expandiendo fuera de la región, sobre todo en economías desarrolladas. Además de las condiciones económicas favorables existentes en la región desde 2003, las políticas gubernamentales también contribuyeron a la consolidación de las empresas nacionales en cada país y al reforzamiento de su expansión en el exterior. Hoy en día los mayores inversores extranjeros de la región a menudo son los grupos empresariales más grandes y más antiguos que prosperaron durante la era de la sustitución de importaciones. Además, las políticas de privatización de países como el Brasil y México favorecieron la creación de empresas nacionales líderes. Más recientemente, los incentivos públicos concedidos en el Brasil, como las líneas de crédito especiales, han sostenido la expansión de las empresas en el extranjero. Ahora bien, el acceso limitado a la financiación interna, junto con las actuales restricciones en los mercados financieros internacionales, podría frenar esa expansión. Las ETN seguirán beneficiándose de su bajo nivel de endeudamiento en relación con sus beneficios, su escasa exposición a los sectores más castigados por la crisis y la relativa capacidad de resistencia de la economía de la región. Tras ocho años de tendencias alcistas, las entradas de IED en Europa Sudoriental y la Comunidad de Estados Independientes (CEI) se redujeron a 69.900 millones de dólares, una disminución del 43% con respecto a 2008 (cuadro 2). En ambas subregiones, las entradas de IED disminuyeron en 2009, aunque las corrientes dirigidas a Europa sudoriental lo hicieron en menor grado que las dirigidas a la CEI. Las corrientes de IED hacia la Federación de Rusia prácticamente se dividieron por la mitad, debido a la contracción de la demanda local, la disminución de los rendimientos previstos en proyectos relacionados con los recursos naturales y el agotamiento de la IED de "ida y vuelta". Con todo, en 2009 la Federación de Rusia se situó en el sexto puesto de la lista de mayores países receptores. Las fusiones y adquisiciones transfronterizas se desplomaron

19

debido a la ralentización de las adquisiciones de empresas por inversores de la UE, los mayores de la región. En cambio aumentaron las inversiones procedentes de países en desarrollo, especialmente de China. La contracción de las salidas de IED de la región (-16%) no fue tan pronunciada como la de las entradas. En 2009 la Federación de Rusia —con mucho la principal fuente de IED de la región— se convirtió en un inversor neto en el extranjero. El aumento de los precios de los productos básicos, una nueva ronda de privatizaciones y el repunte de la economía en grandes países exportadores de productos básicos (Federación de Rusia, Kazajstán y Ucrania) deberían impulsar una leve recuperación de la IED en la región en 2010. La IED en el sector bancario de Europa Sudoriental viene aumentando desde los primeros años del nuevo milenio, impulsada por grandes operaciones de reestructuración y privatización. En consecuencia, al final de 2008 el 90% de los activos bancarios eran propiedad de entidades extranjeras. Los bancos extranjeros han desempeñado un papel positivo en la región durante la crisis financiera mundial. Ahora bien, la reciente crisis de la deuda soberana de Grecia está reavivando el temor de que la fuerte presencia de bancos extranjeros pueda propagar riesgos sistémicos en la región. En comparación con las demás regiones, las corrientes de IED hacia los países desarrollados son las que más disminuyeron, registrando un descenso del 44%, hasta los 566.000 millones de dólares (cuadro 2). Sin embargo, este retroceso no fue tan acusado como en la contracción económica anterior, en el período 2000-2003, aunque la actual crisis económica y financiera es mucho más grave. América del Norte fue la región más afectada, mientras que los 27 países miembros de la UE capearon mejor el temporal, y Alemania, por ejemplo, registró un aumento del 46%, debido principalmente a un alza de los préstamos intraempresariales. En cambio, las corrientes de IED destinadas al Reino Unido, otro importante país receptor de la región, se redujeron en un 50% en comparación con el año anterior. Las fusiones y adquisiciones transfronterizas disminuyeron en dos tercios en los países desarrollados y las operaciones realizadas en el sector manufacturero se contrajeron alrededor del 80%. Un repunte económico moderado estabilizó las entradas de inversiones en el primer semestre de 2010 y debería elevar las corrientes de IED hacia los países desarrollados por encima del nivel de 2009. La liberalización actual de sectores como la electricidad, la mayor integración regional y el firme interés de las ETN con sede en economías en desarrollo y en transición deberían contribuir a mejorar las perspectivas de recepción de IED para los países desarrollados a mediano plazo. Se prevé que las salidas de IED, tras disminuir en un 48% en 2009, volverán a repuntar en 2010, aumento que se acelerará a mediano plazo, sostenido por la mejora de las perspectivas económicas mundiales, en particular en el mundo en desarrollo. Sin embargo, la percepción de que se ha incrementando el riesgo de impago de la deuda soberana de ciertos países europeos y la posibilidad de que esta crisis se siga propagando en la eurozona podrían frenar fácilmente esa tendencia al alza. La ralentización económica ha reavivado en los países desarrollados las inquietudes suscitadas desde hace tiempo por las repercusiones de la creciente internacionalización de la producción en el empleo en los países de origen. El rápido aumento de las salidas de IED en la última década ha ocasionado el traslado al extranjero de una proporción creciente de los empleos de las ETN de los países desarrollados. En realidad, la IED puede salvar o aumentar el empleo nacional si sirve para fomentar las exportaciones del país de origen o incrementar la competitividad de las empresas inversoras. Las investigaciones sobre los efectos de las salidas de IED en la reducción del empleo en los países de origen arrojan resultados variables. De hecho, todo depende del tipo de inversión, de la ubicación de las filiales y de las estrategias de las ETN en materia de empleo.

20

Las economías pequeñas y vulnerables La disminución de la IED destinada a los grupos de países pequeños, débiles y vulnerables —los PMA, los países en desarrollo sin litoral y los pequeños Estados insulares en desarrollo— es particularmente preocupante dada su importancia para la economía de esos países. En 2009, el nivel de la IED en relación con la formación bruta de capital fijo se situó entre el 25% y el 40% en todos esos grupos, nivel muchísimo más elevado que en las demás partes del mundo. Si bien en cuanto a su valor la IED se concentra en los recursos naturales de los países de esas agrupaciones, se ha diversificado asimismo hacia el sector manufacturero y los servicios, a juzgar por el número de proyectos emprendidos en esos sectores. La participación de estos países en el total mundial de las entradas de IED fue apenas un 4% (cuadro 2). Las corrientes de IED destinadas a los 49 países menos adelantados (PMA) descendieron un 14%, a 28.000 millones de dólares. El impacto de la menor entrada de inversiones es particularmente acusado en estos países, pues la IED representa un alto porcentaje de su formación bruta de capital fijo (el 24% en 2009) y es por lo tanto un componente muy importante de la formación de capital. Las entradas de IED en los PMA siguen representando apenas un 3% del total mundial de las entradas de IED y el 6% de las corrientes dirigidas al mundo en desarrollo. La IED sigue concentrada en unos cuantos países ricos en recursos naturales. Las inversiones en nuevas instalaciones representan la mayor parte de la IED en los PMA y en 2009 más del 60% de ellas se originaron en economías en desarrollo o en transición. La mayor parte de las entradas de IED en esos países siguen procediendo de países desarrollados. Las perspectivas de la IED a mediano plazo dependen del grado en que se superen las deficiencias estructurales de los PMA. Esas desventajas podrían mitigarse en cierta medida si la asistencia oficial para el desarrollo (AOD) se utilizara con mayor eficacia, con miras a fomentar la capacidad de producción del país receptor, a fin de poner la IED al servicio del desarrollo. Tradicionalmente no se considera que los 31 países en desarrollo sin litoral sean destinatarios atractivos para la IED. Las desventajas geográficas inherentes a su condición, agravadas por deficiencias estructurales, han afectado su rendimiento económico. A pesar de ello, en el período 2000-2008, las reformas económicas, la liberalización de la inversión y una coyuntura económica mundial favorable se tradujeron en un constante aumento de las entradas de IED. Si bien en 2009 la IED descendió un 17% a 22.000 millones de dólares, esa disminución fue menos pronunciada que en el resto del mundo. Debido a la escasa diversificación de la capacidad productiva, en los países en desarrollo sin litoral la IED siguió concentrada en el sector primario de algunos países ricos en recursos (sólo Kazajstán absorbió el 58% del total en 2009). Se prevé una lenta recuperación de la IED en esos países, procedente sobre todo de economías en desarrollo, en particular de Asia y África. Para superar sus desventajas geográficas los países en desarrollo sin litoral podrían concentrarse en los sectores con mayor contenido de conocimientos e información y menos dependientes de insumos que entrañan gastos de transporte. La integración regional con países que tengan litoral también podría hacer de esos países destinos más atractivos para la IED, al ampliar el tamaño de los mercados locales. Los 29 pequeños Estados insulares en desarrollo también han tenido dificultades para atraer IED. El tamaño reducido de sus mercados internos, sus limitados recursos naturales y humanos y los elevados costos de transacción, en particular los del transporte, han disuadido a los inversores extranjeros. Sin embargo, a pesar de que en 2009 las corrientes de IED se redujeron en un 35% a 5.000 millones de dólares, su ratio con respecto a la formación bruta de capital fijo se mantuvo por encima del 30%, pues las inversiones nacionales se contrajeron aún más. La mitad de las entradas de IED en los países de ese grupo se concentraron en los tres pequeños Estados insulares en desarrollo que reciben más inversiones (Jamaica, Trinidad y Tabago y las Bahamas,

21

en ese orden). Los pequeños Estados insulares en desarrollo que son paraísos fiscales representaron en 2009 alrededor de una cuarta parte tanto de las corrientes como del acervo de la IED de entrada, pero una reglamentación internacional más estricta está erosionando poco a poco las inversiones destinadas a esas economías. Habida cuenta de sus desventajas geográficas, los pequeños Estados insulares en desarrollo probablemente sigan dependiendo de ciertos servicios especializados tradicionales como el turismo. Las industrias basadas en los conocimientos también resultan prometedoras, siempre que los pequeños Estados insulares en desarrollo se doten de una infraestructura adecuada de tecnologías de la información y telecomunicaciones y mejoren su capital humano.

Perspectivas de la IED: un optimismo prudente La UNCTAD estima que las corrientes mundiales de IED se recuperarán ligeramente y superarán los 1,2 billones de dólares en 2010, para luego seguir aumentando y situarse entre 1,3 billones y 1,5 billones en 2011. Se prevé que la IED no volverá a su nivel anterior a la crisis hasta 2012, para alcanzar entre 1,6 billones y 2,0 billones de dólares. La mejora progresiva de las condiciones macroeconómicas y el aumento de los beneficios empresariales y de las valoraciones bursátiles registrados a principios de 2010 deberían mantenerse y alimentar la confianza renovada de los empresarios. Según las proyecciones, tras una contracción del 2% en 2009, la economía mundial crecerá un 3% en 2010. Lo más probable es que tanto los tipos de interés como los precios de los productos básicos se mantengan a niveles moderados hasta fin de año, lo cual contribuirá a mantener los costos de producción bajo control y a fomentar la inversión nacional. Los beneficios de las empresas se están recuperando desde mediados de 2009 y se prevé que aumentarán en 2010. Todo ello, junto con la mejor marcha de los mercados bursátiles, contribuirá a la financiación de la IED. Según el informe de la UNCTAD World Investment Prospects Survey 2010-2012, a mediano plazo revivirá el optimismo del empresariado. Es mayor la intención de las ETN de continuar expandiéndose en el extranjero en 2011 y 2012. El repunte de la IED probablemente estará impulsado por fusiones y adquisiciones transfronterizas. Gracias a la reestructuración de varias industrias, así como la privatización de las empresas rescatadas durante la crisis mundial, se crearán nuevas oportunidades de fusiones y adquisiciones transfronterizas para las ETN. El estudio confirma además que la proporción de la IED correspondiente al sector manufacturero seguirá disminuyendo en relación con el sector primario y los servicios. Las ETN de las economías en desarrollo son más optimistas que sus homólogas de los países desarrollados y prevén una recuperación más rápida de sus inversiones en el extranjero. Por consiguiente cabe prever que las ETN de países emergentes seguirán siendo una fuente cada vez más importante de IED. Además, los inversores mundiales manifiestan un interés creciente en las economías en desarrollo. El Brasil, la Federación de Rusia, la India y China (los BRIC), en particular, son destinatarios privilegiados de la IED. Las corrientes hacia las economías en desarrollo y en transición no sólo se dirigirán a las partes de la cadena de valor con una utilización más intensiva de mano de obra, sino también cada vez más hacia actividades caracterizadas por un uso intensivo de la tecnología. La recuperación financiera y económica mundial sigue siendo frágil y está amenazada por nuevos riesgos, las restricciones en la inversión pública, la incertidumbre acerca de las reformas del sistema de regulación financiera, el acceso limitado al crédito, la inestabilidad de los mercados bursátiles y cambiarios y otros factores. Si se quiere que la recuperación se mantenga, la inversión privada es un factor crucial para estimular el crecimiento y el empleo. La IED tiene una función muy importante que desempeñar en este proceso.

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Actualmente, existe un optimismo prudente en cuanto a las perspectivas de la IED en el mundo.

Novedades recientes en las políticas de inversión Las tendencias actuales de las políticas de inversión pueden caracterizarse en general por una mayor liberalización y facilitación de la inversión extranjera. Al mismo tiempo, se han intensificado los esfuerzos para regular la inversión extranjera a fin de promover algunos objetivos de las políticas públicas (por ejemplo, la protección del medio ambiente, la reducción de la pobreza y las cuestiones de seguridad nacional). Esta dicotomía en las políticas y la voluntad política de reequilibrar los derechos y obligaciones respectivos del Estado y de los inversionistas se ponen de manifiesto tanto en las políticas nacionales como en las internacionales, y ahora se está haciendo más hincapié en la función del Estado. Se ha ampliado más la red de acuerdos internacionales de inversión (AII) mientras que se está intentando lograr un mayor equilibrio y coherencia en el régimen de dichos acuerdos. Asimismo, las políticas de inversiones procuran reflejar la interacción más estrecha existente entre estas y otras políticas, en particular las relativas a cuestiones económicas, sociales y ambientales más amplias.

Políticas nacionales: la regulación gana terreno mientras prosigue la liberalización Los regímenes nacionales de inversiones son más favorables a la inversión extranjera, pero los gobiernos han vuelto a insistir cada vez más en la regulación. De las 102 nuevas medidas nacionales que afectaron a la inversión extranjera en 2009, la mayoría (71) tendían a una mayor liberalización y promoción de la inversión extranjera (gráfico 5). Esto confirma que las turbulencias económicas y financieras mundiales no han propiciado por el momento un mayor proteccionismo en materia de inversiones. Entre las medidas adoptadas figuraban la apertura de sectores antes cerrados, la liberalización de la adquisición de tierras, el desmantelamiento de monopolios y la privatización de empresas de propiedad estatal. Las medidas para promover y facilitar las inversiones se centraron en los incentivos fiscales y financieros para estimular la IED en determinadas industrias o regiones, por ejemplo en las zonas económicas especiales; la relajación de los controles previos, la simplificación de los procedimientos de aprobación o la aceleración de la concesión de licencias para proyectos. A fin de mejorar las condiciones existentes para la actividad empresarial, también se redujo el impuesto de sociedades en varios países, sobre todo en países desarrollados y economías en desarrollo de África y Asia. Sin embargo, las crecientes dificultades fiscales pueden llegar a provocar una inversión de la tendencia observada durante el último decenio.

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Gráfico 5 Cambios en las políticas nacionales, 1992-2009 (En porcentaje) 100 90

80 70 60 50 40 30 20 10

0 1992 1993 1994 1995 1996 1997 1998 1999 2000 2001 2002 2003 2004 2005 2006 2007 2008 2009 Liberalización/promoción

Regulación/restricciones

Fuente: UNCTAD, World Investment Report 2010.

A pesar de la tendencia general hacia la liberalización, 31 de las nuevas medidas nacionales adoptadas apuntaban a una regulación más estricta de la IED. Esta cifra representa más del 30% del total y constituye la proporción mayor de esas medidas observada desde 1992, año en que la UNCTAD empezó a informar sobre esta cuestión. Dichas medidas están motivadas en parte por una mayor preocupación por la protección de industrias estratégicas, recursos nacionales y la seguridad nacional. Las crisis recientes, como las turbulencias en los mercados financieros y la repercusión de la subida de los precios de los alimentos, han despertado también el deseo de regular industrias concretas. Por último, las economías emergentes atribuyen más importancia a la protección ambiental y social, mientras que los países menos adelantados están colmando lagunas en sus marcos reguladores. El resultado es que se han introducido nuevas limitaciones a la participación extranjera en algunas industrias o se han adoptado procedimientos más estrictos para el examen y la aprobación de inversiones, a veces por motivos de seguridad nacional. La mayor intervención del Estado en la economía era más patente en las expropiaciones, llevadas a cabo sobre todo en algunos países latinoamericanos, y en un aumento de la participación del Estado en las empresas como parte de las medidas de rescate financiero. De resultas de la tendencia prevista a revertir las nacionalizaciones temporales en sectores considerados a menudo estratégicos, los gobiernos podrían hacer presión para que las empresas privatizadas queden en manos nacionales, o ejercer presión sobre los inversionistas para que mantengan la producción y los puestos de trabajo en el país. Por ello habrá que observar atentamente la eliminación gradual de las medidas de rescate, ya que no han desaparecido los riesgos del proteccionismo en materia de inversiones. Trece países del Grupo de los 20 siguen arrastrando activos y pasivos pendientes de resultas de los planes de emergencia. Al 20 de mayo de 2010 el monto total de los compromisos públicos —capital social, préstamos y garantías— superaba el billón de dólares. En el sector financiero, varios centenares de empresas siguen recibiendo ayudas públicas, y por lo menos 20.000 empresas de otros sectores continúan beneficiándose de los programas de apoyo de emergencia.

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El régimen internacional de inversiones: hacia un enfoque más equilibrado El régimen internacional de inversiones amplió su escala y alcance y se está produciendo una evolución sistémica hacia un régimen más equilibrado en lo que respecta a los derechos y obligaciones de los Estados y los inversionistas. El régimen internacional de inversiones evoluciona con gran rapidez mediante la conclusión de nuevos tratados y el número cada vez mayor de laudos arbitrales. En 2009, se concertaron 211 nuevos AII (82 tratados bilaterales de inversión (TBI), 109 tratados sobre doble tributación (TDT) y 20 acuerdos de otro tipo), lo que supone por término medio unos 4 nuevos acuerdos por semana. En conjunto, a fin de año el número total de acuerdos ascendía a 5.939 (gráfico 6). La tendencia a la concertación rápida de tratados continuó en 2010, con la conclusión de otros 46 AII durante los cinco primeros meses (6 TBI, 33 TDT y 7 acuerdos de otro tipo). En Europa se produjo una novedad importante, ya que por el Tratado de Lisboa las competencias en materia de IED se transfirieron de los Estados miembros a la UE. En cuanto a la solución de diferencias entre inversionistas y Estados, en 2009 se iniciaron por lo menos 32 nuevos casos y se tomaron 44 decisiones, con lo que se elevó a 357 el número total de casos tramitados conocidos, y a 164 el número de casos resueltos a fin de año. La abrumadora mayoría de estos 357 casos fueron iniciados por inversionistas de países desarrollados, sobre todo contra países en desarrollo y en transición. Algunos laudos arbitrales dieron lugar a contradicciones e incoherencias entre las decisiones arbitrales. Gráfico 6 Tendencias de los tratados bilaterales de inversión, los tratados sobre doble tributación y los acuerdos internacionales de inversión, 2000-2009 200

7.000

180 6.000 160 5.000

140 120

4.000

100 3.000

80 60

2.000

40 1.000 20 0

0 2000

2001

TBI anuales

2002

2003

2004

TBT anuales

2005

2006

2007

Otros AII anuales

2008

2009

Total acumulado de AII

Fuente: UNCTAD, World Investment Report 2010.

La integración regional —así como la necesidad de fomentar la coherencia y reflejar consideraciones de índole más general en los AII— está impulsando cambios sistémicos en el régimen internacional de inversiones, ofreciendo la oportunidad de establecer un régimen más coherente, equilibrado, eficaz, y favorable al desarrollo. El sistema general de los AII parece consolidarse gracias a: a) un incremento de acuerdos económicos multilaterales más amplios que

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contienen disposiciones sobre inversiones; b) las iniciativas para crear áreas de inversiones regionales (principalmente Sur-Sur); c) el traspaso de competencias en materia de inversiones extranjeras dentro de la UE; d) la abrogación de TBI a fin de simplificar el régimen de los tratados y eliminar las contradicciones con otros instrumentos jurídicos; y e) las tentativas de numerosos países de reevaluar sus políticas internacionales de inversión a fin de armonizarlas mejor con sus consideraciones sobre el desarrollo, revisando sus modelos de TBI, reconsiderando sus respectivas redes de tratados y sus consecuencias para el desarrollo, o denunciando sus TBI. Además, muchos tratados recientes (nuevos, renegociados o revisados) hacen pensar que los gobiernos, tanto de países desarrollados como de países en desarrollo, intentan cada vez más formular acuerdos más precisos, aclarando el alcance de los tratados o el significado de determinadas obligaciones, a fin de preservar el derecho de los Estados a regular. También son cada vez más frecuentes las cláusulas relativas al medio ambiente, así como las que pretenden garantizar una conducta empresarial apropiada en aspectos tales como las prácticas sociales. Con todo, conseguir que los AII contribuyan de manera efectiva al desarrollo sigue siendo un problema. Aunque el arbitraje internacional sobre inversiones sigue siendo la vía principal para resolver las diferencias, las dificultades sistémicas para la solución de controversias son cada vez más evidentes. Por este motivo, algunos países han perfeccionado las disposiciones de sus AII relativas a la solución de diferencias entre inversionistas y Estados, procurando quedar menos expuestos a las reclamaciones de los inversionistas o dar más eficacia y legitimidad al proceso de solución de diferencias. Además, se han revisado o se están revisando varias series de reglas internacionales de arbitraje, como las del Centro Internacional de Arreglo de Diferencias Relativas a Inversiones (CIADI), la Cámara de Comercio Internacional (CCI) y la Comisión de las Naciones Unidas para el Derecho Mercantil Internacional (CNUDMI). Al mismo tiempo, algunos países en desarrollo se apartan de los procedimientos internacionales de arbitraje, denunciando el Convenio del CIADI y examinando mecanismos alternativos de solución y prevención de diferencias.

Otras iniciativas relacionadas con las inversiones Además de los tratados sobre inversiones, las iniciativas recientes para afrontar los problemas mundiales también tienen repercusiones en las inversiones internacionales. Se están realizando varios intentos de establecer principios internacionales para una inversión responsable en la agricultura. Se trata, entre otras cosas, de una iniciativa conjunta para fomentar la inversión responsable en la agricultura, impulsada por la UNCTAD, la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación, el Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola y el Grupo del Banco Mundial. En caso de aceptarse y aplicarse, esos principios podrían hacer más beneficiosa la IED en la agricultura y paliar sus posibles inconvenientes, contribuyendo de este modo a reforzar la seguridad alimentaria y el desarrollo local. Los miembros del Grupo de los 20 se comprometieron a no practicar el proteccionismo en el ámbito del comercio y la inversión y pidieron a las organizaciones intergubernamentales, incluida la UNCTAD, que siguieran de cerca todas las novedades relacionadas con el proteccionismo en el comercio y la inversión e informaran públicamente sobre esas cuestiones. También se están adoptando medidas, tanto a nivel nacional como multilateral, para reformar el sistema financiero y subsanar las deficiencias que dieron lugar a la crisis financiera mundial. Estas medidas tendrán considerables repercusiones para las corrientes de IED. Hay que

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intentar lograr una mayor coherencia entre el nuevo sistema financiero internacional que se está creando y el sistema internacional de inversiones, cuya interacción apenas se ha tenido en cuenta. Los dos sistemas se han desarrollado de manera paralela y son los que rigen las corrientes transfronterizas de capitales a corto y largo plazo.

Impulsar la inversión extranjera en favor de una economía de bajo carbono Las empresas transnacionales son parte del problema y de la solución El debate mundial sobre las políticas para afrontar el cambio climático ya no versa sobre la necesidad o no de adoptar medidas, sino sobre el alcance y el tipo de medidas que se deben adoptar y a quiénes les corresponde adoptarlas. La escala mundial del desafío de reducir las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) requiere una respuesta financiera y tecnológica equivalente y enorme. Es indispensable que las ETN contribuyan a la evolución hacia una economía de bajo carbono, dado que son importantes emisoras en razón de sus amplias operaciones internacionales, y que se encuentran en inmejorables condiciones para crear y difundir tecnologías y financiar inversiones destinadas a mitigar las emisiones de GEI. Las ETN son necesariamente parte del problema y de la solución. Según las estimaciones, entre 2010 y 2015 serán necesarios 440.000 millones de dólares de inversiones recurrentes adicionales por año en el mundo para limitar las emisiones de GEI al nivel necesario para cumplir el objetivo de 2ºC mencionado en el Acuerdo de Copenhague. Para 2030, las cifras estimadas son aún más altas, de hasta 1,2 billones de dólares anuales. Según todos los estudios, la contribución financiera del sector privado es esencial para lograr que las economías del mundo entero sean más respetuosas del clima, en particular si se consideran los enormes déficits fiscales públicos existentes en todo el mundo. Por consiguiente, en la lucha contra el cambio climático es necesario incorporar en las estrategias nacionales económicas y de desarrollo políticas de baja emisión de carbono dirigidas a las ETN y la inversión extranjera.

Necesidad de mecanismos eficaces de movilización del sector privado A pesar del reciente incremento de los flujos de inversión extranjera en actividades de bajo carbono y de la transferencia de tecnologías afines, el actual régimen internacional de lucha contra el cambio climático no ha fomentado esas corrientes en la medida que se esperaba, en particular en el caso de las economías en desarrollo. Tras la reunión celebrada en Copenhague en diciembre de 2009, los objetivos futuros de las emisiones, la naturaleza de las instituciones, los mecanismos concretos y las fuentes de financiamiento siguen sin estar claros. Hasta la fecha, la principal iniciativa internacional es el Protocolo de Kyoto, cuyo futuro es incierto. El actual régimen de lucha contra el cambio climático no está logrando crear lo que el sector privado más necesita para reorientar sus estrategias comerciales, a saber, un marco normativo claro, estable y previsible. El Protocolo de Kyoto ha recibido elogios porque crea mecanismos para reducir las emisiones, como el mecanismo para un desarrollo limpio, que también se considera una forma de ayudar a los países en desarrollo a lograr un desarrollo económico sostenible. No obstante, como los mecanismos del Protocolo fueron concebidos para cumplir objetivos nacionales de reducción de emisiones, cada gobierno decide por sí solo la mejor manera de integrar al sector privado en el proceso, con la consiguiente fragmentación de los mercados. Actualmente, es indudable que las "grandes negociaciones" no bastan y que hay una imperiosa necesidad de mecanismos rigurosos a nivel nacional e internacional para impulsar

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efectivamente la contribución del sector privado en lo que respeta a las corrientes transfronterizas de capital y tecnología, en especial hacia los países pobres.

La inversión extranjera de bajo carbono: tipos y demanda La inversión extranjera de bajo carbono puede definirse como una transferencia de tecnología, prácticas o productos de las ETN a los países receptores por medio de su participación accionarial (IED) y no accionarial que hace que las operaciones de las ETN y las relacionadas con éstas, así como la utilización de sus productos y servicios, generen emisiones de GEI considerablemente menores que las que habrían generado de no mediar esa transferencia. La inversión extranjera de bajo carbono también incluye la IED destinada a adquirir o acceder a tecnologías, procesos y productos de bajo carbono. Hay dos tipos de inversiones extranjeras de esta clase: • Introducción de procesos de bajo carbono que reducen las emisiones de GEI relacionadas con el método de fabricación de los productos. Esto incluye el perfeccionamiento de las operaciones de las ETN y empresas conexas a lo largo de sus cadenas mundiales de valor. • Creación de productos y servicios de bajo carbono que emiten menos GEI durante su utilización. Entre los productos de bajo carbono se cuentan los automóviles eléctricos, los aparatos electrónicos con dispositivos de ahorro de energía y los sistemas de transporte colectivo integrados. Los servicios de bajo carbono consisten, entre otras cosas, en dar soluciones tecnológicas basadas en el rediseño de los procesos que emiten GEI en las empresas locales. Encauzar dicha inversión extranjera de bajo carbono hacia los sectores clave (es decir, los emisores) con un elevado potencial de mitigación es la manera más eficaz de aprovechar la contribución de las ETN para reducir las emisiones de GEI. Los sectores de la electricidad, la industria (que incluye las manufacturas, el petróleo y el gas), el transporte, la construcción, la gestión de desechos, la silvicultura y la agricultura son grandes emisores de GEI. Las proyecciones de las futuras emisiones de esos sectores, junto con su potencial de mitigación y costo, ofrecen a las autoridades una primera indicación de los ámbitos en los que deberían concentrar sus esfuerzos. Los sectores de la electricidad y la industria son los pilares de toda iniciativa mundial para reducir las emisiones. En ambos sectores, las ETN tienen una fuerte presencia y se encuentran en una posición privilegiada para difundir tecnologías y procesos más limpios. La industria también proporciona equipos y servicios que pueden contribuir a la reducción de las emisiones en otros sectores. En 2030, los sectores del transporte, la construcción y la gestión de desechos tendrán por separado menos emisiones que los de la electricidad y la industria. En los tres sectores, las emisiones de GEI dependen en gran medida de los consumidores y el uso público. En el sector del transporte, por ejemplo, para reducir las emisiones de GEI son necesarios vehículos más eficientes y la modificación de los hábitos de los consumidores y las empresas. De manera análoga, en el sector de la construcción el empleo de mejores aparatos, iluminación y aislamiento, así como de fuentes de energía alternativas para la calefacción y la refrigeración contribuyen en gran medida a la reducción de emisiones. Las emisiones del sector de la gestión de desechos provienen en gran parte de los vertederos y las aguas residuales y su potencial de mitigación radica sobre todo en la recuperación del metano de los vertederos. La agricultura y la silvicultura, los dos sectores basados en la tierra, presentan un elevado potencial de reducción del carbono, que, en el caso de la silvicultura, supera el de sus emisiones, gracias a las posibilidades de población y repoblación forestal. En todos estos sectores, las ETN pueden hacer importantes contribuciones.

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La inversión extranjera de bajo carbono es importante y tiene un enorme potencial Se estima que la IED de bajo carbono ha alcanzado un nivel considerable; en 2009 se elevó a unos 90.000 millones de dólares tan sólo en los tres sectores principales siguientes: a) la generación de electricidad a partir de fuentes renovables o alternativas; b) el reciclaje; y c) la fabricación de productos de tecnología ambiental (como turbinas eólicas, paneles solares y biocombustibles). Esos sectores constituyen el núcleo de las nuevas oportunidades económicas en actividades de baja emisión de carbono. Con el transcurso del tiempo, la inversión de bajo carbono llegará a todos los sectores, por ejemplo en la medida en la que las ETN adopten procesos para reducir las emisiones de GEI. La inversión extranjera de bajo carbono es y seguirá siendo más amplia que la IED, ya que también abarca las formas no accionariales de participación de las ETN, como los acuerdos de construcción, explotación y retrocesión. Un análisis de los tres sectores mencionados revela las siguientes tendencias: • La IED de bajo carbono ha aumentado rápidamente en los últimos años, a pesar del descenso registrado en 2009 como resultado de la crisis financiera (gráfico 7). • En términos de valor, alrededor del 40% de los proyectos identificables de ese tipo de IED realizados entre 2003 y 2009 tuvieron lugar en países en desarrollo como Argelia, la Argentina, el Brasil, China, Filipinas, la India, Indonesia, Marruecos, Mozambique, el Perú, la República Unida de Tanzanía, Sudáfrica, Turquía y Viet Nam. • Las ETN tradicionales son importantes inversionistas, pero están surgiendo nuevos actores, también en el Sur. Las ETN de otros sectores también se están expandiendo en este ámbito. • Alrededor del 10% de los proyectos identificables de IED de bajo carbono realizados entre 2003 y 2009 estuvieron a cargo de ETN de economías en desarrollo y en transición. La mayoría de estas inversiones tuvieron lugar en otros países en desarrollo.

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Gráfico 7 IED en tres actividades económicas de bajo carbono, por grupos de economías, 2003-2009 Valores en millones de dólares

Nombre 700

140.000

600

120.000 100.000

500 Europa Sudoriental y la CEI (economías en transición)

400

Europa Sudoriental y la CEI (economías en transición)

80.000

Economías en desarrollo

Economías en desarrollo 60.000

300

40.000

200

20.000

100 0 2003

Economías desarrolladas

Economías desarrolladas

0

2004

2005

2006

2007

2008

2009

2003

2004

2005

2006

2007

2008

2009

Fuente: UNCTAD, World Investment Report 2010.

Factores impulsores y determinantes de la inversión extranjera de bajo carbono Los impulsores (factores de empuje), como las políticas, la opinión pública y la voluntad de los accionistas de los países de origen influyen cada vez más en las decisiones de las ETN de invertir en actividades de bajo carbono en el extranjero. Muchos de esos factores afectan a la inversión extranjera en general, pero algunos se refieren específicamente al cambio climático, por ejemplo: a) las medidas de promoción de la inversión en el extranjero en energías renovables para la electrificación de zonas rurales; b) las políticas que desencadenan la creación de capacidades tecnológicas pertinentes, que a continuación se difunden en el ámbito internacional; o c) la presión de los consumidores y las exigencias de los accionistas que propician una mayor divulgación de los riesgos y oportunidades que plantea el cambio climático. Los determinantes locales son factores específicos de los países receptores que influyen en las decisiones de las ETN acerca de la ubicación de sus operaciones (factores de atracción). Los marcos normativos especiales y la facilitación de la actividad empresarial son esenciales para atraer inversión extranjera de bajo carbono. Además de los factores determinantes de la inversión extranjera en general (por ejemplo, el tamaño y el crecimiento del mercado, el acceso a las materias primas, las diferentes ventajas comparativas o el acceso a la mano de obra calificada), existen ciertas variables específicamente vinculadas al cambio climático; las políticas de creación o definición de mercados pueden fomentar la demanda de los nuevos productos y servicios de bajo carbono, en particular en los sectores de la electricidad, el transporte, la construcción y la industria, y por lo tanto atraer inversión extranjera que busca nuevos mercados. De manera similar, en ciertos países, las tecnologías de bajo carbono pueden llamar la atención de inversores externos que quieran adquirir activos estratégicos. Como sucede con cualquier tecnología dinámica, las actividades de bajo carbono permiten la consolidación por medio de fusiones y adquisiciones; los inversores también pueden intentar participar en conglomerados industriales y tecnológicos con miras a aprovechar la aglomeración y sus efectos conexos para adquirir conocimientos.

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Estrategias para la inversión extranjera de bajo carbono: argumentos a favor y en contra y opciones posibles Los países en desarrollo afrontan dos desafíos principales al intentar dar una respuesta al cambio climático y evolucionar hacia una economía de bajo carbono: en primer lugar, la movilización del financiamiento y las inversiones necesarias; y, en segundo lugar, la generación y difusión de la tecnología apropiada. En ambos aspectos, la inversión extranjera puede hacer valiosas contribuciones. No obstante, los países en desarrollo deben examinar los argumentos a favor y en contra de la inversión extranjera de bajo carbono para decidir favorecerla o no y en qué medida. Una vez adoptada, la estrategia resultante debería contribuir a la mejora de los procesos productivos y al surgimiento de nuevas tecnologías e industrias. Esto puede ofrecer ventajas que superen los beneficios habitualmente relacionados con la IED, como la rápida adopción de nuevas tecnologías, en particular para el uso eficiente de la energía y otros insumos, o como la ventaja de ser el primero en el mercado, con las consiguientes oportunidades de exportación en industrias clave. Estos beneficios deben compararse con algunas posibles desventajas. Entre ellas figuran la exclusión de las empresas nacionales, la dependencia tecnológica, los mayores costos de bienes y servicios esenciales, y las consecuencias sociales. Se trata de cambios que los PMA y otras economías estructuralmente vulnerables están particularmente mal preparados para afrontar por sí solos. Al promover la inversión extranjera de bajo carbono, las autoridades deben tener en cuenta las ventajas y desventajas, tanto en lo referente al crecimiento económico como a los aspectos ambientales, de la salud humana y del desarrollo sostenible, con miras a minimizar los posibles efectos negativos y maximizar los positivos. No hay una solución única, por lo que es deseable una combinación de medidas que responda a las condiciones específicas de cada país. A continuación se examinan posibles opciones relativas a la promoción de inversiones, la difusión de tecnología, los acuerdos internacionales de inversión, la divulgación de los efectos de las actividades de las empresas en el clima, el apoyo internacional y otras cuestiones pertinentes. Sobre la base de esas consideraciones, la UNCTAD propugna una alianza mundial para lograr una sinergia entre la promoción de inversiones y la mitigación del cambio climático y estimular las inversiones de bajo carbono para lograr un crecimiento y un desarrollo sostenibles. Esta alianza debería consistir, entre otras cosas, en perseguir estrategias de promoción de inversiones limpias; permitir la difusión de tecnología limpia; conseguir la contribución de los AII a la mitigación del cambio climático; armonizar la difusión de información sobre las emisiones de gases de efecto invernadero por parte de las empresas; y establecer un centro internacional de asistencia técnica de bajo carbono que pueda reunir importantes conocimientos técnicos, en particular de los organismos multilaterales.

Elaboración de estrategias nacionales de promoción de las inversiones limpias La mayoría de los países no han integrado la atracción de inversiones de bajo carbono en sus actuales marcos normativos y estrategias de promoción de inversiones, como se desprende de una reciente encuesta de la UNCTAD sobre las agencias nacionales de promoción de las inversiones (API). Por consiguiente, integrar el potencial de la inversión extranjera de bajo carbono en los programas de medidas de mitigación apropiadas para cada país sería un importante avance. En particular, supondría la aplicación de políticas de atracción de inversión extranjera que pudiera contribuir a la reducción de la intensidad de carbono en las industrias tradicionales. También entrañaría el aprovechamiento de las oportunidades económicas que surgieran para nuevos tipos de

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inversiones extranjeras de bajo carbono, como la inversión en energías renovables y la aplicación de medidas proactivas para promover dichas inversiones. Creación de un marco normativo propicio. Esto abarca la adecuada promoción, protección y seguridad jurídica de las inversiones. Las políticas de apoyo también comprenden incentivos y acuerdos de integración regional para superar las limitaciones que impone el tamaño del mercado a la inversión extranjera de bajo carbono. La aparición de nuevos espacios para dicha inversión —por ejemplo la producción de energías renovables y los productos y tecnologías conexos, las modalidades de transporte con menor consumo de combustible o con combustibles alternativos y los nuevos materiales de construcción— seguramente exigirá políticas específicas que complementen los aspectos "tradicionales" del marco normativo. La inversión extranjera de bajo carbono puede no ser competitiva en la etapa inicial, y por consiguiente, necesitar apoyo público, en forma de tarifas especiales para proveedores de energía renovable o la contratación pública, entre otras cosas. Además, esos mecanismos de creación de mercados probablemente requieran una revisión del marco regulador, en particular el establecimiento de normas sobre emisiones o requisitos de presentación de información. Es necesario fomentar las capacidades de los países en desarrollo para que puedan acometer estas complejas tareas. Promoción de la inversión extranjera de bajo carbono. La promoción de la inversión extranjera de bajo carbono también tiene un componente institucional importante. Los gobiernos deben encontrar oportunidades para ese tipo de inversiones en sus países y formular estrategias para promoverlas. La captación de inversores, la creación de imagen, la atención continuada después de la inversión y la promoción de políticas son todas ellas medidas esenciales que los organismos nacionales de promoción de las inversiones podrían usar para ese fin. Cuando descubran una oportunidad interesante de desarrollar polos de crecimiento o posibilidades de exportación nacionales de bajo carbono, los organismos mencionados deberían centrarse en actividades económicas precisas y diseñar los correspondientes paquetes promocionales. La creación de parques de tecnologías limpias es un medio para facilitar la entrada de inversores extranjeros. Los organismos de promoción pueden ofrecer servicios de intermediación ayudando a que los inversores extranjeros de bajo carbono creen redes y se pongan en contacto con los empresarios locales. Además, dichos organismos pueden promover políticas nacionales que realcen el atractivo del país para la inversión extranjera de bajo carbono.

Creación de una interfaz eficiente para la difusión de tecnología de bajo carbono Al atesorar enormes reservas de tecnología y conocimientos prácticos, las ETN pueden desempeñar un papel fundamental en la difusión de tecnologías de bajo carbono en los países en desarrollo. No obstante, la difusión de tecnología es un proceso complejo y muchos países en desarrollo tienen dificultades para establecer políticas eficaces. Algunos de los principales problemas que se deben considerar son: La selección de tecnología. Es posible que en el orden de prioridades y en la selección de inversiones extranjeras por parte de los gobiernos receptores para potenciar las perspectivas de difusión de la tecnología influyan varios factores. Por ejemplo, un gobierno puede seleccionar los objetivos de sus actividades de promoción evaluando los recursos, naturales y creados, del país. En el caso de determinados segmentos de las industrias y las cadenas de valor, donde las empresas nacionales tienen alta capacidad de absorción pero carecen de tecnología de bajo carbono y de los conocimientos prácticos necesarios, los gobiernos pueden captar inversores extranjeros específicos

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para obtener los conocimientos necesarios. Han empleado tales métodos países como Malasia, Marruecos y la República de Corea. Creación de un marco propicio para las corrientes transfronterizas de tecnología. Los elementos esenciales de un entorno propicio a las corrientes transfronterizas de tecnología de bajo carbono son: la existencia de los conocimientos profesionales necesarios, las infraestructuras adecuadas (por ejemplo, algunos países crean zonas económicas especiales de bajo carbono), las medidas para definir y crear mercados de productos de bajo carbono, los incentivos específicos (por ejemplo, para la inversión en I+D o la adaptación tecnológica necesarias) y el fortalecimiento del sistema jurídico. La manera de entender esas cuestiones varía en las distintas economías: por ejemplo, algunos países en desarrollo tienen medios para promover la educación y la formación en las competencias necesarias. Otro problema de las corrientes transfronterizas de tecnología para los países receptores es la protección de los derechos de propiedad intelectual. Los inversores extranjeros en algunos sectores consideran que una protección y aplicación estricta de esos derechos es condición previa para la difusión de la tecnología, pero sus efectos reales son distintos en cada país. Los países en desarrollo han objetado que un régimen de propiedad intelectual no sólo debería apoyar la protección y aplicación de esos derechos sino también garantizar un mayor acceso a las tecnologías apropiadas. Promoción de la transferencia de tecnología mediante la creación de vínculos. La adquisición por las empresas nacionales de la tecnología de las ETN depende del tipo, la escala y la calidad de la relación entre unas y otras (por ejemplo, empresas conjuntas o vínculos con filiales-proveedoras). Una opción para fomentar los vínculos consiste en promover la creación de conglomerados tecnológicos e industriales locales. Al contar con la participación de empresas nacionales y filiales extranjeras, esos conglomerados pueden contribuir a potenciar el intercambio de conocimientos y de personal y el establecimiento de empresas conjuntas por sociedades locales e internacionales. Fomento de la capacidad de absorción de las empresas nacionales. Los países en desarrollo receptores deberían establecer estrategias tendentes a desarrollar las capacidades locales para absorber y adaptar la tecnología y los conocimientos prácticos. En este sentido, puede resultar decisivo que el gobierno impulse la investigación y el desarrollo de "tecnologías ecológicas de vanguardia". Existe margen para crear centros regionales de sinergia tecnológica centrados en tecnologías de bajo carbono destinadas a los países en desarrollo, así como las capacidades industriales y de otro tipo necesarias para utilizar esos conocimientos. La promoción de la divulgación tecnológica también puede requerir el fortalecimiento de las capacidades financieras y empresariales de las sociedades locales. En ese contexto, habría que considerar la posibilidad de crear "bancos de desarrollo ecológicos".

Máxima reducción de los efectos negativos de la inversión extranjera de bajo carbono Las políticas industriales y de competencia eficaces son indispensables para atajar los efectos negativos que la inversión extranjera de bajo carbono pueda tener, como la exclusión de empresas locales y la dependencia consiguiente de los proveedores extranjeros de tecnología de bajo carbono. Las políticas industriales pueden ayudar a las empresas nacionales afectadas a mejorar y modernizarse; un marco de política de la competencia efectivo puede controlar la aparición de monopolios y prevenir el abuso de posición dominante en el mercado. Las políticas sociales también pueden contribuir a paliar las repercusiones en el empleo y otras consecuencias sociales. Por ejemplo, las medidas de readiestramiento permiten que los

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trabajadores se adapten a las nuevas necesidades profesionales o facilitan su transición hacia las industrias emergentes. Por todo lo anterior, los países pobres necesitarán asistencia de sus asociados para el desarrollo en el marco de una alianza mundial renovada en favor del desarrollo sostenible.

Generación de sinergias entre los acuerdos internacionales de inversión y las políticas relativas al cambio climático Se debe tener presente el carácter dual de los AII. Por una parte, al defender en el plano internacional un régimen de políticas de inversión estable y previsible y dar protección a las inversiones, los AII contribuyen a que un país resulte más atractivo para la inversión extranjera de bajo carbono. Por otra parte, es posible que los AII limiten las competencias reguladoras del país receptor en lo que respecta a la adopción de medidas para facilitar la transición hacia una economía de bajo carbono. Los laudos de los tribunales de arbitraje internacionales a este respecto indican que merecen especial atención las disposiciones de los AII relativas al trato justo y equitativo, las normas mínimas de trato, la expropiación y las cláusulas de alcance general destinadas a fijar un marco jurídico estable para los inversores extranjeros. Existen muchas opciones para crear sinergias en la interacción de las políticas nacionales sobre el cambio climático y las de la inversión internacional, con objeto de fomentar una interpretación de los AII positiva en cuanto al cambio climático y de aprovechar el potencial de esos acuerdos para lograr efectos positivos para el clima. Ello conlleva la inclusión de enfoques innovadores en los futuros AII, como el fortalecimiento de sus disposiciones de promoción de la inversión extranjera de bajo carbono, y la reformulación y aclaración de las disposiciones de los AII que puedan entrar en conflicto con las medidas relativas al cambio climático. Las autoridades competentes también podrían considerar la posibilidad de adoptar enfoques complementarios más amplios. Una declaración multilateral en el sentido de que no se impide que las partes en el AII adopten de buena fe medidas relativas al cambio climático aumentaría la coherencia entre los regímenes de los AII y del cambio climático.

Lucha contra la fuga de carbono Suscita preocupación la posibilidad de que la producción intensiva en carbono se relocalice desde las zonas muy reguladas hacia países cuya regulación de las emisiones sea menos estricta o inexistente. Se teme que esta "fuga de carbono", debida al parasitismo, sea un obstáculo para los esfuerzos mundiales de reducción de las emisiones y que las relocalizaciones de la producción hagan perder al país de origen posibles beneficios de las inversiones (por ejemplo, ingresos fiscales y empleo). Se ha empezado a debatir la oportunidad de introducir medidas de ajuste en frontera (por ejemplo, aranceles) para solucionar el problema de la fuga de carbono. Existen dificultades técnicas para evaluar la intensidad de carbono en determinados productos importados y hay dudas acerca de si los distintos tipos de políticas de ajuste en frontera serían compatibles con las normas de la Organización Mundial del Comercio (OMC). Además, hay que velar por que esas medidas relativas al carbono no sirvan a los países de pretexto para recurrir a un proteccionismo que afecte a las inversiones en el extranjero orientadas a la mejora de la eficiencia y a la exportación. Es difícil cuantificar el volumen de la fuga de carbono. Además, debido a las diferencias entre los planteamientos que los países consideran normales, un nuevo mecanismo de inversión calificado de intensivo en carbono en un país puede considerarse de bajo carbono en otro. Para los países pobres con gran necesidad de ampliar sus capacidades productivas, esa inversión extranjera

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podría reportar grandes beneficios en materia de desarrollo debido a los bienes tangibles e intangibles que conlleva. Sin embargo, a largo plazo, a todos los países les conviene encaminarse hacia una economía eficiente en el uso de energía e insumos que emita poco carbono. En lugar de abordar el problema de la fuga de carbono en frontera, podría afrontarse en origen. Ello implicaría trabajar con mecanismos de gobernanza empresarial, por ejemplo alentando la mejora de la información y la vigilancia sobre las cuestiones ambientales. Cabe destacar que la aplicación transfronteriza coherente de políticas sobre emisiones, también en los países receptores con una normativa más laxa, podría reportar a las ETN beneficios económicos y prestigio. En cuanto a los beneficios económicos, la coherencia del sistema integrado de producción de una empresa no solo responde a la lógica de la cadena de valor (facilitando la aplicación de las políticas de la empresa en materia de carbono), sino que también puede reducir los costos de producción, supervisión y de otro tipo. En cuanto a los beneficios para su reputación, al mantener una actitud coherente en las diferentes jurisdicciones, la ETN se identificaría como "empresa cívica". En ese contexto, una mejor información sobre el clima, especialmente si se hace de manera armonizada y verificable, puede contribuir a que la reputación de la empresa tenga más bases sólidas. Una mayor transparencia de los mercados facilita la elección de los consumidores.

Armonización de la divulgación de las emisiones de GEI de las empresas La existencia de un sistema internacional fiable y armonizado de medición y divulgación de las emisiones producidas por las empresas que influyen en el cambio climático resulta fundamental para aplicar y evaluar eficazmente las políticas de lucha contra el cambio climático (como los sistemas de "límites máximos y comercio" y los impuestos sobre el carbono), incorporar los riesgos climáticos en los mercados de capitales y vigilar las emisiones de GEI y la difusión de tecnologías limpias a lo largo de las cadenas de valor de las ETN. La gestión y la información sobre el clima son habituales entre las grandes ETN, pero es difícil comparar o utilizar la información presentada, y a menudo falta información sobre las emisiones de las filiales extranjeras y en las cadenas de valor. Existe desde hace tiempo la necesidad de una norma mundial única para la divulgación de información sobre los GEI, para satisfacerla se requiere una respuesta mundial coordinada. La unificación de la labor de los órganos reguladores, las entidades normativas y las iniciativas multipartitas pueden intensificar y acelerar los esfuerzos para crear una norma mundial única de alta calidad para la divulgación de información relativa al clima. Las Naciones Unidas pueden facilitar ese proceso ofreciendo un foro internacional ya establecido: el Grupo Intergubernamental de Trabajo de Expertos en Normas Internacionales de Contabilidad y Presentación de Informes. Las autoridades competentes pueden demostrar su liderazgo en esta materia contribuyendo a la labor internacional de armonización de la información relativa al clima, e integrando las mejores prácticas a través de los actuales mecanismos reguladores de la gobernanza empresarial (como los requisitos para cotizar en bolsa) y los instrumentos de análisis (como los índices).

Apoyo a los países en desarrollo Los países en desarrollo necesitan asistencia en sus esfuerzos por promover la inversión extranjera de bajo carbono y por aprovechar el potencial tecnológico de las ETN. Las medidas adoptadas en los países de origen pueden servir de apoyo a las inversiones de bajo carbono en el extranjero. Por ejemplo, los organismos nacionales de garantía de inversiones podrían "premiar" a ese tipo de inversores concediéndoles condiciones más favorables, por ejemplo una reducción de las tasas. Otro medio consistiría en ofrecer cobertura de riesgos crediticios para las inversiones en

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países en desarrollo. También sería útil que los países desarrollados aumentaran su apoyo financiero y tecnológico a los programas de crecimiento de bajo carbono en los países en desarrollo. Habría que seguir el ejemplo de China y la UE, que han creado una alianza proactiva y pragmática contra el cambio climático, centrada básicamente en la cooperación tecnológica y en el compromiso del mundo empresarial. Las instituciones financieras internacionales (como el Grupo del Banco Mundial y varios bancos regionales de desarrollo) apoyan activamente el paso a una economía de bajo carbono en los países en desarrollo. Su compromiso debería orientarse a fomentar las asociaciones entre los sectores público y privado para ayudar a los países en desarrollo a combatir el cambio climático, entre otras cosas alentando el compromiso del sector privado en las zonas de alto riesgo sin subvencionar directamente las actividades de las ETN. Habría que promover aún más la asistencia técnica internacional a favor de un crecimiento de bajo carbono en los países en desarrollo a través de las inversiones y las transferencias de tecnología transfronterizas. Se podría establecer un centro internacional de asistencia técnica de bajo carbono que ayudara a los países en desarrollo, especialmente los PMA, a formular y aplicar estrategias y planes de acción nacionales de mitigación del cambio climático, incluidos los programas de medidas de mitigación apropiadas para cada país. El centro aprovecharía los conocimientos especializados necesarios a través de los cauces existentes y de otras nuevas vías, como los organismos multilaterales. Ese centro también podría ocuparse del fomento de la capacidad y el establecimiento de instituciones en la promoción de las inversiones y la divulgación de tecnología de bajo carbono.

La inversión para el desarrollo: problemas pendientes En los veinte últimos años, las ETN y sus operaciones internacionales han evolucionado en escala y forma, y se han producido cambios en su estrategia y su estructura que hoy configuran los mercados y las industrias existentes y emergentes. Por ejemplo, el antiguo sistema internacional integrado de producción de las ETN se ha convertido en una red internacional integrada en la que cada vez es más frecuente que las ETN coordinen las actividades de entidades independientes o poco dependientes, por ejemplo mediante la contratación externa y el uso de fabricantes de equipo original. Al mismo tiempo, las ETN intervienen mucho más que antes en actividades sin participación accionarial, como los proyectos de infraestructuras realizados mediante contratos de construcción, posesión, explotación y transferencia. Además, paralelamente a la expansión exponencial de las ETN en todo el mundo, han surgido nuevos actores e inversores, como las ETN de países en desarrollo, las ETN públicas, los fondos soberanos y los fondos de inversión privados. Este nuevo universo de las ETN tiene consecuencias de gran calado para las políticas de los países de origen y de destino y a nivel nacional e internacional. En parte por ese motivo, se tiende cada vez más hacia un enfoque más equilibrado de los derechos y las obligaciones de los inversores y el Estado, introduciéndose cambios precisos en la elaboración de las políticas de inversión. Concretamente, a la luz de la actual crisis financiera y económica, han surgido simultáneamente iniciativas para, por una parte, liberalizar los regímenes de inversión y promover la inversión extranjera en respuesta al aumento de la competencia para obtener IED y, por otra, regular la IED para cumplir objetivos de las políticas públicas. En consecuencia, se ha planteado una dicotomía en la orientación de las políticas, que contrasta con las tendencias más claras observadas entre los años cincuenta y los setenta (centradas en un crecimiento impulsado por el Estado) y entre los ochenta y la primera parte de la década de 2000 (centradas en un crecimiento impulsado por el mercado). Mientras prosigue la reflexión sobre los derechos y las obligaciones del Estado y los inversores, supone un difícil reto lograr el justo

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equilibrio entre liberalización y regulación. Es esencial asegurar la coherencia entre las políticas de inversión nacionales e internacionales y entre éstas y otras políticas (económicas, sociales y ambientales). Buen ejemplo de ello es la interacción entre las políticas de inversión y las industriales, que requieren un enfoque común para fomentar los vínculos y los efectos secundarios positivos (como la difusión de tecnología) derivados de las actividades de las ETN en los países receptores. El reto para las autoridades competentes consiste en comprender plenamente la profundidad y complejidad del universo de las ETN y su nueva interfaz con el Estado y otras partes interesadas en el desarrollo. Para afrontar ese reto hace falta reconfigurar la relación tripartita en las inversiones por lo que respecta a los derechos y obligaciones de los países de origen y de destino y de los inversores extranjeros, a fin de aprovechar mejor la contribución de las ETN al desarrollo. En particular, el marco normativo tiene que poner de relieve las interfaces cruciales entre la inversión y el desarrollo, como las existentes entre la inversión extranjera y la pobreza, y los objetivos nacionales de desarrollo. De hecho, las ETN tienen una función que desempeñar y, ante todo, el mundo necesita un régimen internacional de inversiones sólido que promueva un desarrollo sostenible para todos. El nuevo universo de las ETN, junto con las políticas de inversión que se están adoptando, requiere un nuevo paradigma para el desarrollo de las inversiones. Ginebra, junio de 2010 Secretario General de la UNCTAD

Supachai Panitchpakdi

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Anexo Lista de los Informes sobre las inversiones en el mundo World Investment Report 2009: Transnational Corporations, Agricultural Production and Development. 312 páginas, Nº de venta E.09.II.D.12. www.unctad.org/en/docs/wir2009_en.pdf. World Investment Report 2008: Transnational Corporations and the Infrastructure Challenge. 294 páginas, Nº de venta E.08.II.D.23. www.unctad.org/ en/docs/wir2008_en.pdf. World Investment Report 2007. Transnational Corporations, Extractive Industries and Development. 294 páginas, Nº de venta E.07.II.D.9. www.unctad.org/ en/docs//wir2007_en.pdf. World Investment Report 2006. FDI from Developing and Transition Economies: Implications for Development. 340 páginas, Nº de venta E.06.II.D.11. www.unctad. org/en/docs//wir2006_en.pdf. World Investment Report 2005. Transnational Corporations and the Internationalization of R&D. 334 páginas, Nº de venta E.05.II.D.10. www.unctad. org/en/docs//wir2005_en.pdf. World Investment Report 2004. The Shift Towards Services. 468 páginas, Nº de venta E.04.II.D.33. World Investment Report 2003. FDI Policies for Development: National and International Perspectives. 303 páginas, Nº de venta E.03.II.D.8. World Investment Report 2002: Transnational Corporations and Export Competitiveness (New York and Geneva, 2002). 350 páginas, Nº de venta E.02.II.D.4. World Investment Report 2001: Promoting Linkages. 354 páginas, Nº de venta E.01. II.D.12. World Investment Report 2000: Cross-border Mergers and Acquisitions and Development. 337 páginas, Nº de venta E.00.II.D.20. World Investment Report 1999: Foreign Direct Investment and the Challenge of Development. 541 páginas, Nº de venta E.99.II.D.3. World Investment Report 1998: Trends and Determinants. 463 páginas, Nº de venta E.98.II.D.5.

World Investment Report 1997: Transnational Corporations, Market Structure and Competition Policy. 416 páginas, Nº de venta E.97.II.D.10. World Investment Report 1996: Investment, Trade and International Policy Arrangements. 364 páginas, Nº de venta E.96.11.A.14. World Investment Report 1995: Transnational Corporations and Competitiveness. 491 páginas, Nº de venta E.95.II.A.9. World Investment Report 1994: Transnational Corporations, Employment and the Workplace. 482 páginas, Nº de venta E.94.11.A.14.

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World Investment Report 1993: Transnational Corporations and Integrated International Production. 290 páginas, Nº de venta E.93.II.A.14. World Investment Report 1992: Transnational Corporations as Engines of Growth. 356 páginas, Nº de venta E.92.II.A.24. World Investment Report 1991: The Triad in Foreign Direct Investment (New York, 1991). 108 páginas, Nº de venta E.9 1.II.A.12.

Cómo adquirir las publicaciones Las publicaciones pueden adquirirse en los distribuidores de las publicaciones de las Naciones Unidas de todo el mundo o encargarse por escrito a las siguientes direcciones: United Nations Publications Sales and Marketing Office 300 E 42nd Street, 9th Floor, IN-919J New York, NY, 10017 USA Tel: +1-212-963-8302 Fax: +1-212-963-3489 Correo electrónico: [email protected] Para más información sobre la labor en materia de inversión extranjera directa y empresas transnacionales sírvanse dirigirse a: División de la Inversión y la Empresa Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo Palais des Nations, oficina E-10052 CH-1211 Ginebra 10 Suiza Tel.: ++41 22 907 4533 Fax: ++41 22 907 0498 INTERNET: www.unctad.org/en/subsites/dite

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