en Sevilla - Turismo de la Provincia de Sevilla

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en la provincia de Sevilla

El Legado de Roma

El Legado de

en Sevilla

El Legado de

en

Sevilla

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Conjunto Arqueológico de Itálica.

sumario 5 6 12 16

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Presentación Introducción Marco Histórico Cultura romana Literatura El latín Gastronomía Calzadas Teatro

Trajano y Adriano, dos grandes emperadores

Rutas

30 Vía de la Plata 32 41 45 47 48 49 51 52 53

Itálica Santiponce Camas Aználcollar Gerena Guillena Burguillos Almadén de la Plata Guadalcanal

54 Ruta Bética Romana 56 65 67 70 74 75 77 78 79 80 82

Sevilla La Rinconada Alcalá del Río Carmona Tocina Villanueva del Río y Minas Fuentes de Andalucía La Luisiana San Nicolás del Puerto Écija Peñaflor

84 Vía Augusta

Busto de Adriano.

Portada: Alegoría de la primavera. Museo del Mosaico Romano de Casariche.

86 88 90 92 93 94 95 98 99 99 100 101

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San Juan de Aznalfarache Alcalá de Guadaíra Utrera Marchena La Puebla de Cazalla El Saucejo Osuna Gilena Estepa Lora de Estepa Casariche Herrera

Glosario Bibliografía

presentación ‘El Legado de Roma en Sevilla’ es un recorrido por las huellas del paso de Roma por la ciudad y su provincia, que da a conocer al visitante todo el Patrimonio Monumental y Artístico que atesoramos de esta civilización que una vez colonizó y dirigió el orbe conocido.

Para acercarnos y entender la vida, cultura y tradiciones que regían la el día a día de los habitantes de Itálica e Hispalis, es imprescindible conocer las distintas vías que antaño ellos recorrieron, deleitándonos con los vestigios que han llegado hasta nuestros días. Aquí nos acercamos a las dos grandes figuras romanas nacidas en Itálica, los emperadores Adriano y Trajano, los primeros no italianos, celebrando los mil novecientos años de la muerte de Trajano y del ascenso al trono de Adriano. Esta guía está estructurada en función de las vías de comunicación que la civilización republicana y, después imperial, construyó. Son las tres Rutas principales que recorren los distintos municipios de la provincia en los que el legado romano se encuentra más presente: la ‘Vía de la Plata’, la ‘Ruta Bética Romana’, y la ‘Vía Augusta’. Con ‘El Legado de Roma en Sevilla’, la Diputación te ofrece los itinerarios imprescindibles que debes recorrer para conocer los municipios que acogen todo el Patrimonio Arqueológico, Cultural, Artístico y Gastronómico romano que Sevilla y su provincia te ofrece. Te invitamos a conocerlo. Fernando Rodríguez Villalobos Presidente de la Diputación de Sevilla

Mosaico, Museo Arqueológico de Sevilla.

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Trajano.

introducción Que dos de los principales emperadores de Roma, Trajano

y su hijo adoptivo Adriano, nacieran y vivieran en Itálica, en Santiponce, en la otrora Sevilla la Vieja; que se cumplan mil novecientos años de su muerte y de su ascenso al poder respectivamente, es motivo suficiente para pararnos a reflexionar qué supuso la civilización romana en nuestra provincia, cuáles fueron sus vestigios, monumentos, usos y costumbres que perduran hasta nuestros días y cómo todo ello puede ser motivo para crear una Ruta Turística y practicar el turismo patrimonial. A lo largo de su historia, Sevilla y su provincia han sido testigos del paso de numerosas civilizaciones: romanos, visigodos, musulmanes… que se afincaron hace dos mil años en la zona y que han ido imprimiendo constancia de su paso por el territorio, dejándonos vestigios de su Cultura, Idioma y Gastronomía, en definitiva, de un sinfín de tradiciones que han impregnado nuestra forma de ser y vivir, convirtiendo a nuestra provincia en una tierra rica en Patrimonio Cultural e Histórico. Hispania permaneció bajo el dominio del pueblo romano durante mucho tiempo, de ahí que el espacio geográfico del que aquí nos ocupamos fuese reconocido por el elevado nivel de romanización de sus habitantes. La presencia de este pueblo puede observarse en los distintos ámbitos de nuestra vida: como es el caso de nuestra lengua, el castellano, un latín embrutecido; de la gastronomía; de la música; del teatro, e incluso de nuestro propio derecho y hasta en nuestra toponimia. Se trajeron sus dioses, nos comunicaron con calzadas imperecederas y los miliarios nos contaron qué largo era el camino de esta extensa provincia. Un día hace mil novecientos años nuestros vecinos Trajano y Adriano hicieron turismo y estuvieron por medio mundo desde Germania a Siria, dese Jordania a la Dacia. Gobernaron desde Roma para un imperio, el mayor que se conoció.

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En lo que hoy es Sevilla se situaron dos grandes ciudades romanas: por un lado, Hispalis, que se convirtió en un importante enclave estratégico y una destacada ciudad industrial, comercial y portuaria; y, por otro, Itálica, ubicada en la actual Santiponce, que era ciudad puramente residencial donde habitaba mayoritariamente la aristocracia. Fue en Itálica, precisamente, donde nacieron los emperadores Trajano y Adriano, que gobernarían durante la etapa máxima de expansión del Imperio Romano. Sus familias, asentadas en Hispania desde el siglo II a.C., estuvieron fuertemente vinculadas con la élite romana y ello, sumado a su riqueza y posición social, contribuyó a que pudieran ser capaces de promocionarse políticamente, destacando en diferentes ámbitos. Este año conmemoramos la efeméride de la muerte de Trajano y la llegada al poder de Adriano. Bajo el mandato de ambos, una Roma esplendorosa culmina la romanización de nuestro suelo y otorga conciencia de unidad a esta tierra y a sus gentes. Lo que era un mero accidente geográfico se convierte en trabada y gozosa realidad política de convivencia en común.

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Viajero, abróchate las sandalias que vamos a recorrer tres rutas que nos llevarán por esas viejas calzadas de las que te hablaba a ver puentes, acueductos, basílicas, necrópolis, teatros, anfiteatros, etc. Pararemos en las antiguas tabernas, nos bañaremos en las termas y al caer el día rezaremos en los templos por los que se fueron. Caminante, alea jacta est, buen viaje.

Anfiteatro de Itálica.

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Adriano.

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Alameda de Hércules.

marco histórico En Hispania, cuyo nombre griego era Iberia

, se establecieron tres provincias bajo la administración del Imperio Romano: Hispania Baetica, en el sur;  Lusitania, en el actual territorio de Portugal y Extremadura, y la Hispania Tarraconensis, en el norte y noreste. La Baetica fue renombrada por los árabes en el siglo VIII como Al-Andalus y este nombre es el que ha perdurado actualmente como Andalucía. La extensión territorial de la provincia romana se correspondía con más del 75% de la actual Andalucía (las provincias completas de Huelva, Sevilla, Cádiz, Málaga y Córdoba, la mitad occidental de las de Granada y Jaén y una quinta parte de la de Almería) y una cuarta parte de la actual Extremadura (sur de  Badajoz). La zona oriental de Andalucía (desde Cástulo (Linares), en Jaén, desde Aci (Guadix), en Granada, y, desde posiblemente, el oeste y norte de la actual ciudad de Almería), pertenecieron durante un breve periodo, al menos parcialmente, a la nueva provincia Baetica, hasta que se produjo una rectificación en favor de la Tarraconense. Antes de la romanización, las áreas montañosas que luego se convertirían en la Baetica estaban ocupadas por numerosos grupos tribales íberos. La influencia celta no era tan fuerte como en el norte penínsular. Hispania fue prácticamente romanizada en su totalidad durante el segundo siglo antes de Cristo tras la sublevación de los turdetanos en el 197 a.C. Con la reorganización imperial de Augusto, el 14 a.C., Hispania queda dividida en tres provincias imperiales: la Baetica fue a partir de entonces gobernada por un procónsul, habiéndolo sido antiguamente por un pretor. La fortuna sonrió a partir de entonces a la rica Baetica, que se vio convertida en uno de los más dinámicos y desarrollados centros económicos del imperio, absorbiendo a poblaciones de esclavos liberados, así como a otras mucho menos numerosas de las élites pudientes. La Baetica se convirtió en provincia senatorial al no necesitar la presencia de ninguna legión allí estacionada.

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La Baetica fue dividida en cuatro conventos (conventus iuridici), divisiones territoriales y partidos judiciales, donde los principales de las diferentes comunidades de la provincia se encontraban en momentos prefijados del año, bajo la dirección de un  legatus iuridicus del procónsul para supervisar la administración de justicia: Gaditanus con capital en Gades (Cádiz), Cordubensis con capital en Corduba (Córdoba), también capital de la provincia, Astigitanus con capital en Astigi (Écija), e Hispalensis con capital en Hispalis (Sevilla).

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Mapa de la Bética antigua según el Sistema de Ptolomeo.

La Baetica era rica y estaba completamente romanizada, hechos que el emperador Vespasiano recompensaba cuando promulgó el ius latii minor, que extendía los derechos de ciudadanía romana (latinitas) a los habitantes de Hispania, un honor que aseguraba la lealtad de la élite bética así como de la clase media. La Baetica fue romana hasta la breve invasión de los vándalos y los alanos, que atravesaron la Península en el siglo V, seguidos por el más permanente reinado de los visigodos. Los romanos tuvieron una intensa presencia en la zona y llegaron a establecer dos asentamientos principales, Itálica y Julia Romula Hispalis. La primera referencia conocida data del año 206 antes de Cristo, cuando se registró la batalla de llipa y se fundó Itálica. En el siglo I a.C., con llegada de César a Sevilla, se crea la colonia de Julia Romula Hispalis, latinizando el nombre del poblado indígena original de la ciudad (Ispal) en Hispalis, añadiéndole Julia por su propio nombre y Rómula por el de Roma, fórmula habitual en la toponimia de las colonias romanas. De este modo, consolidándose como uno de los centros industriales más importantes de la Bética, proveedor de alimentos, metales, vino y aceite para Roma. Hispalis se convierte, así, en la undécima ciudad de la jerarquía del Alto Imperio, que evolucionaría rápidamente, llegando a tener en el año 49 a.C. ya muralla, foro y diversas construcciones cuyos restos aún pueden verse a día de hoy. Durante la larga ocupación romana, hasta el siglo IV d.C., Hispalis e Itálica se convirtieron en una de las ciudades más relevantes de la época, hecho histórico que queda reflejado en la intensa huella que dejaron a nivel arquitectónico, cultural, lingüístico, gastronómico, etc.

Casa de las Columnas. Restos romanos en el Antoquarium, Plaza de la Encarnación, Sevilla.

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cultura romana Literatura latina La literatura es uno de los grandes logros del mundo clásico, y de los que aún perviven con mayor vigor. Darle a la palabra escrita un valor estético es algo que ya había sucedido antes, pero no con la intensidad e importancia que adquirió en la Antigüedad clásica. El gran impulso para el nacimiento de la literatura latina vino dado por el proceso de expansión romano a lo largo y ancho de la península itálica, y por su contacto con las otras potencias mediterráneas a comienzos del siglo III a.C. Su progresiva asimilación de los pueblos del sur de Italia (la Magna Grecia) constituyó el estímulo necesario, y el desarrollo económico posterior favoreció la creación de una prestigiosa producción literaria adecuada a los intereses del nuevo Estado romano. Desde el punto de vista cultural, la Literatura Latina ha marcado profundamente a nuestros grandes clásicos como Lope o Plauto, de los que hoy en día seguimos conservando una gran influencia, tanto en temas como en personajes, estructuras formales y contenidos. Su labor ha dado lugar a la literatura tal y como hoy la conocemos. Y esto no es solo aplicable a narrativa, sino que el teatro y la poesía tienen un corte marcadamente romano. En Roma, la literatura tuvo un papel fundamental, sin el cual no podríamos entender la Antigüedad. De hecho la literatura, según hoy la entendemos, es algo genuinamente clásico. Las literaturas occidentales –y entre ellas las españolas- son hijas y deudoras de la literatura clásica en general, pero generalmente a través de la latina.

Codex Vindobonensis Palatinus.

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18 Lex Ursonensis (Ley de Urso).

Latín, la lengua romana La llegada del latín a nuestra provincia no fue agresiva ni forzada, sino parte de un proceso progresivo, fruto de las circunstancias. Los habitantes de Hispalis e Itálica vieron las ventajas que tenía hablar la misma lengua que sus invasores para poder acceder de forma más eficaz a las leyes y estructuras culturales que se imponían desde Roma. El latín fue la lengua oficial del imperio en gran parte de Europa y África septentrional. Como las demás lenguas indoeuropeas en general, el latín era una lengua flexiva de tipo fusional con un mayor grado de síntesis nominal que las actuales lenguas romances. El latín originó un gran número de lenguas europeas, denominadas lenguas romances, como el portugués, el gallego, el español, el asturleonés, el aragonés, el catalán, el occitano, el francés, el valón, el retorrománico, el italiano, el rumano y el dálmata. También ha influi-

do en las palabras de las lenguas modernas debido a que durante muchos siglos, después de la caída del Imperio romano, continuó usándose en toda Europa como lingua franca para las ciencias y la política, sin ser seriamente amenazada en esa función por otras lenguas en auge (como el castellano en el siglo XVII o el francés en el siglo XVIII), hasta prácticamente el siglo XIX.

Gastronomía, extravagancia y exceso En cuanto a gastronomía, no sólo destaca el uso de productos de entonces que hoy son imprescindibles en nuestra dieta, como el aceite o las legumbres y hortalizas, sino que también encontramos recetas directamente heredadas de esta época, como, por ejemplo, los mustaceum, que darían lugar a los mostachones. Otros productos populares que podemos destacar son el vino y la cerveza. Aunque si hay algo que caracteriza a la gastronomía romana es la extravagancia y el exceso; de manera que algunos platos parecen sugeridos más por el prestigio, la rareza y el significado de sus ingredientes que por sus efectos en el paladar.

Plato romano con garum, un alimento hecho con hierbas y pescado.

Mostachones.

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Se mezclan sabores opuestos, incluso sabores que se anulan unos a otros. La carne se rellena de más carne pero se riega de garum con lo que acaba sabiendo a salazón de pescado. En un postre de dátiles, supuestamente dulce, pueden emplearse simultáneamente miel, vinagre, sal y pimienta… Es una cocina obsesionada por la acumulación y la cantidad, como si buscase no despertar el paladar sino aturdirlo. Por supuesto, entre tanta bizarrería, también se encuentran recetas perfectamente adaptables al paladar moderno, que si bien no encontrará en ellas sabores demasiado acostumbrados, al menos le proporcionará experiencias de un aceptable exotismo. Son precisamente este tipo de recetas (pasta de aceitunas, patés de queso, calamares y sepias rellenos, codillos con zanahorias y crema de cebada…) las que se recrean en las Jornadas Gastronómicas Romanas, en cenas que recrean los rituales y formas de los banquetes patricios.

Calzadas 20

Los romanos construyeron en Sevilla y su provincia una amplia red de vías, de acuerdo a motivaciones estratégicas y militares, más que económicas. Su principal objetivo era facilitar y agilizar el paso de las tropas romanas por el territorio, contemplándose el tráfico de mercancías como objetivo secundario. Esto último es debido a que la mayoría de los productos llegaban vía marítima, más que terrestre, gracias a la rapidez de sus naves de carga, que podían transportar hasta 200 toneladas. Las ciudades romanas se articulaban sobre dos ejes: el Cardo Maximus y el Decumanus Maximus. El primero de ellos recorría la ciudad de norte a sur mientras que la segunda lo hacía de este a oeste. En la intersección que formaban ambos se encontraba el foro. El resto de calles, se alineaban en paralelo al cardo y al decumanus, siguiendo una distribución geométrica, que dividía el espacio en cuadrículas o manzanas, que recibían el nombre de insulae. En cada manzana se ubicaban los edificios públicos o privados, rodeándose la ciudad de una muralla con cuatro puertas localizadas en los extremos de las dos vías principales.

¿Cómo se contruían?

La construcción de estas calzadas se hizo sobre caminos y senderos ya existentes pero conllevaron un importante trabajo de drenaje, excavación, aplanamiento… Una vez realizado esto, se iniciaba la construcción depositando una capa inicial de grava, seguida de otra de

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Cardo Máximo, Itálica.

Los Miliarios

Las calzadas, de gran extensión, contaban con una señalización denomianda miliarios, que representaban una distancia aproximada de unos mil pasos (1,5 km). Algunos miliarios encontrados en la provincia son el del Cortijo El Esparragal (Aznalcóllar) y el recientemente hallado en La Rinconada.

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Puente de Carlos III, Alcalá de Guadaíra, construido sobre antiguo puente romano.

cemento. Una vez puestas ambas copas se colocaban grandes losas en forma de bloques. La máxima que se seguía era conseguir una línea recta, lo que provocó que en ocasiones hubiese que realizar grandes obras de ingeniería para salvar obstáculos como pasos de montaña, puentes…

Teatro y diversión La palabra theatrum, tomada del griego, significaba para los romanos el edificio en el que se celebraban las representaciones teatrales, a las que llamaban «espectáculos escénicos» (ludi scaenici), porque constituían una parte de los juegos públicos celebrados en honor de los dioses. Elemento esencial de la identidad romana y de su cultura, la importancia de los juegos para la comunidad se aprecia en el hecho de que, en los días destinados a su celebración, se suspendía toda actividad profesional, comercial y pública, lo que facilitaba la asistencia de la población a los diversos actos programados.

Los juegos no eran vistos sólo como un fenómeno lúdico: celebrados a la vez ante dioses y hombres, representaban un espacio de comunicación social en el que se inscribían formas de relación del romano con el mundo. Integradas en ese ritual, las representaciones teatrales no eran simplemente una actividad artística, sino una expresión de la vida cívicoreligiosa, y como tales, eran precedidas siempre de sacrificios rituales. Los juegos comenzaban con una solemne procesión (pompa), que abría las ceremonias. Durante los días de fiesta se alternaban actos de diverso género: juegos circenses, juegos gladiatorios en el anfiteatro y espectáculos escénicos en el teatro, que se insertaron cronológicamente entre la pompa y las carreras en el circo. Contaban con representaciones teatrales de comedia, tragedia, mimo y pantomimo, en proporción que fue variando con el tiempo en función de los gustos del público. De esta manera, el número de días dedicados anualmente a los juegos fue creciendo considerablemente, y dentro de ellos las jornadas dedicadas a las representaciones escénicas. Los actores profesionales (histriones) estaban organizados en compañías (grex, caterva) poco numerosas -por lo general cuatro o cinco actores se repartían todos los papeles de una obra- bajo la dirección de un patrono (dominus). La mayoría tenían la condición jurídica de esclavos o libertos, y procedían sobre todo del Mediterráneo oriental, si bien también hay atestiguados actores occidentales, en particular de Italia.

Teatro Romano, en Santiponce.

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“A lo largo de diez campañas,

Relieve de la Columna de Trajano.

trajano adriano

dos grandes Emperadores

Nacido y educado en Itálica, Marco Ulpio Trajano, en latín, Marcus

Ulpius Traianus, conocido abreviadamente como Trajano (Itálica, Santiponce, 18 de septiembre de 53-Selinus, 9 de agosto de 117), fue el primer emperador de origen hispánico, y reinó desde el año 98 hasta su muerte en 117. Miembro de una familia de la pujante aristocracia de la Bética, desarrolló una brillante carrera militar a lo largo de los reinados de Domiciano y Nerva. La figura de Trajano fue considerada por la historiografía romana como la del Optimus Princeps, y su actitud de respeto por el Senado y por la tradición, así como su eficaz gestión de gobierno, le valieron la admiración de sus contemporáneos.

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conociste las costumbres de las naciones, la situación de los países, las ventajas de los lugares, te avezaste a soportar el diverso temperamento de las aguas y del cielo como las fuentes de la patria en el cielo patria. ¡Cuantas veces cambiaste los caballos, cambiaste las armas, ya fuera de uso!” Relato de la época sobre la actividad militar de Trajano. Sin embargo, es recordado, sobre todo, por sus campañas militares, que llevaron las fronteras del Imperio Romano hasta su punto de máxima expansión. El joven Trajano, que recibió una educación típicamente romana y sobresalió en los ejercicios físicos desde muy joven, acompañó a su padre como tribuno senatorial de una de las legiones destinadas en Siria. Trajano mostró gran disposición por la vida militar y alargó su servició por más tiempo de lo que era habitual entre los senadores.

Así, en el momento del asesinato del emperador Domiciano y el posterior ascenso de Nerva, el general romano ya era ampliamente respetado como uno de los hombres más dotados en lo militar de todo el Imperio romano. Frente a la presión pretoriana para que los asesinos de Domiciano fueran castigados, Nerva adoptó a Trajano en el 97 d.C, nombrándole su heredero, como concesión al pueblo y al ejército. La adopción de personas ajenas a la familia imperial era una constante en Roma, donde no era tan importante mantener la sangre como preservar el nombre de la familia. Un año después de la adopción, Nerva falleció y Trajano se convirtió en emperador. De esta forma, el 27 de enero del año 98 sucedió tras su muerte al emperador Nerva, del cual, aunque le había adoptado previamente, aceptó usar sólo el cognomen, pasando a ser su nombre oficial Imperator Caesar Nerva Traianus Divi Nervae filius Augustus. Como administrador civil, Trajano es conocido, sobre todo, por su amplio programa de construcción de edificios públicos que reformaron la ciudad de Roma y dejó numerosos monumentos perdurables como el foro de Trajano, el mercado de Trajano y la Columna Trajana.

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Trajano pasó la mayor parte de su vida en el Ejército. Fue como comandante militar por lo que celebró sus mayores triunfos, llegando en el año 116 a la máxima expansión del Imperio Romano en toda su Historia. Durante esta campaña, Trajano enfermó, y falleció mientras volvía a Roma. Fue deificado por el Senado y sus cenizas se enterraron en una cámara al pie de su Columna Trajana. Le sucedió su sobrino segundo y pupilo Adriano.

Publio Elio Adriano

(Itálica o Roma,  24 de enero de 76 - Bayas, 10 de julio de 138), comúnmente conocido como Adriano, nació probablemente en Itálica, en lo que actualmente conocemos como Santiponce, en el seno de una familia acomodada oriunda de Piceno (Italia) y establecida a finales del siglo III a d C. en dicha ciudad de la Hispania Baetica. Huérfano a los ocho años, recibió una esmerada educación bajo la protección del emperador Trajano, que era pariente suyo; su casamiento con una sobrina del emperador y su amistad con la emperatriz Plotina fortalecieron ese vínculo. Al recorrer la historia de Adriano no podemos dejar de asombrarnos por su gran capacidad para volcar sus conocimientos filosóficos en función de una política antimilitarista que elevara aún más la grandeza de Roma.

Emperador  del  Imperio romano  (117-138), durante su reinado el Imperio alcanzó la mayor extensión territorial de su historia (125). 

Busto de Adriano.

Sus relaciones con el Senado no fueron buenas. Quizá tuviera algo que ver con ello el que Adriano, a diferencia de muchos emperadores anteriores, no deseara desempeñar el  consulado ordinario  más que dos veces, ambas consecutivas y al comienzo de su reinado: la primera, en el primer semestre de  118, teniendo como  collega  a su sobrino, el barcinonense Cneo Pedanio Fusco Salinator. La segunda, en el primer cuatrimestre de  119, acompañado de  Publio Dasumio Rústico, otro posible pariente esta vez de los Dasumii italicenses. Asimismo, las reformas administrativas llevadas a cabo durante su reinado suscitaron la oposición de los senadores; el emperador modernizó el sistema administrativo estatal ascendiendo a expertos y tecnócratas, lo que supuso que muchas secciones de la administración quedaran en manos de estos funcionarios. A causa de ello la élite senatorial y aristocrática vio mermada su influencia.

Adriano, el Gobernador Culto

Adriano fue uno de los más cultos emperadores romanos, teniendo un gran aprecio a Grecia y a su cultura. También fue el autor de una vasta obra político-militar y legislativa de consolidación del Estado, lo que le llevó a realizar numerosos viajes por todo el Imperio. A él se debe la reforma urbanística de Itálica. En su reinado reforzó las fronteras y alentó las ideas de la paz y prosperidad, y para que el ejército no se sublevara le aumentó el sueldo. Adriano consolidó el Consejo del Emperador e introdujo reformas en la burocracia, en el ejército y en la Hacienda. En el invierno de 122-123 d.C residió en Tarraco, la actual Tarragona, donde trató de solucionar las turbulencias políticas y sociales que empezaban a advertirse en las provincias hispanas. Reforzó las fronteras y reconstruyó edificaciones como el Panteón en Roma o el Templo de Augusto en Tarragona. En Atenas creó un gran centro político, donde se reunían los representantes de las ciudades griegas para diseñar una política común.

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Vía de la Plata

Bética-Romana

Vía Augusta

Itálica Santiponce Camas Aználcollar Gerena Guillena Burguillos Almadén de la Plata Guadalcanal

Sevilla La Rinconada Alcalá del Río Carmona Tocina Villanueva del Río y Minas Fuentes de Andalucía La Luisiana San Nicolás del Puerto Écija Peñaflor

San Juan de Aznalfarache Alcalá de Guadaíra Utrera Marchena La Puebla de Cazalla El Saucejo Osuna Gilena Estepa Lora de Estepa Casariche Herrera

las rutas Guadalcanal San Nicolás del Puerto

Almadén de la Plata

Villanueva del Río y Minas

Gerena Aznalcóllar

Guillena

ITÁLICA Santiponce Camas San Juan de Aznalfarache

Burguillos Tocina Alcalá del Río La Rinconada

Peñaflor

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La Luisiana Écija Carmona

SEVILLA Alcalá de Guadaíra

Fuentes de Andalucía Marchena

Herrera Estepa Osuna

Utrera

Gilena

La Puebla de Cazalla El Saucejo

Lora de Estepa

Casariche

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Conjunto Arqueológico de Itálica.

vía de la plata Comenzamos nuestro recorrido en la que denominamos Vía de

la Plata, en Itálica, donde haremos una parada turística y monumental en el Monasterio de San Isidoro del Campo, también localizado en Santiponce. La siguiente parada se realizará en el municipio histórico de Camas, muy conocido gracias al Tesoro del Carambolo. Desde allí cruzaremos hasta la localidad de Aznalcóllar, también llena de historia. Desde Aznalcóllar llegaremos a Gerena, conocida en tiempos romanos como Vevera, y cuya fundación las leyendas atribuían al dios Baco. Tras ello nos dirigiremos hacia Guillena, donde se han localizado múltiples vestigios romanos; luego a Burguillos, donde se han descubierto multitud de yacimientos, y a Almadén de la Plata con sus ricas canteras de mármol. Nuestra última parada de esta ruta será en Guadalcanal.

31 A la Ruinas de Itálica Rodrigo Caro (Utrera 1573–Sevilla 1647)

Aquí nació aquel rayo de la guerra, Gran padre de la patria, honor de España, Pío, felice, triunfador Trajano, Ante quien muda se postró la tierra Que ve del sol la cuna y la que baña El mar, también vencido, gaditano. Aquí de Elio Adriano, De Teodosio divino, De Silio peregrino Rodaron de marfil y oro las cunas. (…)

Trajano.

Itálica

Aelia Augusta Itálica

A medio camino entre Sevilla y Alcalá del Río, antiguas ciudades romanas de Hispalis e Ilipa, encontramos la Ciudad de Itálica. Ubicada en la actual Santiponce, muy cerca de las rutas que conectaban la Sierra Norte de Sevilla y Huelva, desempeñó en su momento un importante papel estratégico tanto en el ámbito político-militar como en el económico durante el Alto Imperio Romano. Llegó a ocupar un área aproximada de 52 hectáreas. Es, sin duda, el yacimiento más conocido y uno de los más importantes de la provincia de Sevilla. Itálica fue una ciudad fundada por Escipión en el año 206 a.C. y la primera realizada por los romanos en la península. La ciudad es famosa por ser cuna de grandes figuras de la historia antigua occidental, como es el caso de Trajano, el más universal de nuestros antepasados, que gozaba de gran autoridad así como de Adriano, el cual se encargó de la fusión definitiva en la cultura clásica del espíritu helénico y latino. Esto hizo de Itálica una ciudad comparable a las grandes urbes orientales helenísticas tanto por la envergadura de sus monumentos públicos como el lujo de las viviendas y el trazado urbanístico, que constaba de amplias calles porticadas. Los vínculos del Imperio con Itálica, cuyo nombre rememora el origen de sus fundadores, serían muy estrechos.

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Su trazado era ortogonal, con manzanas rectangulares. La ciudad estaba cortada por las dos calles principales: el Cardo Maximus, que la atravesaba de norte a sur, y el Decumanus Maximus, que cruzaba de este a oeste. Las vías seguían la tradición romana, por lo que estaban formadas por enormes losas poligonales, acopladas entre sí. Parte de estas losas se conservan todavía. Además, aún quedan restos de los cimientos de los pilares que soportaban el corredor cubierto que protegía a los viandantes del sol y la lluvia, y que constituía una especie de porche, contiguo a las viviendas. Ara báquica del Teatro. Siglo I-II d.C.

En sus orígenes, la ciudad se encontraba amurallada pero apenas quedan restos visibles de la muralla salvo en dos puntos del conjunto arquitectónico: el torreón, construido en tiempos de Augusto, que puede observarse en el área del teatro, cercana al graderío y por

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Itálica, vista aérea.

otro lado, en la zona del anfiteatro, en el lado norte por donde se accede al conjunto monumental pueden verse parte de los cimientos de la muralla y una puerta de acceso a la ciudad flanqueada por dos torres. Sin embargo, el tiempo y las distintas civilizaciones que sucedieron a la romana en la península perjudicaron bastante el estado de la ciudad, que incluso fue convertida en cantera de materiales de construcción tras la conquista musulmana hasta casi nuestros días. Aún así, el encanto de Itálica perduró, de manera que durante la época moderna contó con múltiples apoyos de importantes personalidades que querían recuperar el esplendor de la antigua ciudad romana, figuras como el humanista Rodrigo Caro, ilustrados como Demetrio de los Ríos y otros muchos como Collantes de Terán y Mata Carriazo e instituciones como la Real Maestranza de Caballería o la Diputación Arqueológica.

Galería del anfiteatro.

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Legado Como hemos comentado, la ciudad romana de Itálica fue fundada en el año 206 a.C. por el general Publio Cornelio Escipión ‘El Africano’, con el fin de establecer en ella a los soldados heridos que habían participado en la batalla de Ilipa derrotando al ejército cartaginés. El nombre de Itálica hace referencia a Italia, tierra de origen de los primeros habitantes de la ciudad. En Itálica nació Marco Ulpio Trajano (53-117 d.C.), primer emperador oriundo de una provincia romana. Su sucesor, Publio Aelio Adriano (76-138 d.C.), aunque nació en Roma, fue educado parcialmente en Itálica, ciudad a la que honró con la creación de un nuevo barrio (nova urbs). En Itálica hay que distinguir dos zonas: la vetus urbs (ciudad vieja), núcleo fundado por Escipión, y la nova urbs (ciudad nueva), barrio de fundación adrianea. Esta última funcio-

Mosaico de Júpiter, Casa del Planetario.

Exvotos en honor de la diosa Némesis, en el Anfiteatro.

na sólo desde el primer tercio del siglo II hasta mediados del siglo III, aproximadamente. El resto de la ciudad pervive hasta los tiempos de la dominación musulmana. En la actualidad, la vetus urbs yace bajo el casco urbano del pueblo de Santiponce, asentado en este lugar desde el siglo XVII. El solar de la nova urbs, que corresponde a la zona visitable del Conjunto Arqueológico, ha sido tierra de cultivo hasta tiempos recientes. La historia de las excavaciones arqueológicas en Itálica comienza con las llevadas a cabo por Francisco de Bruna entre 1781 y 1788. Desde entonces hasta nuestros días no han cesado los trabajos arqueológicos en el solar de esta vieja ciudad romana.

Itinerario y descripción

La zona abierta al público incluye una parte del barrio construido por iniciativa de Adriano en el primer tercio del siglo II (nova urbs), un Teatro situado en la vetus urbs y un parque forestal moderno en torno al anfiteatro. Las calles se caracterizan por su gran anchura y sus aceras porticadas. Aún hoy se ve el enlosado en los bordillos de las vías y en las aceras, las cimentaciones de los pilares de los pórticos. El trazado del viario es ortogonal, formando manzanas rectangulares de diversos tamaños. Destacan las correspondientes a los edificios públicos, algunos de los cuales ocupan el espacio de dos o tres manzanas normales. Casos distintos son el Anfiteatro y el del Teatro, situados fuera del recinto amurallado.

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Casa del Patio Rodio.

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Casa de Hilas.

La ciudad estuvo dotada de un servicio de abastecimiento de aguas y de una red de cloacas. El agua corriente llegaba por un acueducto a las cisternas (castellum aquae) y de allí pasaba a las fuentes públicas y a los edificios principales a través de tuberías de plomo. Las aguas residuales se vertían en cloacas, actualmente visibles bajo unas rejas en los cruces de las calles. Antes de comenzar el itinerario, te recordamos que el barrio que se visita fue concebido por Adriano, probablemente, como una ciudad honorífica dedicada a su antecesor y padre adoptivo, el emperador Trajano divinizado. En ella tienen cabida, por lo que hasta ahora sabemos, seis edificios públicos y unas cincuenta casas (por lo general, dos en cada manzana, la mayor parte sin excavar). Puedes visitar: Murallas: se accede a la ciudad a través de una puerta flanqueada por dos torres rectangulares. Casa de la Exedra: incluye unas Termas y una alargada palestra, a cuyo fondo se pueden ver unos grandes bloques de hormigón, que son las ruinas de la bóveda que cubría una gran exedra. El patio central, presidido por una hermosa fuente, presenta pórticos con pilares cruciformes.

Casa de Neptuno.

Vista aérea.

Casa de Neptuno: ocupa una manzana de gran tamaño que ha sido sólo parcialmente excavada. Contiene también unas Termas y otras habitaciones decoradas con bellos mosaicos. Casa del Patio Rodio: Por encontrarse cerca de la cota más alta de una colina, esta casa, que comparte manzana con la casa de los Pájaros, ha estado especialmente expuesta a la erosión y el expolio. Su entrada, apenas perceptible, se ubica en la fachada que da al levante. En el eje central de la casa se encuentra el peristilo principal, que en este caso no es un peristilo al uso, sino un patio con una de las galerías más alta que las otras tres, con la que se comunica mediante unos peldaños. Este tipo de patio, denominado patio rodio, caracteriza a un buen número de casas de Itálica en las que se adopta esta solución para adecuar sus distintos niveles topográficos a la pendiente del terreno. En torno a este peristilo rodio sólo dos estancias conservan su pavimento en aceptable estado. Una de ellas presenta un mosaico con una bella cenefa de roleos vegetales. La otra es una estancia triclinar, como delata su pavimento en U, consistente en un mosaico con dibujo en damero. Al fondo de la casa se encuentra una pequeña piscina y una serie de pilas que pudieran corresponder a un negocio de lavandería. Casa de Hilas: Otra lujosa casa de Itálica que está excavada solo en parte, lo que deja incógnitas de su distribución. En concreto, la entrada a la vivienda está en discusión, por el lado oriental a través de un gran vestíbulo o más improbablemente por la fachada meridional.

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Atrio de la Casa de los Pájaros.

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Termas Mayores.

El peristilium principal estaba presidido por una fuente cuadrada y tenía uno de sus pasillos a una altura superior a los restantes -patio rodio-. Se comunicaba con un triclinium, en la altura inferior, que está solado con el mosaico que representa alegorías de las cuatro estaciones y al frente, con otro triclinium más grande, el principal, con un mosaico de tigres y flanqueado por dos patios. Desde estos patios se accede a otras dependencias, también soladas con mosaicos. Casa de los Pájaros: sus muros han sido levantados recientemente en un intento de recrear los espacios que configuraban la vivienda. Ésta se organiza en torno a un peristilo o jardín porticado. Mosaicos de gran riqueza decoran los pavimentos de las habitaciones principales. Traianeum: templo dedicado a Trajano rodeado por una plaza porticada con exedras. Casa del Planetario: el mosaico que da nombre a esta casa consta de un círculo dentro del cual se distribuyen siete medallones con bustos. Representan las divinidades planetarias que, en el calendario romano, dan nombre a cada uno de los días de la semana. Termas Mayores: eran un centro de ocio que albergaba, junto a otros servicios los baños públicos. Ocupa una gran manzana sólo excavada en parte.

Anfiteatro.

Cotidiana Vitae: Este centro temático permite a sus visitantes trasladarse al siglo II d.C. y pasear por los diferentes espacios, tanto públicos como privados de una ciudad romana y adentrarse en la vida de sus habitantes. El centro consta de dos plantas, en la primera de las cuales se ubican los espacios públicos, donde se encuentra una calle romana de la época con sus tradicionales puestos, una escuela al aire libre, unas termas y la taberna; mientras que en la segunda encontramos los espacios destinados a la vida privada como es el caso de la domus, con su atrio alrededor del cual se ubican las estancias principales. Se trata de una visita guiada, que inicia con una contextualización histórica a través de paneles explicativos, seguida de un recorrido a través de los distintos espacios.

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Anfiteatro Muralla Cardo Máximo

Casa de la Exedra Casa de Neptuno Casa de los Pájaros Casa del Patio Rodio Casa de Hilas Templo de Isis

Casa del Planetario

Casa del Mosaico de Venus Teatro Circo Termas Mayores

Nova Urbs Templo de Trajano

Termas Menores

Decumano Máximo

Foro

Vetus Urbs Cardo Máximo

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No dejes de ver: Los espacios naturales que se encuentran dentro del recinto de Itálica, concretamente la zona del lago artificial, situado al oeste del anfiteatro, donde anidan diversos tipos de aves como ánsares, ánades, fochas, porrón europeo y calamones. En total, el Conjunto Arqueológico consta de varios espacios forestales con una superficie de bosque y zonas ajardinadas de 135.000 m2;; la laguna artificial ocupa 9.000 m2 y fue creada en los años 70 del siglo pasado para contener las aguas pluviales y proteger el anfiteatro de las escorrentías.

Mirador.

Lago artificial.

Santiponce

Sancti Geronti

La villa de Santiponce se encuentra edificada casi totalmente sobre la ciudad de Itálica. Antes el pueblo se localizaba a orillas del Guadalquivir, en la Isla del Hierro (lo que es en la actualidad la zona del Estadio Olímpico sevillano), pero las grandes crecidas de finales del siglo XVI arrasaron con él. Los habitantes pidieron permiso entonces a los monjes de San Isidoro del Campo, los cuales les cedieron los terrenos próximos al monasterio para construir un nuevo caserío.

Legado El Teatro Romano, que forma parte del Conjunto Arqueológico de Itálica, se localiza en este municipio, y data de la época de Augusto. Se construyó en tres etapas, entre los años 30 y 37 d.C. Posteriormente, durante los años 60 y 80 d.C., se efectuaron reformas de gran importancia en la fachada semicircular y en la escena. A finales del siglo I y comienzos del siglo II, el Porticus Post Scaenam se transforma en patio cerrado y algunos años después se construye en él un templo dedicado a la diosa Isis. Con el tiempo, este pórtico se convierte en Foro público. Destruido durante las invasiones bárbaras, el Teatro durante la Edad Media se utilizó como cementerio y posteriormente para fines ganaderos e industriales. A partir del siglo XVII, con el traslado de la villa a las colinas donde se hallaba la vieja Itálica, el Teatro queda oculto bajo el caserío, hasta que es sacado a luz en fechas muy recientes. Teatro Romano.

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Francisco Collantes de Terán y Delorme, en 1937, documenta la existencia de restos del Teatro bajo una serie de edificaciones. En 1970 se procede a una primera excavación, pero no es sino hasta 1979 cuando se inicia un trabajo de recuperación sistemática.  El Teatro Romano de Itálica sigue la forma de un típico teatro romano urbano, cercano a un área de edificios públicos y orientado al este. La cavea es de forma semicircular (de 71 metros de diámetro), cerrado por la fachada en la que se localizaban cinco puertas, la central, abierta a un pórtico. En la orchestra se situaban las gradas de la moenia (de 22,5 metros de diámetro). La frons pulpiti tiene exedras para albergar fuentes. La scaena forns (de 48,5 metros de longitud) tenía dos cuerpos con hornacinas de forma rectangular y puertas. Tanto las estructuras de la escena como las del proscenio se construyeron posteriormente. El porticus post scaenam era al principio un espacio abierto que fue posteriormente cerrado para crear un jardín en el cual se erigió un templo dedicado a Isis.

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La técnica de construcción durante todo el s. I d.C. es de hormigón, y a partir de Trajano se utiliza el ladrillo. El edificio se decoró con revestimientos y pavimentos de mármol polícromo, inscripciones dedicatorias con letras de bronce, aras con relieves, fuentes escultóricas, columnas de mármol, estatuas, etc.

Termas menores.

Las Termas Menores datan de la época de Trajano, aunque bajo el mandato de Adriano fue reforzada su estructura. Son, junto con el teatro, los dos únicos ejemplos de la arquitectura pública de la llamada Vetus Urbs de Itálica. La superficie observable ocupa una extensión de unos 1.500 m² aunque no se encuentran exhumadas en su totalidad, pudiendo alcanzar el doble de las dimensiones actuales.. Se ubica en un solar de la calle Trajano.

No dejes de ver:

Monasterio de San Isidoro del Campo

Mención especial debemos hacer al Monasterio de San Isidoro del Campo, fundado en el año 1301 por Alonso Pérez de Guzmán y María Alonso Coronel en un lugar cercano a las ruinas de Itálica donde, según la tradición, fue enterrado San Isidoro de Sevilla, y desde entonces ha estado bajo la administración espiritual y temporal de diferentes órdenes religiosas, cistercienses, ermitaños jerónimos y Orden de San Jerónimo, que han dejado su impronta tanto en la construcción como en la decoración del recinto. En 1432 los ermitaños jerónimos de Fray Lope de Olmedo sustituyeron a los cistercienses y llevaron a cabo una profunda reforma en el Monasterio que se reflejó en el concepto de vida monacal y sustancialmente en la decoración. A mediados del siglo XVI surge un foco religioso de carácter reformista en Sevilla, en el que participaron los frailes de este Monasterio, que llevó al encarcelamiento de varios monjes y a la huída de otros fuera de España, entre ellos Casiodoro de Reina, autor de la primera traducción de la Biblia a la lengua castellana, conocida como Biblia del Oso. Tras estos episodios Felipe II ordenó la fusión de la congregación con la Orden Jerónima. El Monasterio fue ampliándose y enriqueciéndose con los siglos, llegando a contar con una torre, una espadaña, cinco claustros y, junto a las dependencias monacales, la procuraduría, la hospedería y las instalaciones agropecuarias propias de estas instituciones que pretendían ser autosuficientes. En torno al Claustro de los Muertos se articulan las dependencias del núcleo medieval: iglesias, refectorio, sacristía, sala capitular, etc.

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Pintura representando a San Jerónimo.

Durante el Barroco, este núcleo medieval se transforma con retablos (destacan los dos expuestos al público de Martínez Montañés), sillería, nuevas pinturas murales y bóvedas de yeso. Sus propiedades eran muy numerosas e incluían la población de Santiponce, ubicada originariamente a orillas del Guadalquivir hasta que fue destruida por una riada en 1603, que provocó el traslado de la población a las ruinas de Itálica, lo que dio lugar al actual asentamiento.

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Dentro del Monasterio, cabe destacar: El Retablo del Montañés, el Claustro de los Evangelistas, el exquisito Cristo de Roldán, las vidrieras del siglo XVII, así como las reliquias y restos de San Eutiquio, brocal donde según la tradición oró San Isidoro. No te pierdas tampoco las cenizas de Doña Urraca de Ossorio y de Doña Leonor Dávalos. Este Monasterio llegó a albergar una de las mejores bibliotecas de España. 

El Monasterio y la Reforma Protestante 

Pocos conocen la vinculación tan directa que este Monasterio tiene con el protestantismo, ya que en su interior se leyeron y tradujeron libros prohibidos por la inquisición, por lo que muchos de sus monjes fueron perseguidos, encarcelados, y algunos, como Fray Miguel y Fray Morcillo, ejecutados en auto de fe en Sevilla en 1559. Otros lograron huir, y entre los fugados hay que destacar a Casiodoro de Reina, autor de la primera edición de la Biblia del Oso, publicada en Basilea en 1559. Esto hace que el Monasterio sea más conocido fuera que dentro de nuestras fronteras, y es lugar de peregrinación para los evangelistas de todo el mundo. Tan importante es para ellos este recinto, que en época reciente llegaron a comprar parte del edificio. Todo lo anterior y otras muchas cosas hacen que este momento figure en un lugar privilegiado de la Historia y del Arte, que debe conservado para disfrute de todos los amantes de la cultura. 

Camas El municipio de Camas se encuentra situado en el valle de una de las terrazas fluviales del Guadalquivir y, por su cercanía a Sevilla e Itálica, ha sido siempre un lugar de paso y parada de los viajantes, constituyendo una puerta de acceso a dichas ciudades. Aunque el primer documento historiográfico que encontramos data del siglo XV – recogiendo el reparto de tierras por Fernando III tras la conquista de Sevilla-, lo cierto es que los restos arqueológicos y la tradición popular han permitido realizar hipótesis acerca de ese vacío en la historia anterior al documento.

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Tesoro del Carambolo, en el Museo Arqueológico de Sevilla.

De este modo, se cree que los primeros pobladores buscaron pequeñas alturas para hacer frente a las crecidas del río, por lo que esta vega fluvial fue ideal para ellos. Esto explicaría los restos encontrados del periodo Paleolítico Inferior hasta llegar al Calcolítico. La primera civilización que se asentó en Camas fue la de los Tartessos, ubicando sus poblados alrededor del río, de los cuales se han encontrado vestigios como aquellos encontrados en el Cerro del Carambolo, donde se encontró el famoso Tesoro del Carambolo.

Legado

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En esta zona, apareció en 1958 un brazalete casi en la superficie de una obra, y al ver que le faltaba una pieza, los obreros decidieron seguir excavando y encontraron numerosas piezas a las que al principio no dieron valor. Tras estudios posteriores se desveló la autenticidad de los mismos y se procedió a las excavaciones pertinentes. El resultado es, por un lado un conjunto de orfebrería de oro, que data del año 650 a.C., formado por 21 piezas de oro de 24 quilates -compuesto por 16 placas rectangulares, un collar, dos pectorales o colgantes y dos brazaletes- y por otro un templo dedicado al dios Baal y a la diosa Astarté, que ha permitido demostrar el origen fenicio de los restos, y no tartésico como se pensaba. Recientes estudios han concluido que el tesoro encontrado es un ajuar propio de animales sacrificados a ambas deidades. Los Tartessos y fenicios son los antepasados del pueblo romano en la Península Ibérica, y su presencia marcó profundamente a las civilizaciones posteriores.

Jardín Botánico Arboretum.

No dejes de ver: El Cerro del Carambolo y el Jardín Botánico Arboretum, así como la Iglesia Parroquial de Nuestra Señora de Gracia.

Aznalcóllar

Tucci o Tugni

Situado en el borde meridional de la Sierra Norte, en la ribera del río Guadiamar, el 75% de este término corresponde a sierra; tiene una ubicación estratégica, con una gran variedad de paisajes diferentes como dehesas, campiñas o bosques de ribera. Su origen se cree que se remonta a la época celtibérica, en la que fue conocida como Iptucci. Más tarde, los romanos la bautizarían como Tucci. Durante este periodo tuvieron una gran relevancia sus minas de pirita (también actualmente), lo que puede observarse en los restos romanos existentes tanto en el casco urbano como en la periferia, siendo el más importante el acueducto que iba a Itálica; destacable también es la Mezquita de Zawiya, única de su clase en Andalucía siendo en su origen lugar de retiro de algún eremita musulmán.

Legado Acueducto romano

Situado en la carretera de Aznalcóllar a Gerena, junto a las antiguas instalaciones mineras. Este acueducto fue construido en el siglo II d.C. y llevaba agua hasta la ciudad de Itálica; hoy pueden observarse restos en zonas clave como ‘El Chaparral’ y ‘Las Dueñas’. La construcción recorre más Acueducto, a su paso por el Guadiamar. de 35 kilómetros, tanto superficial como subterráneamente desde las Fuentes de Tejada hasta el municipio de Santiponce. El material más utilizado en estas ruinas fue el ladrillo, revistiendo la construcción de hormigón macizo en los tramos superficiales. No dejes de ver: La Capilla de la Cruz de Arriba, y el Corredor Verde del Guadiamar, un espacio natural que recorre los paisajes que bordean este afluente del Guadalquivir.

Corredor Verde

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Gerena

Vevera

El municipio de Gerena se encuentra en el noroeste de Sevilla, y en él confluyen tres comarcas naturales muy importantes: la Sierra Norte, la Vega y el Aljarafe. Aunque la leyenda dice que esta ciudad fue fundada por el Dios Baco, los primeros asentamientos datan del Calcolítico, y más tarde encontramos huellas fenicias. Durante la época romana, recibió el nombre de Vevera, consistiendo en un recinto amurallado, que adquirió gran importancia hasta el punto de acuñar su propia moneda.

Legado 48

En el municipio de Gerena se localizó un asentamiento romano del que aún quedan como vestigio los restos de un recinto amurallado del siglo II a.C. aproximadamente. Sin embargo, se cree que el asentamiento sobrepasó los límites de la muralla, al haber encontrado al pie de ésta los restos, en superficie, de unas termas y de todo un complejo de infraestructuras hidráulicas y redes de saneamiento de la ciudad. Igualmente, la aparición de epígrafes funerarios en torno a la salida de la población hacia la carretera de Sevilla indica que, en torno a este punto se localizaba una de las necrópolis de la población.

No dejes de ver: La Basílica paleocristiana, de la época visigoda. Esta basílica es además la más antigua de Andalucía; fue construida por Recaredo y destruida en el siglo VIII. También destacan las Canteras de Gerena y el Cortijo de la Pizana, ambos con paisajes de gran belleza. Basílica paleocristiana.

Guillena

Agilis o Gaelius

Se sitúa a 20 kilómetros de la capital, extendiendose desde las primeras estribaciones de Sierra Morena hasta la margen derecha del Guadalquivir. Sus tierras son regadas por los ríos de las Riberas de Huelva y Cala y por los embalses de La Minilla, Gergal y Guillena. Debido a la fertilidad de sus tierras, a esta abundancia de recursos hídricos y al estar situada en un cruce de caminos, ha sido un municipio de gran interés para los distintos pueblos que han ido pasando por la provincia: romanos, visigodos o musulmanes fueron dejando su particular huella.

Legado En este municipio encontramos múltiples vestigios romanos, tanto en el casco antiguo como en la periferia. Destaca la Casa de Maera, un departamento subterráneo de planta casi cuadrada y cubierto por una bóveda de cañón. También hay que mencionar el fragmento encontrado de una piedra miliaria, empotrada en una esquina del viejo y casi destruido castillo. Este fragmento apenas conserva texto, pero se ha podido profundizar en su significado gracias a otra similar encontrada en Santiponce en mejor estado. A partir de la última se ha podido deducir que la de Guillena indicaba la distancia entre el municipio y la mansión Mons Marioru, y se ha podido establecer parcialmente el recorrido de la calzada romana número XXIII que iba desde la desembocadura del río Guadiana y la ciudad de Mérida.

Centro de Interpretación Villa de Guillena.

Fuera del casco urbano encontramos: diversas sepulturas alineadas en la dehesa de El Serrano; un ca-

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pitel corintio, en posición invertida, encontrado en la hacienda de La Lapa; en el cortijo El Caballero y en la Cruz de la Mujer han aparecido también restos de cauces para conducir el agua a las ciudades; construcciones hídricas en la Huerta del Bañuelo… así como cimientos de una importante villa situada en el Caserío del Palmarillo y restos de un edificio romano, que recibe el nombre de La Piedra Horadada, encontrado en la zona del Gamonal. Ruta del Agua.

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No dejes de ver: El Centro de Interpretación Villa de Guillena, las sepulturas megalíticas como la del Puerto de los Entierros así como la importante Ruta del Agua, una aventura natural por las estribaciones de Sierra Morena, con asombrosos paisajes.

Ruta del Agua

Burguillos Se encuentra situado en el antiguo cruce de caminos que pasaba por Cazalla de la Sierra hacia Córdoba. Está enmarcado entre las estribaciones de Sierra Morena, el canal del Viar y las inmediaciones del río Ribera de Huelva. Aunque su origen se ha perdido a lo largo de la historia, es posible recrearlo gracias a los numerosos restos arqueológicos encontrados, que se remontan al Neolítico. Además abundaron los asentamientos tipo granja.

Legado Desde la conquista romana de Hispania, tras la Segunda Guerra Púnica, el municipio de Burguillos adquirió relevancia debido a su marcada situación estratégica, que permitía vigilar los terrenos colindantes y a su riqueza en recursos hídricos. Gracias a los restos arqueológicos encontrados, se cree que Burguillos consistió en una sucesión de pequeñas villas, que han ido dejando numerosos vestigios de las labores del campo. Destaca la hoz en hierro forjado encontrada en el área de El Torreón, que data del Alto Imperio Romano (27 a.C.-284 d.C.) y que puede visitarse en el Museo Arqueológico Provincial. Según los estudios realizados, se han identificado veinticinco yacimientos romanos en el municipio, que incluyen molinos de aceite, piscinas, termas y granjas. En la zona conocida como Carraola, se encontró una escultura de mármol blanco -se cree que masculina- de medio cuerpo, vestida con toga. Aunque dicha escultura carece de brazos y cabeza, basándose en el estilo de la misma, se cree que podría datar del período aureliano. Alejándonos un poco encontramos cerca del arroyo Huerta Abajo una serie de ruinas de construcción romana colocados en forma de rectángulo y bordeado con muros bajos de argamasa. Estos restos se encuentran rodeados por abundantes sillares, ladrillos y tejas partidas, y son la huella de lo que se cree el primer núcleo de relevancia en el municipio.

Rutas por Burguillos

No deje de ver: El Antiguo Molino de Trigo, la Plaza de la Constitución Española, y la Iglesia Parroquial de San Cristóbal Mártir. Existen varias rutas naturales interesantes para realizar como la Ruta Ermita Agua Santa y la Ruta de Aranjuez.

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Almadén de la Plata Se sitúa al noroeste de la Sierra Norte de Sevilla, entre los ríos Viar y Cala, en pleno corazón del Parque Natural de la Sierra Morena de Sevilla, por lo que está sumergida entre los altos y escarpados montes y los valles del Guadalquivir. Los orígenes de la localidad tienen lugar en época romana, en ella esta zona era una pequeña población cuya principal fuente de riqueza provenía de las canteras de mármol. También se extraían hierro, cobre y plata, como pueden atestiguar las muestras de minerales encontradas en los yacimientos arqueológicos de la zona. No es hasta época musulmana, cuando adquiere el nombre de Almedín Balat, que significa ‘las minas de la calzada’, y del que el municipio tomará su actual nombre.

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En esta localidad se encuentra una cantera romana que en época romana proveía de mármol a la zona. Además el mármol extraído de estas canteras se utilizó para numerosas piezas arqueológicas de época romana y ha permitido desarrollar hipótesis muy relevantes sobre las características de la explotación, distribución y uso de los mármoles de Almadén de la Plata. Cantera romana.

No deje de ver: La Antigua Casa Consistorial y la Torre del Reloj, así como la Ruta de los Senderos y Observatorio Astronómico. Torre del Reloj

Guadalcanal El municipio de Guadalcanal se encuentra situado en pleno valle del río Sotillo, al norte de la provincia. Se ubica además en el Parque Natural de la Sierra Norte, por lo que es una zona con montañas y amplias dehesas con bosques de encinas, pinos, etc., además de los bosques galería de los ríos. Durante el período romano pasaba la calzada de Hispalis a Emérita.

Legado Guadalcanal tiene diversos vestigios del asentamiento romano que se alojó en esta zona. Por un lado, en Cerro Monforte encontramos restos que datan de la época republicana (siglo III d.C.). Durante esta época los habitantes aprovechaban el Oppidum Turdetano que en él se asentaba para defender el territorio de los enemigos. Hoy en día se conservan en estelugar restos de murallas y un depósito de agua.

Ermita de Guaditoca

En la zona del Castillo de la Ventosilla encontramos un Castrum romano a tan sólo 500 metros de la Ermita de Guaditoca. Esta edificación romana data del siglo II a.C. y se cree que servía para frenar el empuje del ejército celtíbero. Además se encontraron monedas republicanas romanas y glandes de hondas, así como restos de murallas.

Sarcófago.

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En el Castillejo hay otro Castrum romano del mismo siglo y habitado hasta el V a.C. Se ubica cerca del cruce de la carretera Guadalcanal-Valverde de Llerena con la Cañada de Esteban Yañez, y de él se conservan algunos cimientos y gran cantidad de cerámica. Además se encontró un sarcófago que aún se conserva en un cortijo de la zona. No deje de ver: También destaca el Puente Sevilla, un puente romano del siglo I d.C. El puente de San Benito y la por el que solía pasar un ramal de la vía Augusta, uniendo Hispalis Capilla de San Vicente, así con Emerita Augusta. En Los Castrejones también existen restos de como el Paseo del Palacio, un asentamiento de gran extensión junto al Cortijo del Almendro, el parque más antiguo de la detrás de la Sierra del Agua, sin embargo no hay estudios arqueolólocalidad. gicos que hayan concretado su antigüedad.

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Necrópolis de Carmona.

ruta bética-romana La segunda ruta que vamos a recorrer

es la conocida como Bética-Romana. Comenzamos en la antigua Colonia Iulia Romula Hispalis, una ciudad con una amplia variedad de vestigios del paso de los romanos por nuestra provincia. Desde aquí, esta calzada romana pasa por pueblos con importantes vestigios romanos como Carmona, atravesando las históricas Villanueva del Río y Minas, Fuentes de Andalucía, La Luisiana y San Nicolás del Puerto. Por último, nos dirigiremos a la legendaria Astigi (Écija), para finalizar el recorrido en el municipio de Peñaflor.

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Sevilla

Iulia Romula Hispalis

Está situada dentro de la provincia romana de la Bética en la cual podíamos encontrar ciudades como Hispalis, Astigi, Ostippo, etc. Todas ellas han dejado importantes huellas en nuestra historia y geografía, como murallas, teatros o necrópolis, que conforman un rico patrimonio del que pueden disfrutar los turistas en la actualidad. Sevilla, antigua Hispalis, tuvo durante siglos gran relevancia en la historia de Roma. Aunque la mitología habla de Hércules como fundador de la ciudad, inspirando al emperador Julio César a inaugurarla en el año 45 a.C., lo cierto es que Sevilla fue conquistada por el ejército romano a los cartaginenses durante las Guerras Púnicas, un conflicto bélico que enfrentó a estas dos grandes civilizaciones de la antigüedad. Siendo en el 49 a.C. cuando Julio César fundó la Colonia Iulia Romula Hispalis, que se convirtió en un importante núcleo industrial de la Bética, abasteciendo a Roma con alimentos, aceite, vino y metales.

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Cardo Máximo Decumano Máximo

Foro

57 Hispalis llegaría a ser un relevante enclave estratégico para los romanos que destacó por ser una gran ciudad industrial, comercial y portuaria, utilizada como capital mercantil, mientras que la aristocracia se alojó en la cercana ciudad de Itálica. Municipio natal de los emperadores Trajano y Adriano que gobernarían durante la etapa máxima de expansión del Imperio Romano. Las familias de ambos llevaban asentadas en Hispania desde el siglo II a.C., y estuvieron fuertemente vinculadas con la élite romana, y ello unido a la riqueza y posición social con las que contaban, contribuyó a que pudieran ser capaces de promocionarse políticamente, destacando en diferentes ámbitos.

El esquema urbanístico

Las urbes romanas están divididas en dos calles principales, el Cardo Máximo, que iba desde la actual Iglesia de Santa Catalina hasta la calle Abades, y el Decumano Máximo, desde la calle Águilas hasta la plaza del Salvador. En la época republicana, el núcleo de la ciudad, el foro, se ubicaba entre las calles Bamberg y Argote de Molina. Más tarde, debido al crecimiento de la ciudad, se trasladó a la actual Plaza de la Alfalfa y sus alrededores, donde había mercados, termas públicas, edificios oficiales y templos.

Los únicos vestigios que quedan son los restos del colosal Templo de Hércules, en la calle Mármoles. Según la leyenda, fue el fundador de la ciudad, por lo que se le construyó un templo con seis columnas. También se conoce la existencia de un templo bajo la actual Iglesia de El Salvador, unas termas donde ahora se sitúa el Palacio Arzobispal y una gran cisterna bajo la Plaza de la Pescadería. La muralla era otra de las claves de la ciudad en tiempos de Julio César. Construida para reemplazar a la empalizada cartaginesa, fue ampliada y perfeccionada durante el imperio de César Augusto. Debido a las posteriores modificaciones, únicamente se puede reconocer el material que los romanos usaban gracias a algunas piezas reutilizadas en los Reales Alcázares. Por una parte de la muralla, la Puerta de Carmona, entraba un acueducto que traía el agua desde Alcalá de Guadaíra, conocido como Los Caños de Carmona, por su dirección hacia esa ciudad.

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La ciudad tuvo un importante interés económico para los romanos desde los inicios. Entre sus actividades, se encontraba la comercialización de aceite y mineral. Una prueba de ello es que en la calle Francos se descubrió un edificio que parece ser una corporación de aceiteros. También el puerto, ubicado en el entorno de la actual Puerta Jerez, fue un espacio muy importante para la ciudad y una salida económica.

Legado Ya en el año 49 a.C. la Hispalis romana poseía muralla, foro y construcciones que han logrado superar el paso del tiempo, llegando hasta la actualidad. El foro romano. Los alrededores de la actual Plaza de la Alfalfa constituían el punto de encuentro del Cardo Máximo, que iba de norte a sur, desde la actual Iglesia de Santa Catalina hasta la calle Abades y el Decumano Máximo, que transcurría de este a oeste, desde la actual iglesia de San Esteban, en la calle Águilas, hasta la Plaza del Salvador. Comprendía templos, termas, edificaciones públicas y mercados. Templo de la calle Mármoles. Junto a la actual Iglesia de San Sebastián, en la confluencia de las calles Mármoles y Aire, entre el barrio de Santa Cruz y La Alfalfa, existen actualmente tres columnas intactas que pertenecieron a un templo romano, uno de los mayores vestigios romanos de la ciudad. Estas columnas, en buen estado de conservación, dan

Columnas de la calle Mármoles.

Columnas en la Alameda de Hércules.

la medida de la altura que tenía el templo. El edificio era del tipo hexástilo próstilo, lo que quiere decir que tenía seis columnas en su frente con una hilera de columnas sólo en la fachada anterior. Columnas de Hércules y César. De las seis columnas existentes en el templo de la calle Mármoles, solo quedan tres. Dos de ellas fueron llevadas a la Alameda de Hércules (la tercera se dañó en el transporte), que en la actualidad sostienen las estatuas, ambas obra del artista Diego de Pesquera, que representan al fundador de Sevilla, Hércules, y al forjador de su carácter y revitalizador de la ciudad, Julio César. Se colocaron allí por orden del Asistente de la Ciudad, Francisco Zapata Cisneros, Conde de Barajas, en el año 1578. Estas columnas romanas fueron rematadas con unos capiteles corintios por Asensio de Maeda. El Cardo Máximo. En la ordenación de las ciudades romanas, se trata de una calle principal con orientación norte-sur. El Cardo Máximo de la antigua Hispalis tiene una correspondencia aproximada con la actual calle Alhóndiga, hasta la Catedral. Esta importante calle romana discurría por las actuales Cabeza del Rey Don Pedro, Corral del Rey y Abades. Decumano Máximo. En la planimetría de la ciudad romana, es una importante vía que cruzaba la ciudad con orientación este-oeste. En ella se ubicaban los mercaderes, por lo que era el centro comercial de la ciudad. Hoy es posible situar la correspondencia de esta im-

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Caños de Carmona.

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Murallas de los Reales Alcázares.

portante calle con las de Luchana, Rojas Marcos, Estrella y Don Remondo, basándonos en la situación de los hallazgos arqueológicos del foro republicano o el templo de Mármoles. Acueducto. Los caños de Carmona son los restos de un acueducto romano que existió en Sevilla a pleno rendimiento hasta su demolición en 1912. Se emplearon para su construcción como único material el ladrillo. Constaba de aproximadamente 400 arcos sobre pilares en la zona que estaba a la vista de todos, en algunos lugares con un cuerpo superior también de arcadas, parece ser que es el único existente en España. Su nombre se debe a que la Puerta de Carmona estaba adosada a los Caños de Carmona. Las murallas. Las cercas defensivas de la ciudad fueron construidas en tiempos de Julio César, aproximadamente entre los años 68 y 65 a.C., cuando era cuestor de la ciudad. Esta nueva edificación tuvo como fin reemplazar la antigua empalizada cartaginesa de troncos y barro existente, siendo ampliadas y perfeccionadas durante el imperio de su hijo César Augusto, debido al crecimiento de la ciudad; estaban protegidas por torreones ciclópeos. Los restos materiales de esta etapa sólo son reconocibles en el material reutilizado en época califal en la nueva muralla de los Reales Alcázares. Antiquarium. El comienzo de obras de Metropol Parasol (las Setas de Sevilla) dejó al descubierto restos visibles de gran parte del periodo romano, desde Tiberio (ca. 30 d.C.) hasta el siglo

Antiquarium

Factoría de salazones, Antiquarium.

El Antiquarium, en su fase de excavación.

VI y una casa islámica almohade de los siglos XII y XIII. Dentro del conjunto se halla la correspondiente a los siglos I al VI, que pertenece a la etapa romana, en la que destacan los mosaicos de la Casa Romana, la Casa de la Ninfa y la Casa de Baco, así como un mural de tres metros en el Patio del Océano. Cuenta además con la Casa de la Columna, que contiene el mosaico de la medusa, la Casa de las Basas, la Casa del Sigma, la Casa de la Noria y el Hospitium de los Delfines. Dichos restos, se encuentran en un espacio diáfano rodeados de una membrana de vidrio que los envuelve. Esta estructura se puede visitar y está dividida en tres grandes zonas:   - El paseo arqueológico, que constituye la entrada principal al museo, y en el que se pueden observar restos arqueológicos sin haber aún entrado. El visitante puede recorrer este espacio mediante pasarelas que le conducen a la siguiente zona. - Sala arqueológica: En ella se localizan todos los vestigios encontrados, desde los más antiguos, pertenecientes a una fábrica de salazones del siglo I d.C., hasta un taller de fabricación y decoración de lámparas de aceite, que entre el siglo I y III d.C. pasaron a convertirse en residencias señoriales como la Casa del Tablero o la Casa de la Ninfa, que cuenta con un suelo conservado prácticamente intacto y numerosos mosaicos. Otros vestigios de interés son el callejón occidental que daba acceso a las viviendas anteriores, el también casi intacto hospitium de los delfines, una parte de las canalizaciones del acantarillado, mosaicos, hornos, etc. También se encontraron restos de una casa almohade del siglo XII. 

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Murallas de la Macarena.

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Cisternas Plaza de la Pescadería.

- Por último, el conjunto monumental cuenta con una zona multiusos de casi 1.000 metros cuadrados, con capacidad para albergar grandes eventos culturales. El nombre de Macarena. El antaño arrabal de la Macarena pasa por ser el más característico y también más antiguo de la urbe, ya que se remonta a la época romana, y al parecer -según diversas teorías- también su nombre, que procedería de Macarius-Ena o ‘propiedad de Macario’, referido al lugar donde aún se conserva una torre y hacia donde llevaba una calzada cuyo origen estaba en una puerta de la ciudad, que con el tiempo se llamó Puerta de la Macarena. Cisterna romana. Documentada durante la remodelación de la plaza de la Pescadería, se encuentra una cisterna construida en el siglo II después de Cristo. Esta edificación estaba conformada por tres naves con una orientación aproximada norte-sur, cada una de las cuales tendría una longitud de 41 metros y una anchura de cinco metros. Tan sólo se ha podido excavar la oriental, en la que se detecta su colmatación y abandono a partir del siglo V d.C. Existe un proyecto para abrir al público la nave oriental, al haber sido integrada y conservada bajo el pavimento de la plaza.   Patio de Banderas. A comienzos de 2011 se encontraron los restos arqueológicos más antiguos de la ciudad, que incluyen lo que pudo haber sido una cocina, ruinas de un edificio romano, muros y un almacén portuario.

Cripta del Patio de Banderas.

Museo Arqueológico.

Museo Arqueológico. Una parada imprescindible es el Museo Arqueológico de Sevilla, que cuenta con grandes colecciones como el Tesoro del Carambolo, de origen tartésico, además de las salas que exponen una rica y amplia sección romana. Las piezas correspondientes a esa época fueron fundamentalmente extraídas tanto de Itálica como de Écija, Estepa, Alcalá del Río, Villanueva del Río y Minas, etc. Del mismo modo, existen donaciones realizadas por parte de los Duques de Medinaceli. Como vestigios más destacados, se encuentran la colección de bustos y medallas, obras de cerámica, y piezas funerarias. Sobresalen, además, las esculturas de Venus, Diana Cazadora y Mercurio, que proceden de la época del emperador Adriano. Imprescindibles de visitar también son la escultura Fortuna y la del emperador Trajano divinizado, que nos lo presenta en una actitud heroica. Aunque esta última escultura no conserva ni brazos ni cabeza, se cree que podía portar una lanza, y hay que entender esta obra como un intento de legitimar el poder del emperador Adriano, sobrino segundo del mismo. El Triunfo de Baco, en el Museo Arqueológico.

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Mosaico del Dios Pan.

Palacio de la Condesa de Lebrija. A principios del siglo XX destaca la figura de la aristócrata Regla Manjón y Mergelina, condesa de Lebrija, la cual hizo una magnífica labor de preservación de nuestro legado patrimonial, creando una colección de  enormes proporciones. En su casa palacio, situada en la calle Cuna, resaltan los mosaicos italicenses del suelo del piso de abajo, conservados por completo: el mosaico de Pan y el de Polifemo, este último está considerado uno de los mejores de Europa. También pueden observarse el zaguán con su suntuosa solería opus sectile, mosaicos y piezas escultóricas. No dejes de ver: Reales Alcázares, Giralda, Catedral de Sevilla, Barrio de Santa Cruz, Plaza de España, Parque de María Luisa, Museo de Bellas Artes, Plaza de Toros (Real Maestranza de Caballería de Sevilla) y Torre del Oro.

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Estatua de Dionisos.

Restos romanos en la base de la Giralda.

Mosaico de Ganímedes.

La Rinconada A tan sólo 9 kilómetros de la ciudad de Sevilla, en pleno corazón de la Vega y en el arco Norte metropolitano se encuentra el municipio de La Rinconada. Gracias a los restos arqueológicos hallados, sabemos que el origen de La Rinconada se remonta a mediados del siglo VIII a. C. Entre los principales restos encontrados, destacan cerámicas de retícula bruñida tartésica, barnices rojos fenicios, cerámicas pintadas a bandas ibéricas, así como piezas griegas y oscuras cerámicas campanienses de origen romano.

Legado En este municipio se han encontrado numerosos vestigios romanos en los diferentes yacimientos de la zona. En el Cortijo de la Cartuja se sitúan gran cantidad de restos romanos que se cree procedentes de una villa bajo la loma. Entre las piezas encontradas destacan basas de columnas, sillares, ladrillos, ánforas, una sigillata sudgálica y tégulas. Por otro lado, en Santa Cruz se localizaron en superficie tégulas, ladrillos y sigillata clara en una antigua villa romana ocupada hasta el siglo IV d.C. El Cerro Macareno es lo que los árabes designaban como ‘tell’, un montículo artificial fruto de la acumulación de restos arqueológicos -unos sobre otrosprocedentes de las distintas civilizaciones. De este modo, encontramos en él vestigios de la Edad del Hierro, Iberos, del final de la Edad del Bronce, y de la República Romana. En La Jarilla se encontraron restos romanos bastante antiguos, por un lado al oeste aparecieron nu-

Cerro Macareno.

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merosos fragmentos de tégulas y ladrillos, sillares y teselas de mosaicos tanto blancas como negras. En el Este se encontró una tumba bajo construcciones y tégulas, mientras que en la superficie se hallaron los restos de una villa y necrópolis romana que se utilizó entre el I y el IV d.C. En el Cortijo de Jarilla también se encontraron restos de cerámica y un asentamiento rural romano. En la Hacienda de Los Solares surgieron en su momento varios muros de una villa romana de los que hoy sólo quedan tégulas y algunos ladrillos. En el cortijo vecino a la Venta de la Mediana, salieron a la luz una columna y baza romana en particular, y aún pueden observarse en superficie restos de terra sigillata clara tipo D, ladrillos, etc. Todo ello procedente de una villa romana ocupada hasta el siglo IV d.C.

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Otras zonas que también tienen vestigios romanos son el Cortijo de Majalobas, la Casa de Lebrena, la Hacienda de Buitrago, la Hacienda del Toruñillo, la zona de Cerro del Río y el Cortijo de Toruño. No te olvides de visitar el Puerto el Barco, un antiguo puerto romano utilizado hasta el siglo IV d.C., y que era embarcadero de las mercancías -principalmente ánforas- gracias al fácil acceso desde el mismo a la fábrica.

No dejes de ver: La Casa Consistorial, la Iglesia de Nuestra Señora de las Nieves y el Museo Arqueológico y Paleontológico Francisco Sousa. En el terreno medioambiental destaca especialmente el parque ribereño El Majuelo. Museo Arqueológico

Alcalá del Río

Ilipa Magna

Está situada al norte de Sevilla, en el margen derecho del río Guadalquivir. Sus orígenes se sitúan en la más remota antigüedad. Su enclave a orillas del río, arteria principal de comunicaciones desde la época prerromana, su singular y estratégica ubicación en una meseta, entre la Vega del Guadalquivir y la Sierra Norte sevillana, fue sin duda un factor fundamental para su temprano poblamiento. Como lugar de asentamiento es casi prehistórico, lo demuestran los restos aparecidos en el subsuelo (puntas de sílex y hachas pulimentadas neolíticas). Los hallazgos obtenidos han sacado a la luz excepcionales restos: una necrópolis tartesia en la finca denominada La Angorrilla, inscripciones neopúnicas anejas a la muralla romana, los restos del antiguo foro romano de Ilipa Magna y un largo etcétera. Es considerable la cantidad de restos arqueológicos aparecidos en su término; muchos de ellos se encuentran en el Museo Arqueológico de Sevilla: un toro de piedra, datado en el siglo I a.C., hallado durante las obras de construcción del puente del embalse; un jarro orientalizante de bronce, datado en el siglo VI a.C.; un sacerdote sacrificador, siglos I-II d.C.; una cabeza de patricio romano, siglo II d.C.; diversas aras funerarias, lápidas y numerosos epígrafes de la época romana.

Legado El testimonio más monumental que nos ha llegado a nosotros es la muralla. Su construcción, en torno al siglo I d.C., es un claro ejemplo de la romanización llevada a cabo en la Bética con la llegada de Augusto. La muralla se levantó rodeando la elevación sobre la que se fundó la ciudad, aprovechando las condiciones topográficas del terreno para potenciar sus defensas, a la que contribuyó el hallarse flanqueada a un lado por el Guadalquivir y al otro por el arroyo Casanchas.

Vestigios de la muralla.

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Centro de Interpretación de la Muralla.

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Su planta de tendencia ovalada y 1.500 metros de perímetro delimitó un amplio recinto de 14 hectáreas. Los lienzos de más de 8 metros de altitud quedaron flanqueados por fuertes torres. Al interior, una serie de estribos garantizaban la estabilidad de la estructura. Con esta obra Ilipa fue fuertemente fortificada, quedando garantizado el control de este punto del río Betis, tan importante para el desarrollo económico y comercial no sólo de Alcalá, sino de todo el Bajo Guadalquivir. Durante la dominación romana Alcalá del Río vivió, tal vez, su momento de mayor esplendor. Hasta el nombre de la ciudad romana de Alcalá muestra su grandeza: Ilipa Magna. En términos históricos, merece ser destacada la Batalla de Ilipa o del Vado de las Estacas. Durante la segunda Guerra Púnica entre Roma y Cartago, llega a Hispania Publio Cornelio Escipión ‘El Africano’, enviado por roma para detener el avance cartaginés. En el año 206 a.C., y después de numerosas batallas, ‘El Africano’, al mando del ejército romano, y Asdrúbal, al mando del cartaginés, se enfrentan en la Batalla de Ilipa, en las inmediaciones del hoy conocido como Cortijo de El Vado de las Estacas, en el término municipal. Esta batalla tuvo gran importancia, tal y como recogen numerosos historiadores, y con esta victoria los romanos se asentaron en la Península Ibérica. Patrimonio

Durante más de tres siglos la ciudad gozó de gran importancia, pero con la llegada del siglo III la ciudad se fue sumergiendo en un progresivo declive. La reducción de la producción de las minas y el paulatino traslado del protagonismo portuario a Hispalis trajo aparejada la decadencia de la ciudad y el abandono de casas y edificios que quedaran sepultados bajo las ruinas y el paso de los siglos. No dejes de ver: La Iglesia de Ntra. Sra. de la Asunción, estilo gótico-mudéjar, construida entre los siglos XV-XVI, que cuenta con una torre asentada sobre la base de la antigua muralla romana. La Ermita de San Gregorio de Osseth, de origen mudéjar y con restos arqueológicos de suma importancia.

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Mosaicos hallados en la Casa Hermandad de la Soledad.

Carmona

Carmo

A sólo 30 km de la capital, y sobre la última cota de importancia de los Alcores a 235 m. de altitud, dominando la dilatada Vega del Corbones, está la ciudad de Carmona. La fertilidad de la zona y la fácil defensa del cabezo sobre el que se asienta la ciudad, hizo de Carmona un núcleo de población importante de todos los tiempos. Sus orígenes se remontan al Neolítico, habiéndose encontrado en sus alrededores ricos yacimientos prehistóricos. Ciudad ibérica -uno de sus reyezuelos tuvo una muy activa participación en la segunda guerra púnica (218-202 a.C.)-, fue intensamente romanizada, llegando a tener el privilegio de acuñar moneda.

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Usada y conocida durante la Edad Media con el nombre de El Arrecife, y de la que se conservan algunos restos y un puente, la ciudad actual reproduce, con ligeras variantes, el plano urbanístico romano. Fue, sin duda, este período uno de los más brillantes de su historia. Sus huellas son perceptibles aún. Las dos puertas principales del recinto amurallado (las de Sevilla y de Córdoba) son romanas, así como el anfiteatro romano, el museo de la ciudad y las necrópolis romanas, cuyos principales monumentos son la tumba de Servilia y la tumba del Elefante.

Muralla vista desde la Torre San Pedro.

En el año 206 a.C., Carmona es conquistada por el Imperio Romano; fue intensamente romanizada y se convirtió en uno de los núcleos urbanos más importantes de la Bética, con el nombre de Carmo. Carmona llegó a obtener el privilegio de acuñar moneda; y fue rodeada de un poderoso recinto amurallado que Julio César cita en su ‘De Bello Civile’’; obtuvo la categoría de municipio, perteneciendo al convento Jurídico Asitigitana (Écija), y quedando adscritos sus habitantes a la tribu Galería.

Legado En este municipio se han encontrado numerosos hallazgos del paso de roma como puentes, restos de calzada, edificios e incluso algunas monedas del periodo romano en nuestra provincia.

Puerta de Sevilla

Es unos de los monumentos más destacados del conjunto arquitectónico de Carmona. Su origen es del siglo IX a.C. En ella aparecen representados los hitos y acontecimientos de la historia de occidente con Carmona como protagonista. De este modo, encontramos en los sillares de la puerta la cultura de los habitantes del mediterráneo oriental, desde los fenicios hasta los cristianos. Desde su construcción se hicieron numerosas reformas para hacer frente al ejército romano, y posteriormente en el siglo I d.C. por parte del propio pueblo romano. Fueron sus reformas las que hicieron de Carmona “la ciudad más fuerte de la bética durante la antigüedad” tal y como declaró César al conquistarla. Las antiguas murallas carmonenses abarcaban un recinto de casi 50 hectáreas. La Puerta de Sevilla estaba situada al oeste, que era la zona de más fácil acceso a la ciudad, por lo que la puerta se fortificó para hacerla casi inexpugnable. Se conocen datos de fortificaciones en esta zona desde los siglos XIV y XII a.C. Los cartagineses comenzaron a construir el edificio actual entre el 237 y el 206 a.C. y cuando los romanos conquistaron la zona reformaron esta fortaleza. La obra romana se centró en la construcción de la entrada grande que hay actualmente, con un sencillo arco de medio punto y en la creación de otra pequeña puerta (poterna) que hay al norte. Entre los siglos IX y XII d.C. los almohades construyeron arcos de herradura en las partes interior y exterior de la puerta principal, así como aljibes, muros y barbacanas.

Patio del Alcázar de la Puerta de Sevilla.

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Anfiteatro.

Museo de la ciudad.

Anfiteatro

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El anfiteatro es del siglo I a.C. y estaba destinado a acoger espectáculos de fieras, así como manifestaciones de tipo artístico y cultural. La zona mejor conservada es la meridional. Dividido en tres partes, por un lado la “ima” y la “media cavea” situadas a nivel de la calzada; y por otro, la “suma cavea”, única zona edificada. En cuanto a las gradas y los vestíbulos, se cree que estaban cubiertos con planchas de algún material noble, incorporando nichos para las tradicionales estatuas de emperadores y otras figuras ilustres.

Museo de la ciudad

Cuenta con un total de 16 salas en las que se muestra la historia de la formación de Carmona. De vestigios romanos, podemos ver fragmentos de losas de las principales calles, basas de columnas y restos del foro, situado en la actual plaza de San Fernando, que constituía el núcleo de la vida pública de la ciudad. Destaca la maqueta que muestra la distribución de la tradicional casa romana. Es posible encontrar restos de termas, teatros, circo, anfiteatro, o incluso de la necrópolis; también es posible, observar el trazado del Cardo y el Decumano.

Necrópolis

Fue construida en el siglo I a.C., aunque no llegara a descubrirse hasta finales del siglo XIX. La técnica más utilizada era la incineración, que tenía lugar en quemaderos excavados en la roca, en los que se encontraban las fosas en las que se podían depositar las cenizas, siendo cubiertas con sillares o ladrillos.. Una vez enterrados se depositaba una estela con el nombre del difunto. Dentro de la necrópolis podemos encontrar mausoleos colectivos y monumentos como la tumba de Servilia y la tumba del Elefante.

Tumba de Servilia.

El mausoleo colectivo, cámara subterránea familiar, era la forma más habitual de enterramiento en la necrópolis de Carmona. El acceso estaba precedido por un pozo escalonado y dentro de la cámara podíamos encontrar un banco en la parte inferior de las paredes para las ofrendas. Sobre él se sitúan los nichos, que podrían ser cerrados por puertas o losas, de los que hoy se conservan algunos restos. Normalmente las tumbas se decoraban y es este yacimiento uno de los que más pinturas conserva. En cuantos a las dos tumbas mencionadas, la de Servilia es la más monumental de las estructuras tradicionales de la necrópolis, se cree que debió pertenecer a una familia poderosa romana de la época de Augusto. Simula ser una lujosa mansión con un amplio patio porticado que precede a diferentes estancias, una de las cuales es una galería cubierta donde se cree que estuvo originariamente la escultura de Servilio. Mientras que la tumba del elefante constituye un santuario dedicado al culto de las divinidades orientales de Cibeles y Attis, quienes fueron muy importantes en Roma, aun siendo la figura del elefante la que mayor fascinación generó y se convirtió en el símbolo más destacado de la estructura. 

Puente de la Vía Augusta

Este monumento se ubica al pie de la ciudad, en uno de los tramos de la vía que conectaba la Colonia Patricia (Córdoba) con Hispalis. Se trata de una calzada de losas de piedra, con un puente de cinco ojos, en los márgenes de la vía se situaban los asentamientos romanos. Dicho puente tiene una longitud de 33 metros y 3,34 metros de altura. El arco central es casi el doble de ancho que los otros cuatro y se caracteriza por su forma de rosa, con doble arquivolta, que bordea la boquilla interior. Todo ello de ladrillo. Debido a la conservación del mismo durante la época almohade, existen en él algunos elementos propios de la arquitectura hispanomusulmana. No dejes de ver: La Puerta de Córdoba, la Iglesia de San Pedro, la Capilla de San Francisco y la Fuente de los Leones. Aprovecha la visita para realizar alguna de las rutas ambientales que ofrece el municipio como la de Los Pilares así como la de la Cueva la Batida.

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Tocina El municipio de Tocina forma parte de los pueblos de la Comarca de la Vega del Guadalquivir, ocupando una posición central en la provincia, a 37 km de la capital. Los orígenes de este municipio se remontan a épocas muy antiguas, desde los íberos, que le otorgaron el nombre de Tucci. Sin embargo, no es hasta el período turdetano cuando adquiere especial relevancia, pasando a llamarse Tucilla y floreciendo especialmente durante la Época Romana. Aunque se desconoce cuál de los topónimos se utilizaba durante dicho periplo para referirse a esta ciudad, lo cierto es que cambia de nuevo durante la ocupación árabe, llamándose Taxana.

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Entre los hallazgos romanos encontramos vasijas funerarias, lucernas y sillares. También se han descubierto monedas y ánforas, así como restos de villas romanas y de áreas de servicios, similares a almacenes, como el encontrado en la Fuente de Mocho. Estos vestigios romanos no son visitables.

No dejes de ver: La Capilla de Nuestra Señora de la Soledad, la Iglesia Parroquial de San Vicente Mártir y la Parroquia Nuestra Señora de Fátima.

Iglesia Parroquial de San Vicente Mártir. Iglesia Parroquial

Villanueva del Río y Minas

Munigua

Se sitúa en la Vega Alta del Guadalquivir, a orillas de la Ribera del Huéznar y al pie de la Sierra Norte. Se trataban de dos municipios diferenciados, hasta que en 1944 se le cambia el nombre a Villanueva del Río pasando a llamarse como hoy lo conocemos. Se caracteriza por un paisaje minero, aunque en Época Romana era un importante puerto fluvial, cuya villa tuvo que rehacerse después del periodo árabe, de ahí que fuese bautizado como Villanueva. En el siglo XVII se descubren las minas de carbón cerca del municipio, por lo que Felipe III permitió que esta mercancía se llevase en barcazas hasta Sevilla. Así, surge un poblado minero que más tarde pasará a ser la barriada de Las Minas, y a recibir el pueblo el nombre de Villanueva de las Minas. En el siglo XIX, debido a la opulencia que se adquirió con la extracción, el gobierno acepta las peticiones de este barrio -cuyo poderío económico era mayor- para convertirse en cabeza del municipio. En 1944 se volvió a modificar el nombre por el que figura en la actualidad.

Legado En el municipio descansa la antigua ciudad minera romana, cuyos magníficos restos nos hablan de una vida llena de esplendor y riqueza: Mulva -también conocida como Munigua– es uno de los más bellos conjuntos arqueológicos de España. Este yacimiento fue descubierto en 1975 y tiene la categoría de Bien de Interés Cultural. El Castillo de Mulva, o Munigua, tuvo dos períodos de ocupación, uno prerromano y otro romano. Dentro de él destacan las escorias del hierro, pues la actividad principal del asentamiento se realizó en torno al trabajo de este metal. A los pies de Sierra Morena y cerca del Guadalquivir, los visitantes podrán descubrir el Santuario de Terrazas, que corona la colina sagrada, el foro, las termas, las casas, la necrópolis y la basílica. Munigua

Además, encontramos el Templo de Podio, situado en una segunda terraza, el Pórtico, que tenía dos plantas y en una de sus esquinas, un altar a Mercurio.

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El foro y la basílica se encuentran en la terraza inferior. En la basílica hay cuatro estancias, aunque sólo se han identificado tres: la mayor, que corresponde a la curia; en la siguiente se halla un monumento al Dis Pater aunque se desconoce cuál era el uso de esta sala; la tercera estancia es el tabularium o archivo de la ciudad y, por último, al sur se encuentra el centro jurídico y comercial. En cuanto a las termas, están decoradas por paneles con grandes rectángulos rojos y líneas amarillas, que en la sala del ábside tapan una anterior decoración con motivos vegetales. La sala se encuentra precedida por una estatua de Ninfa, con una fuente a sus pies. La necrópolis, consta de dos zonas de enterramiento, principalmente de incineración y sin apenas ajuar. La mejor conservada de estas zonas se encuentra en torno al mausoleo. Necrópolis.

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No dejes de ver: El Complejo Industrial Pozo nº 5 y la Iglesia Santiago el Mayor, además de visitar el Paraje Natural de los Arenales del Parroso, de una increíble belleza paisajística e ideal para realizar senderismo y cicloturismo.

Fuentes

Obúlcula

de Andalucía

Está emplazado en una fértil llanura entre los ríos Genil y Corbones, en la comarca de la Campiña. Se formó en el siglo XIX, por la unión de los señoríos de Fuentes y la Monclova. Durante la Época Romana estuvo muy poblada adquiriendo cierta relevancia. Muy cerca estaba la antigua Obúlcula, que aunque de origen turdetano, pronto pasó a manos de Roma.

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Castillo del Hierro.

En los Cerros de San Pedro y Obúlcula, dentro del municipio de Fuentes de Andalucía, se aprecia claramente la presencia romana, de donde se han extraído restos de cerámica campaniense, en el primero, y un ataúd de plomo, con monedas así como restos de un edificio que posiblemente fuesen unas termas, en Cerro de Obúlcula. Tras la pacificación de Hispania, el asentamiento abandonó los Cerros de San Pedro y se acercó a la Vía Augusta.

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La dominación romana provoca el auge de las ciudades que ya existían. Sin embargo, frente a la urbanización de las antiguas poblaciones, se produjo una dispersión de la población, surgiendo numerosas villas orientadas a la explotación agrícola, asentadas sobre suelos fértiles. Actualmente, se han encontrado restos de las mismas en el casco urbano -en la Calle la Luna-, cortijos de Santa Juliana, el Travieso, la Argamasilla y la Fuente de la Reina. Entre los vestigios arqueológicos destacan un yacimiento del antiguo núcleo de población que hemos mencionado arriba, tanto en la zona de Obúlcula, Añoreta, Argamasilla y Aljabara; así como las ruinas de un molino utilizado para producir aceite localizado en Los Pinos y restos de ingeniería romana en Fuente de La Reina.

No dejes de ver: El Castillo de la Monclova, de la Edad Media, la Torre Telegráfica de la Monclova, del siglo XIX, y disfrutar de las rutas ornitológicas del Complejo Endorreico de las Lagunas de Lantejuela.

Lagunas

La Luisiana La Luisiana está situado en la Comarca de la Campiña. En época romana se encontraba muy cerca de las colonias de Écija y La Monclova, y en ella podemos encontrar aún restos de varias villae rusticae vinculadas a la explotación de los olivos. Aunque se han hallado restos procedentes tanto del Paleolítico y Neolítico como del Período Íbero-Tartésico, no es hasta la Época Romana cuando adquiere una gran relevancia económica. De este período, encontramos una gran cantidad de hallazgos arqueológicos.

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Dentro de los vestigios romanos destacan los baños, un edificio de interés tanto artístico como arqueológico y que se cree relacionado con una villa situada a 300 metros de las termas. El edificio, de planta rectangular, cuenta con una piscina que aún conserva su forma escalonada, típica de un balneario. En el lado noroeste se ha encontrado una galería subterránea que se cree que es donde se hallaba el sistema de calefacción de los baños. En la estructura del edificio se distinguen dos partes: Por un lado, la estructura original, donde encontramos la piscina mencionada, que está bastante deteriorada en la parte sur debido a la apertura de un pozo para riego en el siglo XX. Se cree que fue utilizado como balneario medicinal para las clases altas, aunque su uso fue recuperado con la colonización a finales del XVIII y siguió funcionando como baños públicos hasta la Guerra Civil. Por otro lado, la cerca o vallado fue construida en ladrillo, con planta rectangular, y está compuesta por un pabellón a cada lado de la alberca, que sirvieron como vestíbulos y están fechados a finales del siglo XVIII. En la actualidad hay un proyecto de balneario cerca del yacimiento para volver a hacer uso de las aguas medicinales que lo han caracterizado. No dejes de ver: La Casa de Postas y la Iglesia Parroquial de la Purísima Concepción. Baños romanos.

Casa de Postas

San Nicolás del Puerto

Localizado en la comarca de la Sierra Norte, y dentro de su Parque Natural, este pueblo está rodeado de cerros y está cerca del nacimiento de la Rivera del Huéznar. Sus orígenes se remontan a la época celta, que crearon un asentamiento denominado Iporci. Más tarde, tuvo lugar la colonización romana, que ha dejado importantes huellas que se han conservado hasta hoy.

Legado En el municipio se encuentran dos vestigios romanos: por un lado, un puente situado sobre el río Galindón, y por otro, una columna con capitel incrustada en una esquina de la parroquia, y que debido a ello suele pasar inadvertida.

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Cerro del Hierro

No dejes de ver: La Ermita de San Diego y los asombrosos paisajes del Cerro del Hierro y nacimiento del Huéznar.

Puente sobre el río Galindón.

Écija

Astigi

Municipio situado entre Córdoba y Sevilla, en pleno valle del río Genil. Ha sido apodada la Ciudad del Sol así como Ciudad de Las Torres. Este pueblo fue ocupado por los romanos durante las campañas en Turdetania de Escipión y Silano, aproximadamente en el 208 a.C. Unos doscientos años después, el emperador Augusto le otorgó el nombre de Colonia Augusta Firma Astigi, en lugar del antiguo Astigi. Desde ese momento, al ser ascendida al rango de Colonia, cobra un gran auge. A ello, además, contribuye la fijación en Astigi de un Conventus. Según los testimonios recogidos, era una ciudad con mucho movimiento durante el Imperio y con grandes edificios monumentales. Esto continuó incluso durante la decadencia del Imperio Romano, hasta las invasiones germánicas del siglo V d.C.

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En Astigi los visitantes también encontrarán importantes huellas arqueológicas de esta civilización. Su colonia romana llegó a convertirse en la capital de uno de los cuatro conventos jurídicos de la Bética. En esta zona, el Imperio Romano se dedicó a exportar ánforas de aceite, convirtiéndose en la principal ciudad exportadora durante los siglos II y III d.C.

Amazona herida, del Siglo II. Museo Histórico de Écija.

La ciudad moderna fue construida sobre las ruinas romanas por lo que no se conservan demasiados restos romanos, aunque sí se han rescatado esculturas, mosaicos, ánforas y otros objetos de la vida cotidiana. El mayor yacimiento se encuentra en El Picadero, donde existen muros de un antiguo edificio público muy bien conservado, casi equiparables con los de Pompeya. Además, de forma casi intacta, existe un estanque romano de finales del I a.C. en la Plaza del Salón. Museo Histórico

La mayoría de los restos romanos de la ciudad se encuentran en el Museo Histórico Municipal de Écija, parada casi obligatoria en este municipio; allí podemos encontrar numerosas esculturas como la Amazona Herida, además de un conjunto de inscripciones, capiteles, mosaicos y menaje doméstico de esa época.

Estanque romano

Localizado a la espalda de un templo romano, podemos encontrar este estanque que aún se conserva en buen estado. En el interior hay numerosas muestras artísticas, epigráficas y escultóricas que también se encuentran en el Museo de Écija. Del conSala de los mosaicos. junto escultórico rescatado cabe mencioMuseo Histórico de Écija. nar un amplio y homogéneo grupo de escultura ideal, destacando la amazona tipo Sciarra, conservada, casi intacta, incluso con rastros de policromía.

Reales Alcázares

En este conjunto arquitectónico encontramos restos de varias civilizaciones, siendo los romanos los mejor conservados. Destaca el mosaico de dos caras de Baco, actualmente en restauración, y el descubrimiento de un edificio romano. El emperador Augusto, en el año 14 a.C. modificó la planta de la ciudad, con una estructura parcelaria octogonal, que comparte el diseño de la planta del Cerro del Alcázar, situado ocho metros por encima del foro y al suroeste del mismo. No dejes de ver: La Iglesia de Santa Cruz y la Iglesia de Santiago y los paisajes de la campiña mediante las numerosas rutas ecuestres.

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Peñaflor

Celti

Peñaflor es un municipio ubicado en la llanura aluvial del río Guadalquivir, muy cercano a su orilla derecha, pertenece a la comarca de la Vega Alta se encuentra en las estribaciones de Sierra Morena. Esta situación privilegiada ha hecho que posea una historia muy larga y fructífera, sobre todo en épocas antiguas. En cuanto al período romano, cuando era Celti, al principio había diferentes hipótesis sobre la localización de esta ciudad, pero los datos aportados por Plinio y los restos y estructuras urbanas que se han ido encontrados en la zona permiten afirmar que sin duda la Celti romana se situó en la actual Peñaflor. Este pueblo ha destacado por su importancia agrícola y minera a lo largo de la historia, y en el período romano fue un importante puerto fluvial en el triángulo Córduba-Astigi-Hispalis.

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Legado Entre los principales vestigios romanos destaca la estructura urbana del oppidum de Celti, surgida en excavaciones recientes en la zona de la Viña y que hoy forma parte del Conjunto Arqueológico Casas Cuevas, que pertenece a la necrópolis oriental de Celti. Esta ciudad amurallada tenía una ubicación estratégica para aprovechar las ventajas de la comunicación a través del río, por un lado, y de la sierra por otro, así como para resguardarse de los peligros que pudieran venir dada la proximidad del río Betis. En cuanto al abastecimiento de agua, ésta procedía de Almenara, y se transportaba a la ciudad mediante un acueducto. Fuera del recinto amurallado se localizaba la necrópolis, bien en la parte baja del pueblo o en el antiguo camino de Sevilla, orientado a la sierra. En dicha necrópolis se hallan una serie de cuevas naturales y artificiales utilizadas en época romana con fines funerarios.

Casa Cuevas.

También se han encontrado restos de tumbas, mosaicos, monedas, inscripciones epigráficas, ajuares, y de columnas -tanto basas como capiteles-, que destacan el papel fundamental que tuvo la civilización romana en la zona. Otros vestigios del lugar son ánforas procedentes del comercio de aceite que iban destinadas a Roma y se acumulaban en el monte Testaccio y las cuales incluían marcas de los propios alfareros. El periodo de romanización tuvo dos niveles: uno, turdetano-romano (republicano) entre los siglos I y II a.C. y un nivel alto-imperial, que corresponde a los siglos I y II d.C., donde el cambio es mayor pues incluso se construye un foro, lo que representa la transformación sufrida a raíz de la influencia latina.

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Castillo de la Almenara.

No dejes de ver: Los castillos de Peñaflor, Almenara y del Toledillo, así como el dique ciclópeo El Higuerón y la Iglesia Parroquial de San Pedro Apóstol y el Convento de San Luis del Monte. Iglesia Parroquial

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Canteras de la antigua Urso, Osuna.

vía augusta La última de las rutas

es la llamada Vía Augusta, la calzada romana más larga, con una extensión total de 1.500 km. La empezamos en el municipio de San Juan de Aznalfarache, llamado entonces Osset Iulia Constantia, y desde allí nos dirigiremos a otras localidades llenas de historia como Alcalá de Guadaira y los municipios de Utrera, y la antigua ciudad de Martia (Marchena). De Marchena pasamos a adentrarnos en las calles de La Puebla de Cazalla y empaparnos con la cultura que inunda este pueblo. La siguiente parada es El Saucejo, con vestigios fundamentalmente agrícolas, hasta llegar a la gran Urso (Osuna), que adquirió un importante papel en la II Guerra Civil entre Pompeyo Magno y Julio César (49-45 a.C.). La próxima parada sería Gilena, municipio muy prolífico con 36 yacimientos romanos. El final de recorrido estaría protagonizado por las antaño conocidas como Ostippo (Estepa) y Ventippo (Casariche), destacando en esta última su cantera romana. Todas estas localidades han sido profundamente marcadas por siglos de historia y por la huella que en ellas dejaron los numerosos pueblos que pasaron.

Restos romanos de Ventippo (Casariche).

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San Juan

Osset Iulia Constantia

de Aznalfarache

Municipio localizado en el extremo oriental de la comarca del Aljarafe y en la orilla derecha del Guadalquivir. Se han encontrado numerosos restos arqueológicos pertenecientes a los distintos pueblos que ocuparon la zona, entre ellos turdetanos y, por supuesto, romanos. A partir de Augusto, la ciudad amurallada turdetana de Osset pasó a ser conocida como Osset Iulia Constantia. Esta ciudad tuvo gran relevancia debido a su situación estratégica y al encontrarse amurallada por lo que destacó como atalaya defensiva de Hispalis. La mayor actividad se localizaba en el barrio del Monumento, aunque se han encontrado también vestigios en el resto del municipio como en la Hacienda Valparaíso, en la plaza de la Mujer Trabajadora, o incluso en la Carretera hacia Coria del Río.

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San Juan de Aznalfarache guarda también importantes restos arqueológicos procedentes del municipio romano de Osset Iulia Costantia, que pueden visitarse tanto en el Centro de Interpretación del Patrimonio Arqueológico de San Juan, en la Plaza del Dr. Cariñanos, como en la Sala de los Aljibes, en la Plaza de Otto Engelhardt -donde pueden contemplarse rastros de la muralla que una vez estuvo alojada en el municipio-. Todos los restos están datados de entre el siglo I a.C. y el III d.C.

Centro de Interpretación. Centro Interpretación

En la Sala de los Aljibes los visitantes pueden contemplar dos aljibes del II d.C., se trata de dos infraestructuras que habitualmente se situarían debajo de la planta baja de las viviendas de lujo romanas. Mientras que el mayor de los aljibes albergaba agua potable procedente de la lluvia, el menor fue utilizado probablemente como despensa, pues se han encontrado en él piezas de ollas y jarros en el fondo. Por último, en el Centro de Interpretación conviven restos de dos períodos romanos distintos: el Augusteo, del siglo I a.C. y el imperial, que abarca los siglos I al III d.C. Del período Augusteo destaca un complejo industrial con sus respectivas piletas de fermentación y decantación, una bodega de almacenamiento, mientras que de la Época Imperial encontramos restos de una plaza pública o foro, con una fuente en excelente estado de conservación. Recomendamos a los visitantes que no se pierdan la exposición sobre urbanismo y vida romana, con mosaicos, ánforas y monedas.

No dejes de ver: La Capilla de Nuestra Señora del Rosario y el Complejo Monumental de la Iglesia de los Sagrados Corazones. Para los más pequeños, La Buhardilla es una granja escuela dentro del municipio donde podrán disfrutar en contacto con la naturaleza.

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Alcalá

Osset Iulia Constantia

de Guadaíra

Se encuentra en la comarca de Los Alcores, a 16 km de la capital, y cuenta con un patrimonio histórico de considerable interés, donde destaca el castillo almohade sobre el cerro que domina visualmente el pueblo. Durante el período romano, que se caracterizó por la reorganización del territorio en villas, parcelas de explotación agrícola independientes, los numerosos vestigios encontrados hacen creer que en Alcalá se localizó una de estas villas, como es el caso de la Torre de la Membrilla o la situada cerca de Pelay Correa. También en la carretera de Morón, en El Rosalejo, hubo otro importante asentamiento.

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Torre de la Membrilla.

Legado Podemos hallar numerosos yacimientos arqueológicos de lo que posiblemente fue una villa romana. Destaca el de la Torre de la Membrilla y la villa situada en la zona próxima al Camino de Pelay Correa, con mosaicos y espacios productivos. Destaca también el asentamiento que se encuentra en la carretera de Morón, en el Rosalejo, de donde se extrajeron una serie de importantes ánforas, recipientes de cerámica para el transporte de productos agrícolas. La colección arqueológica se encuentra en el Museo de Alcalá de Guadaira. Los visitantes deber ver el Castillo de Marchenilla, situado donde en época romana encontrábamos un asentamiento de desconocida envergadura, gracias a un establecimiento agrícola relacionado con una ciudad cercana en la Mesa de Gandul. Destaca igualmente el Castillo de Alcalá de Guadaira, uno de los conjuntos fortificados más importantes de la provincia.

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Castillo de la Marchenilla.

No dejes de ver: Este municipio destaca por sus paisajes de campiña, olivares y dehesas por lo que se recomienda realizar excursiones senderísticas. Dentro de ello recomendamos el área de Gandul, por estar impregnada de historia. Sin olvidarnos del impresionante Recinto amurallado en el Cerro del Castillo. Ruinas de Gandul. Recinto amurallado

Utrera

Utrer

Su nombre en latín hace referencia al lugar o industria de odres y vinos, las dos claves de sus campos. La historia de este municipio es una de las más largas de la provincia, pues en él se han encontrado restos procedentes del Neolítico, como hachas y puntas de flecha, siendo el descubrimiento más relevante la Necrópolis de Olivar Alto, con más de cien enterramientos. De Época Romana, encontramos el Puente de las Alcantarillas, así como numerosas estatuas, monedas o cerámicas.

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En este municipio recomendamos a los viajeros visitar el Puente de las Alcantarillas, de origen romano, que abarca también la torre que se encuentra a su lado. Este puente fue una importante vía de comunicación dentro de la Vía Augusta. Antes había dos torres -una a cada lado del puente- hasta que se mandó

Puente de las Alcantarillas.

derruir una de ellas para mejorar el acceso de los vehículos. En el puente hay una inscripción romana grabada en piedra sobre el pilar central, donde se hace constar que por dicho puente pasaba la Vía Augusta. En la zona aledaña del Arca del Agua han aparecido también restos romanos, consistentes en una villa romana en la que se distinguen dos zonas: una industrial, con hornos cerámicos, silos y estancias de labor y fundición. Se cree que era de cierta relevancia, dado su tamaño. En cuanto a la segunda área, es de vivienda, por los elementos hasta ahora hallados en el yacimiento. Esta villa ha sido datada entre los siglos I y IV d.C.

El Niño Perdido.

91 No dejes de ver: Monumentos tales como el Castillo, la Puerta del Perdón en la parroquia de Santiago el Mayor, la Casa de Arias Saavedra o El Niño Perdido, entre otros. En cuanto a turismo medioambiental, Utrera cuenta con la Reserva Natural del Complejo Endorreico de Utrera, compuesta por las lagunas de Alcaparrosa, de Arjona y de Zarracatín.

Castillo.

Reserva Natural

Marchena

Martia

Este municipio se encuentra en pleno Valle del Guadalquivir, en la Campiña Sevillana. Se han encontrado vestigios arqueológicos que demuestran la presencia de asentamientos de la Edad de Bronce, pero no es hasta el 169 a.C, cuando los romanos fundan la ciudad de Martia. La creación de esta ciudad coincidió con un período de paz entre las guerras púnicas. Se cree que debió de ser una villa dedicada a la explotación agrícola y que no debía tener demasiada población, pues no es hasta época musulmana cuando adquiere realmente esplendor, gracias al desarrollo urbanístico y la construcción de una muralla alrededor de ella.

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Martia era una ciudad residencial y agraria para los romanos. Gracias a las obras de mejora en las infraestructuras de abastecimiento de aguas del municipio, afloró un yacimiento de origen romano: en una zona de 200 metros de largo y 2 de ancho, se encontró parte de un asentamiento romano. Algunos de los vestigios encontrados son unos muros de sillarejo trabados con argamasa de alta calidad, pavimentos de tierra batida, otros de mortero de cal e incluso un mosaico bastante fragmentado. Otros hallazgos menores que pueden visitarse son los restos de cerámica y cuentas de vidrio encontrados, parte del sistema de drenaje de las calles, un tramo de calzada y un estanque circular. Este último está preparado y aislado, por lo que se cree que fue un estanque donde recoger las aguas de los manantiales cercanos. Ha sido datado entre el siglo I a.C. y II d.C., aunque hay indicios de que hubo ocupación hasta el siglo V d.C. Se ha hallado también un enterramiento que contiene restos óseos humanos que aún están estudiándose. No dejes de ver: El Museo de Zurbarán (en la Iglesia de San Juan Bautista), el Arco de la Rosa, la Puerta de Morón y la Puerta de Carmona, así como la Plaza Ducal y el Convento de la Purísima Concepción, con sus exquisitos dulces. Muralla.

Museo Zurbarán

La Puebla de Cazalla

Castra

Su nombre podría derivar de la palabra castra, que significa campamento militar, y que los árabes la transformarían en Castalla. Este municipio, a orillas del río Corbones, ha acogido importantes asentamientos desde el Paleolítico, pasando por pueblos del Neolítico, turdetanos, romanos y visigodos. De Época Romana destaca el núcleo urbano de Municipium Flavium Villonensis que contó con una ley municipal propia, que a día de hoy puede encontrarse en el Museo Arqueológico de Sevilla.

Legado En La Puebla de Cazalla se encontraron importantes documentos legales: el Municipium Flavium Villonensis y su Lex. En cuanto al primero, eran unas estructuras políticas y administrativas que permitían el acceso a la ciudadanía conquistada por Roma, mientras que la Lex es un bloque de piedra con inscripción romana que hacía mención a Villo y a una población indígena. Estas tablas dictaban cómo se podía llegar a acceder a la vida social, cultural y política de Villo. Se han encontrado más de cuatro lex por la zona, la Lex MFV encontrada en La Estacá eran once tablas a dos columnas que contenían un total de 67.452 letras.

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Museo del Aceite.

No dejes de ver: El Museo del Aceite y el Museo del Arte Contemporáneo José María Moreno Galván así como la Ermita de San José y el Convento de Nuestra Señora de la Candelaria. Museo del Aceite

El Saucejo El Saucejo se encuentra en plena Sierra Sur de Sevilla. Se han encontrado restos pertenecientes a distintos poblamientos prehistóricos. El descubrimiento de la técnica metalúrgica tuvo gran expansión y afectó incluso al propio paisaje del municipio, existiendo varios cerros con forma de meseta que influyeron en posteriores asentamientos del periodo ibérico e incluso romano.

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En el municipio de El Saucejo hay varios yacimientos romanos, principalmente poblados y villas de carácter agrícola, con toda clase de restos, tanto de sus viviendas como de sus actividades agrícolas y restos funerarios. Destaca el yacimiento íbero-romano de Irni, en el vado del Yeso, donde se encontró la copia más completa de la ley municipal Flavia -hecha sobre bronce- y un texto del Senado Consulto de Neo Pisón Padre. Estas piezas pueden visitarse en el Museo Arqueológico de Sevilla. Aunque muchos de estos restos sí son visitables, al estar al pie de carriles o bien en zonas agrícolas, hay otros que no son visitables al estar situados en parajes inaccesibles, como el cerro de Irni. Los que sí permiten la entrada de visitantes, se encuentran en fincas particulares usadas para el pastoreo o la agricultura, por lo que no es posible realizar visitas organizadas. No dejes de ver: La Aldea de Mezquitilla, donde resalta el espectacular paisaje natural y La Fuente del Moro. También recomendamos el edificio del Ayuntamiento, la Ermita de San José y la Fuente Cuatro Caños. Fuente del Moro, Aldea de Mezquitilla. Ermita de S. José

Osuna

Urso

Osuna se encuentra situada en la Sierra Sur de Sevilla. Durante la ocupación romana, Viriato derrotó a Quinto Octavio Máximo y tras la conquista se le otorgaría el escudo al municipio, que se cree que es el más antiguo de España -aunque haya sufrido varios cambios desde entonces-. Más tarde, durante la última etapa de la República Romana, tuvo lugar la II Guerra Civil en la que la ciudad apoyaría al bando de Pompeyo contra César, siendo el reducto final de resistencia. Tras su conquista alcanzó una gran prosperidad y consiguió convertirse en Colonia Genitiva Julia. Entre los privilegios obtenidos, consiguió un ejército propio -la Regio Urusaria, con unos 7.000 soldados- y su propia moneda, además de los títulos de Nutrice y Civitas Inmune. Necrópolis.

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Coto de las Canteras.

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Legado En el municipio de Osuna también encontramos una extensa colección de vestigios romanos. Por un lado la necrópolis tardorromana, y por otro, el teatro romano de la ciudad. En cuanto a la necrópolis, es un espacio abierto con acceso gratuito, en la que se puede observar cómo algunos de los nichos aparecen divididos en departamentos con techos abovedados y excavados en la roca. Además los muros están ricamente decorados, aunque la mayoría de los expertos creen que las pinturas son posteriores, de la época paleocristiana. Muchos de los restos encontrados en el yacimiento se encuentran en el Museo Arqueológico de Osuna. Debido a los numerosos saqueos que sufrió la necrópolis, la colección de cerámica y vidrios romanos que encontramos en el museo no es tan amplia como se hubiera deseado, pudiendo haber sido uno de los mejores Museos Nacionales de Cerámica y Vidrios Romanos.

Otra importante parada es el Teatro Romano de Osuna; situado en una propiedad privada que actualmente no se puede visitar, pero donde se han hallado numerosas piezas de época romana, como placas de mármol, algunas con inscripciones. Hoy solo pueden contemplarse una seis o siete filas de gradas sobre el terreno. También, entre numerosos objetos arqueológicos descubiertos, están las tablas de bronce fundacionales de la ciudad, en la zona donde se cree que se situaba en el foro. En cuanto a las canteras de la antigua Urso, se encuentran en el llamado Coto de las Canteras, del que se dice que es la ‘Petra’ de Andalucía, haciendo refeMuseo Arqueológico. rencia a la ciudad de Petra en Jordania. Coto de las Canteras Las canteras son una gran galería, con una cueva de 27 metros de altura que constituyen una sorprendente obra arquitectónica. En el Museo Arqueológico de la ciudad se conseran la mayoría de los objetos de esta época hallados en la zona, principalmente cerámicas y una colección de vidrios romanos.

No dejes de ver: La Colegiata de Osuna, el Palacio del Marqués de la Gomera y la Universidad. Para los amantes de la naturaleza, les recomendamos el Pantano del río Corbones. La Universidad, con La Colegiata al fondo. La Colegiata

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Gilena

Silex o Silena

Su nombre en latín se cree que significa piedra y lugar de la piedra, respectivamente. Gilena es un municipio situado en el valle que rodea las Sierras de Gilena, que anteriormente perteneció a la Antigua Encomienda de Estepa, de la Orden de Santiago. Gracias a su situación geográfica y abundancia de agua, han pasado por la zona numerosas civilizaciones que han ido dejando su particular impronta, encontrando vestigios desde el Calcolítico.

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Gilena posee un total de 36 yacimientos arqueológicos romanos, desde la Baja República hasta la época Tardorromana, que abarcan desde el ámbito doméstico hasta el ceremonial y funerario, incluida una ciudad y espacio termal declarados Bien de Interés Cultural. En ellos podremos encontrar restos de murallas, torreones y termas, como en la zona de Los Argamazones donde apareció un edificio termal. A éstos hay que añadir El Cerro del Grajo, Las Beatas y Campanario. Se recomienda a los visitantes aprovechar y pasear por las calles del municipio, empapándose de la historia que desprende cada esquina. Necrópolis.

Iglesia de la Inmaculada Concepción.

No dejes de ver: La Colección Museográfica de Gilena, la Estación Ornitológica Refugio de la Serpiente, así como en el Rincón del Ojo y en el Museo de Pintura Contemporánea Francisco Maireles Vela. Museo de Pintura

Estepa

Ostippo

Se encuentra en la comarca de la Sierra Sur y tiene su origen en la ciudad cartaginesa de Astapa, que fue destruida por las legiones romanas de Lucio Marcio en el 206 a.C. y tras la conquista se le daría el nombre de Ostippo. Según Plinio, la ciudad pertenecía al Conventus Astigitano y se situaba entre la calzada de Hispalis y Anticaria -o Antequera-. Además era considerada una ciudad libre, de situación estratégica, gobernada por sus propias leyes.

Legado Las ruinas de la antigua Ostippo y las de una antigua vivienda romana, en la linde de la muralla, pueden visitarse. También se han encontrado posteriormente una necrópolis parcial con quince enterramientos labrados en piedra caliza, vasijas de barro, basas de columnas, fustes, sillares y lápidas. Todo ello forma parte de una villa romana datada entre los siglos II y IV d.C. Destaca también la Basílica Paleocristiana con pila bautismal y un antiguo pozo, hallados también en la misma excavación.

Museo Arqueológico.

Otra parada imprescindible es el Museo Arqueológico Padre Martín Recio, donde pueden encontrarse piezas del Período Púnico y el Romano, tales como ajuares, lápidas funerarias y restos de columnas. También residen en este museo emblemas religiosos, fíbulas y un frontal de ara o sarcófago de la era paleocristiana y visigoda, así como restos de cerámica con inscripciones proveniente del periodo islámico. Una de las obras más interesantes es un Hypnos (dios del sueño) del segundo cuarto del siglo II d. C.

No dejes de ver: Estepa es la Ciudad del Mantecado, así que se recomienda visitar alguna de sus fábricas, como la de La Colchona por ser la más antigua. Otras paradas son el Museo del Chocolate y la Iglesia de Sta. María la Mayor. Museo del Chocolate

Lora de Estepa

Pueblo de la Sierra Sur, a 112 km de la capital, se encuentra en el extremo sur-oriental de la provincia. De la época romana solamente se conserva el pozo votivo, junto al puente del camino de Casariche, inscripciones, lápidas y los mosaicos de una villa.

Casariche

Ventippo

Situado en la vega del río Yeguas, tiene una situación geográfica muy favorable para que los pueblos se asentasen en él, por lo que se han encontrado numerosos yacimientos de las diferentes civilizaciones que pasaron por la zona: los celtíberos, los romanos y los árabes.

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En Casariche encontramos una importante Cantera Romana, en el Cerro Bellido, un pequeño monte cuya cima se encuentra abierta por unas canteras de dos mil años de antigüedad de las que los romanos extraían piedra. Dichas canteras reciben el nombre de lapidicinae o lápidas, la piedra extraída se utilizaba para construir edificios, transportándola bien rodando o bien mediante carretas. Se han encontrado también en la zona numerosos restos de cerámica y utensilios de hierro. Se cree que se utilizaron materiales de estas canteras para la construcción de algunos templos de Córdoba. También los árabes utilizaron estas piedras para los molinos ubicados junto al río Yeguas.

Cerro Bellido.

Destaca la Colección Museográfica del Mosaico Romano José Herrera Rodas. Se trata de un centro de interpretación en el que el visitante puede conocer a fondo el arte y técnica del mosaico en el mundo antiguo, la vida en Época Romana, así como la importancia cultural y comercial de Andalucía para el Imperio Romano y la leyenda del Juicio de París, que relata el fin de Troya y el nacimiento de Roma. No dejes de ver: La Parroquia de Ntra. Señora de la Concepción. Centro Interpretación

Mosaico El juicio de Paris.

Herrera Municipio situado en el extremo sur-oriental de la provincia. Posee una situación privilegiada al encontrarse en el centro geográfico de Andalucía, por lo que está realmente equidistante tanto de la ciudad de Sevilla como de Málaga y Córdoba. En la propia población existió una localidad llamada Pagus Sigiliensis, nombre que se encontró en una inscripción en la zona. Aunque la procedencia del nombre actual es desconocida, podría aludir a Las Herrerías, lugar donde se encontraban unas minas de hierro. Tras la conquista castellana pasó a formar parte del marquesado de Estepa, y a ser jurisdicción de la Orden Militar de Santiago.

Legado En Herrera se encuentra un importante yacimiento arqueológico Centro de Interpretación. compuesto por una villa romana y un conjunto termal. En este último se han hallado restos de materiales de lujo como los mármoles, principalmente en las estancias dedicadas al baño, tanto en los suelos y escaleras como en las paredes de las propias piscinas. Otros elementos hallados fueron pinturas parietales de gran calidad y policromadas, así como mosaicos y restos de columnas. Todo ello data del III d.C. Otra parada interesante es el Museo de Medicina Antigua, único en la región, donde residen numerosas piezas romanas de usos medicinales y quirúrgicos, en la que se expone una botica del siglo XIX y una colección de ciencias naturales y piezas arqueológicas.

Museo Medicina

No deje de ver: El Centro de Interpretación, el partido de Alhonoz, a unos cinco km de la localidad, donde se conservan restos arqueológicos de un poblado protohistórico y vestigios de la antigua fortaleza árabe de Al Hunur.

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glosario Adriano: Sucedió a Trajano en el cargo de emperador hasta su muerte en el 138 d.C. No se conoce bien el lugar de nacimiento de Adriano, pero parece ser que fue Itálica. Aunque destacó como general, su política se orientó a la consolidación de las conquistas de Trajano abandonando las provincias más alejadas. Anfiteatro: El término anfiteatro (del griego amphi -dos- y theatros) se refiere a un tipo de edificio público de la época clásica romana, utilizado para acoger espectáculos y juegos de luchas de gladiadores. Aparte de su función, la diferencia más notoria entre un anfiteatro y un teatro clásico es que al anfiteatro es de forma circular u ovalada, mientras que el teatro es semicircular. También hay que diferenciar el anfiteatro del circo, que era utilizado para espectáculos de carreras de bigas y cuádrigas y tenía una forma de herradura alargada. El anfiteatro más conocido es sin duda el Coliseo de Roma, del siglo I, cuyo nombre era en realidad el anfiteatro Flavio; en España destacan los de Mérida o Itálica.

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Atrio: El atrio era el núcleo de la casa romana y consistía en un patio abierto; los mejor conservados se encuentran en Pompeya debido a la erupción del Vesubio del año 79. El atrio estaba flanqueado, a lo largo de sus dos lados mayores, por los dormitorios. Al centro del atrio había una fuente, el Impluvium, que servia para recoger las aguas lluvias que caían a través de la abertura del techo, el Compluvium. La habitación principal de la casa, el Tablinum, remataba el patio, oponiéndose al vestíbulo y continuando con el sentido axial ordenador de la casa. Basílica: En Roma edificio dedicado a transacciones comerciales o a la administración de justicia; también se utilizaba como lugar de reunión de los ciudadanos para tratar asuntos comunes. En cuanto a su concepción arquitectónica, se trataba de una gran sala rectangular compuesta por una o más naves, en este segundo caso la central era más ancha y alta y la diferencia de alturas se aprovechaba para abrir huecos de iluminación en la parte alta de los muros. En uno de los extremos de la nave principal existía una exedra o ábside, donde se instalaba la presidencia. Como norma general la techumbre era plana y la cubierta a dos aguas, aunque hubo alguna, como la monumental Basílica de Majencio en Roma, del siglo IV, que tenía bóvedas de cañón con casetones en las naves laterales y de arista en la central. Más adelante los cristianos aprovecharon la forma basilical y, en muchos casos los propios edificios romanos, para utilizarlos como templo y en este sentido se utiliza hoy la denominación, tanto desde el punto de vista arquitectónico, como religioso.

Caldarium: El caldarium o sala de calor constaba de bañeras y surtidores de agua caliente, donde la temperatura era muy elevada. Se dan, incluso, casos de termas que en sus caldaria disponían de piscinas para que pudieran nadar sus clientes, como en las Termas de Caracalla en Roma. Las hay incluso que cuentan con el assa sudatio o laconicum, un habitáculo destinado a tomar baños de sudor, antepasado remoto de nuestras saunas. En aquellas termas que no estaban construidas sobre un manantial de aguas hirvientes, los suelos de las diversas salas se caldeaban mediante un complejo sistema de hornos subterráneos (praefurnium) y canalizaciones huecas por donde circulaba el aire caliente, existiendo además grandes calderas metálicas para calentar el agua; esta técnica recibe el nombre de hypocausis. Calzadas: Una calzada es una vía de comunicación terrestre utilizada durante la dominación romana. En total alcanzaron unos 90.000 km en todo el Imperio. Su finalidad, en un principio, era militar, aunque sus usos se ampliaron posteriormente a las comunicaciones entre ciudades y explotaciones comerciales. Eran construidas con un mismo modelo de estructura: cuatro capas de materiales (statumen, rudus, nucleus y pavimentum, de abajo a arriba). Cántabros: Habitaban la zona norte de la Península que actualmente corresponde a Asturias y Cantabria. También parte de Galicia. En parte eran celtas pero debían conservar tradiciones de otros pueblos que ocuparon antes esa zona. Cardus Maximus: Cardo (cardō) es un término empleado en la planificación urbanística en el Imperio Romano. Denota una calle con orientación norte-sur en un campamento militar o colonia. Se cruza perpendicularmente con el Decumanus Maximus, la otra calle principal. Cartagineses: Su capital estaba situada en Cartago, en la Túnez actual. Eran fenicios y llegaron allí desde Asia Menor. Primero fundaron colonias comerciales en el Mediterráneo occidental pero luego crearon un verdadero imperio. Acabaron enfrentándose a los romanos por la supremacía en esta zona. Celtas: Son un pueblo indoeuropeo. Llegaron por el norte a partir del siglo IX a.C. y se establecieron por la zona norte, centro y oeste de la Península Ibérica. Circo: El circo romano era un recinto alargado con gradas para los espectadores y con un pista (arena) dividida por un muro central con estatuas o figuras alusivas (spina) destinado a la celebración de carreras de carros, principalmente de bigas y cuá-

drigas. En uno de sus extremos estaban las cárceles o jaulas de partida para los competidores, mientras que en el otro continuaban las gradas laterales formando un semicírculo. El más famoso en Roma era el Circo Máximo, enorme estructura situada entre las laderas de las colinas Palatino y Aventino y que podía contener más 250.000 espectadores, ya que las carreras de los carros suscitaban en el público romano un entusiasmo enorme. Decumanus Maximus: Decumano (decu-mānus) es un término empleado en la planificación urbanística en el Imperio romano. Indica una calle con orientación este-oeste tanto en una ciudad romana como en un campamento militar o en las colonias. Se cruzaba perpendicularmente con el Cardus Maximus, la otra calle principal. Foro: El punto focal de la ciudad romana, por lo general situado en su centro, en la intersección del cardo y el decumano, era el foro (equivalente al ágora en las ciudades griegas). Era un espacio abierto, rodeado de tiendas y de los principales edificios religiosos y cívicos (curia, templos, basílicas, termas, etc.), que funcionó como lugar de reunión ciudadano. El más importante del Imperio Romano, de época republicana, fue el Foro Romano (Forum Romanum, aunque se referían a él comúnmente como el Forum Magnum o simplemente el Forum) era la zona central en torno a la que se desarrolló la antigua Roma. Existieron foros en otras zonas de la ciudad y los más importantes son los grandes Foros Imperiales, construidos entre los siglos I y II, que formaban un complejo con el Foro Romano: son el Foro de César, el Foro de Augusto, el Foro de Nerva o Forum Transitorium y el Foro de Trajano.

Adriano, quien quedó admirado por su ingenua franqueza y su inteligencia, y ordenó a Antonino Pío que lo adoptara (138), quedándole destinado el imperio. Modelos urbanísticos: Las ciudades romanas, en cualquier parte del Imperio trataban de seguir el modelo urbanístico de Roma, la urbs por excelencia. Las ciudades que eran de nueva creación podían adoptar el ejemplo de los campamentos romanos, con dos calles, cardo y decumana, que se unían en el foro. Las que utilizaban estructuras anteriores procuraban conservan lo antiguo pero incorporando los edificios identificativos de la dominación romana: arcos, teatros, termas, basílicas... Tartessos: Esta civilización que ocupaba gran parte de lo que hoy en día es Andalucía se cree que fue fundada por un pueblo de Asia Menor: los tirsenos. Creó un gran imperio que dominaba la zona sur de la Península Ibérica. Fueron destruidos por los cartagineses en el siglo VI. Teatro: El teatro romano es una construcción típica del Imperio Romano, generalizada por todas las provincias del imperio, y que tenía la finalidad de servir para la interpretación de actos teatrales del período clásico. Aparte de su función, la diferencia más notoria entre un anfiteatro y un teatro clásico es que al anfiteatro es de forma circular u ovalada, mientras que el teatro es semicircular.

Iberos: Formaban parte de los primeros pobladores de la Península Ibérica y le dieron el nombre de ‘ibérica’, pero algunos creen que eran inmigrantes de Asia Menor de origen semita. Otros, en cambio, piensan que son el resultado de un flujo de distintas poblaciones a lo largo de miles de años. Basaban su economía en la agricultura de cereales, vid y olivo. Estaban situados al sur y al este de la Península.

Teodosio: (347-395). Nació en Itálica. Hijo de Flavio Teodosio o Teodosio el Viejo permaneció gran parte de su vida en Hispania. Fue nombrado por Flavio Graciano como su sucesor y proclamado emperador en el 379. Vivió una época de crisis política marcada por el enfrentamiento contra usurpadores y rivales. El emperador Teodosio fue el liquidador oficial del paganismo al convertir al cristianismo en la religión oficial del Estado. A cambio los cristianos reconocían al emperador como el vicario de Dios en la Tierra. Durante su reinado consiguió salvar al imperio de los bárbaros firmando tratados con algunas tribus germanas. Gracias a estos acuerdos, estas tribus se convertían en federadas y aliadas de Roma, permitiéndoles su entrada en el ejército. A cambio, estos se comprometían a pacificar las fronteras. Las revueltas fueron numerosas durante su mandato debido a los altos impuestos por los gastos del ejército y la burocracia. A su muerte se dividió el Imperio entre sus dos hijos, Arcadio que recibió Oriente y Honorio, Occidente.

Marco Aurelio: (Marcus Annius Verus; Roma, 121-Viena, 181) Emperador y filósofo romano. Perteneciente a una gens española de Roma, ya de niño llamó la atención del emperador

Trajano: Emperador romano entre el 98 y el 117 d. C. Nació en Itálica (cerca de Sevilla) y destacó como general romano en diferentes campañas en la frontera germana.

Guerras Púnicas: Las mantuvieron cartagineses y romanos. La primera se desarrolló entre el 260 y el 241 a.C. y terminó con la victoria romana en las islas Egatas. Tras esta derrota Cartago renunció a Sicilia. La II Guerra se inició en Hispania en el 218 a.C. y terminó en el 202 a.C. con la derrota cartaginesa de Zama.

bibliografía

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Créditos Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía Andalucia.org ICAS Sevilla Conjunto Arqueológico de Itálica (facebook) sevillapedia Leyendas de Sevilla Francisco Alda Destino Sevilla Rural Maldonati Mapio

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